Esteman: La celebración del poder ser

Cuatro años han pasado desde Amor libre y aunque el cantautor colombiano ya prepara su quinto álbum de estudio, la premisa de aquel disco continúa siendo una filosofía de vida

Fotografía por: Fotografías por Juan Retallack @ilretallack

junio 4, 2023

Esteman acaba de cumplir 39 años, una edad en la que se sigue siendo joven, pero en la que al mismo tiempo la ingenuidad ya ha dejado sus mayores lecciones. “La vida misma y lo que llevo vivido me dan para entender cosas”, dice el músico, a quien los años de experiencia le han ayudado a comprender en qué lugares quiere estar y en qué asuntos ya no desea participar. En este punto de su vida, Esteban Mateus ha preferido centrarse en seguir creciendo como artista a medida que se celebra a sí mismo, a quienes más quiere y a quienes lo admiran.

Este año lo inició como un hombre feliz y orgullosamente casado con otro hombre, el actor Jorge Caballero, luego de una propuesta de matrimonio para la cual compuso su sencillo ‘Un día en París’. “Es muy rico poder decir ‘mi marido’ o ‘mi esposo’. Es como ponerle ese título a una relación muy especial que tenemos desde hace casi cinco años”, comenta, añadiendo que el Gran Día de ambos no solo fue una celebración al amor, sino a la vida misma. Además de musicalizar un momento tan especial, la canción sirvió como transición entre Si volviera a nacer (2021) y el disco que está preparando, para el que ha prometido tomar más riesgos que suenan a bachata y regional mexicano. Por ahora, ‘Despertar’ ha servido de abrebocas para este nuevo capítulo.

Esteman –o Esteban, para más cercanía– es carismático, profundamente talentoso y ciertamente no es ajeno a la realidad que lo atraviesa. Como hombre cis y gay, ha podido darse cuenta de que la homofobia sigue siendo un problema mayor en 2023 y, sin hacer de esto unas olimpiadas de la opresión, es consciente de que hay poblaciones dentro de la misma comunidad LGBTIQ+ que llevan más del bulto. De esta manera, su música y discurso le ha servido a muches para encontrar un lugar seguro donde amar y ser fieles a sí mismes libremente.

‘Un día en París’ fue todo un hito a nivel musical y a nivel personal. ¿Qué tan difícil es para ti saber qué quieres compartir con tus fans y qué cosas quieres mantener para tu círculo cercano? 

Yo creo que siendo un hombre gay, existe esta cuestión del después de todo el proceso que he hecho de entenderme, de aceptarme como soy, de celebrar lo que soy. Entonces para mí se ha vuelto muy importante poder celebrarlo con mi público y mostrarlo bajo mis propias reglas. Basado en eso es que me gusta compartir parte de lo que tengo con Jorge. Es muy bonito poder ver cómo compartir esto causa un efecto en las personas que nos siguen, en una generación que también se está construyendo y que necesita referentes. De repente ves como la música misma se convierte en una luz para muchas personas. Entonces poder visibilizar eso que tenemos en la mitad de un contexto como el latinoamericano es importante. Para mí es también una cosa de liberación y de poder decir, “Este soy yo y lo celebro”, y me encanta poder compartirlo con mi público. Se vuelve un proceso casi de naturalizarlo, que no debería ser así, pero en la medida en que en que lo hacemos, también abrimos un espacio a que muchas otras personas lo entiendan y lo hagan suyo.

Tú también tienes una relación muy amistosa con tus fans y tus conciertos son como un espacio para que elles se sientan casi que en familia.

¡Sí! Una de las cosas que entendí a medida que me iba montando en escenarios y que fui creciendo con la música, es poder dejarme ver tal cual soy. Si bien Esteman nace como un proyecto de un personaje, un alter ego, el otro lado mío… A medida que fue pasando el tiempo entendí que sí hay algo muy bonito en dejarme ver y en poder interactuar con mi público tal cual como soy con mi forma de hablar, mi forma de ser, con mis particularidades y mis rarezas. Y creo que eso genera una relación, una cercanía especial con el público.


“De repente ves como la música misma se convierte en una luz para muchas personas”.


Esteban, me gustaría devolverme un poco y preguntarte, ¿qué suceso, tipo efecto mariposa, crees que te llevó a estudiar Bellas Artes?

