Antes de consolidar su proyecto, Renata Nieto Rojas encontró en plataformas como Vine una primera forma de conectar con una audiencia y generar recursos que más tarde destinaría a su formación en cine. Su intención inicial era componer para películas, pero el proceso se invirtió. Las canciones comenzaron a ocupar el centro, sostenidas por la guitarra como herramienta principal y por una escritura que parte de experiencias personales contadas de manera honesta. Reno creció escuchando boleros en su entorno familiar y la figura de su abuelo —director de orquesta— marcó su relación con la disciplina y la sensibilidad musical. Esa combinación se traduce en un proyecto que no se limita a un solo registro emocional: hay una tensión constante entre lo íntimo y lo frontal.
Su primer álbum, Libre cuenta con guitarras al frente, arreglos que se mueven entre el indie, el rock y ritmos latinoamericanos como la bossa nova, y temáticamente llega a rincones como el deseo, la contradicción y procesos personales llevados a un plano público.
A partir de ese lanzamiento ha optado por un desarrollo progresivo, alternando sencillos y colaboraciones que expanden su rango sin romper con su identidad. Temas recientes como ‘Ya llovió’, junto a Frank Maza y Ángel Céspedes, muestran una apertura hacia otras escenas latinoamericanas y refuerzan su interés por el diálogo creativo más allá de México.