Wow. Está atado a diferentes momentos en mi vida, pero puntualmente, yo me fui a estudiar actuación un año en París después del colegio, pero fue súper duro. Yo pensaba que iba a llegar allá a tener un año de libertad, de encontrarme, de hacer amigos y de pronto, por primera vez, vivir el amor. Eso fue muy difícil porque ni siquiera había logrado salir del closet y era un momento en el que yo seguía luchando contra mí, contra lo que yo era. Seguía muy presente esa presión conmigo y con mis alrededores de ser heterosexual o de demostrármelo, pero mi cabeza no había podido aceptar este lado de ser gay. Desde ese momento empezó todo a cambiar en mí, porque empecé a pasar por una especie de depresión y a afrontar muchas inseguridades.

Llegué a Colombia a estudiar antropología porque me encantaba, pero tenía una presión por hacer una carrera donde me iba bien en el colegio. Yo era muy bueno en todas las humanidades, y era muy fiel a este lado intelectual que me gustaba desde la época de la adolescencia, pero no me apasionaba. Encontré el pensum de arte y todo se me removió un poco y dije, “Yo me voy a pasar aquí”. 

Fotografía: Juan Retallack @ilretallack; Styling: Celeste Anzures @celesteanzures; Glam: Luz González @luzgonzalezvg

Paralelo a eso, seguía en un momento difícil para mí porque no tenía amigos en la universidad. Tenía el promedio en cinco, pero no estaba bien, me sentía solo e infeliz con mi vida. Fue una suma de cosas. En la carrera de arte uno se encuentra con mucha gente que ya está saliendo del molde y eso le ayuda a uno a enfrentarse a uno mismo. Y vi al chico que me enamoró por primera vez en una clase, esto fue en mi segundo semestre de arte, y eso hizo que todo me diera una vuelta. Eso cambió mi vida porque salí del clóset y empecé realmente a cantar. En ese momento nació Esteman por estas ganas de decir cosas, de ponerlo en canciones y hacer este personaje que fuera de la mano del arte, la música, el canto, el baile y la expresión corporal.

Todos los ejercicios que me ponían en la universidad estaban relacionados a Esteman y estaban muy de la mano con lo que me estaba pasando en mi vida y con mi orientación sexual. Entonces digo que ese fue para mí, ¡puf! El momento que me cambió la vida. Fue un antes y un después porque fue el inicio de mi proyecto artístico, una salida del clóset y un momento de recuperarme de la depresión y de sentirme mal. Lo he hablado unas cuantas veces, muy pocas veces así tal cual como te lo estoy contando, pero lo digo con mucho orgullo de poder entenderlo y de cómo eso me cambió la vida, me llevó a hacer lo que más me gusta y a aceptarme como soy.

Inicialmente hiciste un demo con ‘No te metas a mi Facebook’, ‘La cosita tropical’, ‘El pimentón’ y ‘El Dance Floor’. ¿Cómo llegaste a hacer música en forma?

Llegué a eso por el año 2006, pero Esteman como proyecto musical público que se dio a conocer, fue en el 2009 obviamente con este demo. Antes de eso fue todo un proceso junto a mi hermano Nicolás de empezar a escribir canciones. Cuando Nicolás estudiaba música y administración (muy enfocado en lo que hoy en día es, que es mi manager y de muchos artistas), tenía una cantidad de amigos que hoy en día cada uno ha hecho cosas increíbles en la industria. Uno de esos era Mauricio Rengifo, quien le dijo, “Oye, tu hermano es bueno haciendo melodías, escribiendo canciones y tiene una voz particular. Hagamos más cosas”. Y empezamos a escribir muchas canciones. Fue muy divertida aquella época porque yo siento que era el momento de ser un niño, jugar con la música y no tener ninguna presión de “¿será que esto va a funcionar o no?”, porque uno está empezando a crear. Solo sabía lo que no quería hacer.


“El hecho de poder estar en el Orgullo mucho más cerca de la comunidad, de entender cuáles son los problemas que hay ahí, me ha permitido crecer mucho y poder llevar esto a mi música”.


¿Qué era?

Pues no sé. Lo respeto muchísimo y me encanta lo que hoy en día es el movimiento del tropipop y lo que representó en la música, pero a mí personalmente, lo que movía culturalmente en la gente no me gustaba. Y yo siempre tuve referentes de  otras épocas y de otros países. Había mucha música que me gustaba en el pop de Argentina, México o España, y sentía que en Colombia no pasaba mucho eso. De pronto la única banda que yo sentía que me inspiraba, porque tenía una identidad super marcada, era Aterciopelados. Así empecé a escribir mis primeras canciones pero sin ninguna idea clara de si iba a funcionar en Colombia, porque sí creo que cuando empecé para mucha gente era particular. “O no es de Colombia o qué onda”, todo el mundo pensaba eso, “¿De dónde es? No parece colombiano”.

Es curioso porque Colombia sí es un país muy tropical en ese sentido y de hecho hasta ahora hay muy poco pop cantado por hombres de aquí.

Eso por un lado y en esa época, 2009, salgo yo flaco como soy, con unos pantalones rojos pegados, unas chicas alrededor con cuerpos reales cuando nada de eso se hacía y menos en un país como Colombia con tantos estereotipos tan marcados de belleza. Entonces todo era un poco como “¡uy!”, y claro, los comentarios eran fuertes también.

Mis referentes eran, por ejemplo, Miranda. Miranda era una banda que yo sentía que jugaba mucho con lo histriónico, lo teatral, el humor, con el melodrama llevado más allá y con canciones muy melódicas. Son bandas que hacen un statement constantemente y así había muchas en España: La Casa Azul, Fangoria o el mismísimo Miguel Bosé. Luego había muchas bandas en México que yo sentía que, por lo menos, tenían una identidad muy marcada en la voz. Julieta Venegas para mí siempre fue un referente increíble, Café Tacvba, Natalia Lafourcade. Y yo creo que empecé a construir mi identidad muy fuerte basado en estas bandas y en todas las que me gustaban de otras épocas, en otros idiomas.

Fotografía: Juan Retallack @ilretallack; Styling: Celeste Anzures @celesteanzures; Glam: Luz González @luzgonzalezvg

¿Qué papel jugó la sátira en tus inicios?

Un papel grandísimo. Esteman surge en un principio como un antihéroe del pop. Era un personaje que se burlaba de los estereotipos y de los clichés del pop, y me sirvió muchísimo para poder encontrarme en la carrera de arte y empezar a experimentar con todos los ejercicios que me ponían. Usé un poco este personaje para empezar a encontrar un sonido y mi camino en la música. 

Habiendo dicho eso, cuando empecé, yo creo que por un prejuicio mío no quería hablar personalmente de mí, no quería entrar a hablar de una cosa íntima y también por miedo al exceso de clichés en el romanticismo, de pronto por estar un poco saturado de la idea de la balada romántica latina. Y así como estaba todo este lado, también estaba esta visión de no hacer lo mismo que todo el mundo, de romper el esquema usando los mismos elementos masivos de la industria. Por eso había un contenido así, pero más que todo, porque no quería dejarme ver más allá. Creo que eso estuvo siempre de la mano de no tener que entrar a hablar de mi orientación sexual. Sin embargo, desde mi primer disco hay canciones que tenían ya un mensaje alrededor del tema de la aceptación, de la libertad, del amor libre.

Creo que mi primer himno de aceptación y que hablara de estos temas fue ‘De otro planeta’. Entonces sí lo hablaba desde mi primer disco y en el segundo disco, ‘Caótica belleza’ es una canción que habla mucho de este tema y hay otra que se llama ‘Lo nuestro es eterno’. O sea, ya tenía estas canciones que empezaban a tocar estos temas y la gente que realmente me entendió desde la primera vez se dio cuenta de que yo era gay. Pero claro, fue todo un proceso.


“Trato todo el tiempo de estar enfrentándome y tratando de no casarme con ideas fijas, entender todas las perspectivas”.


Obviamente en estos discos hay canciones de amor, era inevitable. Yo siempre he sido un romántico y muchas de las canciones que me gustan son del pasado. Pero siento que es hasta Amor libre donde me dejo ver más allá y donde realmente saqué un disco que era de libertad y de desamor bailable. Y cómo esta parte de la nostalgia y de hablar de sentimientos, desde un lado muy vulnerable siendo un hombre, me ha dejado conectar muchísimo con mi público. Ha sido un proceso súper bonito de irme dejando ver cada vez más, pero creo que no sería así si no hubieran pasado todos estos años y todas estas vivencias.

En alguna ocasión dijiste que se te había hecho incluso más difícil, de alguna forma, salir del closet ante tu público que ante tu propia familia. 

¡Total! La verdad sí porque en el 2006, cuando empezó a salir Esteman, salí del closet con mis amigos, con mi familia y obviamente fue un proceso, no te voy a decir que de un día a otro mi papá y mi mamá estaban, “Ay, divino mi hijo gay”. No, porque al final vienen de una generación donde crecieron… Mi mamá tuvo muchos amigos gays y ella decía, “Yo vi amigos gays en la universidad sufrir una y otra vez”. Vivieron la crisis más fuerte del VIH. Todos los estereotipos de la cultura gay y estos prejuicios muy fuertes eran una constante en esas generaciones. Entonces nunca por temas religiosos, sino más bien al principio fue más por un tema de, “Le va a tocar una vida difícil a mi hijo”. La gente igual tiene prejuicios alrededor de estos temas, pero tengo una familia súper bonita y tuvimos un proceso de hablarlo casi todos los días. Yo llegaba con cartas que me ayudaban a escribir mis amigas del colegio y de la universidad, y les leía todo lo que tenía que decirles. Esto sirvió mucho porque yo siempre he tenido una relación muy cercana con mi familia y al cabo de unos meses conocieron a mi novio. Desde ahí cuento con un apoyo que agradezco de mi hermano (eso sí, desde niños yo siento que él lo tenía muy claro), de mis papás y toda mi familia.

Vengo de una familia donde fui un poco el que abrió el camino. Unos años después salió mi otro primo del clóset, luego otro primo, entonces es una familia muy LGBT [risas]. Es muy bonito poder compartirlo y decir que vengo de una familia que ha hecho un proceso muy bonito.

Me gusta hablar de esto porque digo que si yo no hubiera estado ahí… a uno le toca hacerlo. Si uno no lo hace, si uno dice, “Estas cosas no se hablan en mi familia”, pues entonces no se hablarán porque si uno no lo hace, uno no lo cambia. A uno le toca y luego los demás salen del closet con uno, pero uno es el que tiene que dar ese paso y obvio no es fácil, más en familias que tienen una cercanía muy fuerte a la moral cristiana, a la religión. No todas, porque hay personas muy religiosas que no piensan así.

Fotografía: Juan Retallack @ilretallack; Styling: Celeste Anzures @celesteanzures; Glam: Luz González @luzgonzalezvg

Esteban, tú te vuelves viral en 2009, sacas tu primer disco en 2012 y Caótica belleza en 2015, pero después llega Amor libre en 2019 que, más que un álbum, es un manifiesto de tu arte también porque eres completamente tú solo. ¿Qué cambió dentro de ti y en tu propuesta musical con este disco?

Eso fue una decisión súper difícil. Yo creo que el hecho de haberme venido a vivir a México, que fue justo el momento en el que empecé a escribir ese disco, todo para mí fue un cambio radical. Fue salirme de mi zona de confort y también dije, “Voy a hacer un disco en el que me dé la oportunidad de probar con otros sonidos. Pero sobre todo, hacer canciones donde me deje ver”.

Me acuerdo de que la primera canción que nació fue ‘Fuimos amor’, en la ducha del Airbnb antes de que encontrara este apartamento y a unos cinco días de tocar en mi segundo Vive Latino en 2017. Ahí empezaron a nacer todas estas canciones y desde ese momento dije, “¡Uy! Yo con este disco me voy a pegar una salida del clóset absoluta. No puedo seguir haciendo música si no saco esto, no puedo seguir parándome en un escenario si no puedo contar esto tranquilamente”. Y yo creo que todas estas canciones se convirtieron un poco en una forma de dejarme ver mucho más allá y de contar, ahora sí, la cantidad de desilusiones en el amor y la cantidad de veces que me rompieron el corazón.

También a medida que iba construyendo el disco, fui dándome cuenta de que estaba alzando una bandera. Y cuando llegó ‘Amor libre’, la canción, en Los Ángeles me junté con un productor y un compositor gringos. Les mostré algunas de las canciones que ya estaban escritas y me dijeron, “¿Qué sientes tú que te hace falta decir en este disco? Cuéntanos un poco más sobre ti”, y salió esta canción que era obviamente mi himno de aceptación, también de salir del clóset y de celebrar la diversidad de orientaciones y de identidades en general.

Paralelo a eso, era la primera vez que estaba empezando a escribir canciones con el corazón en la mano y eso fue un cambio radical en mi carrera. ‘Fuimos amor’ fue la canción que de entrada habló solita y sentó ese cambio en mi música. Fue uno de los momentos en que se abrió una posibilidad increíble para conectar con la gente, para descubrirme más allá y entender que tenía mucho para decir a través de esa forma. Estaba encontrando además una forma de escribir canciones que no les da miedo hablar de nostalgia con un beat con mucho movimiento y baile, entonces es un disco muy bailable. Tiene mucho dembow llevado para mi mundo. Es un disco en el que me atreví a hacer muchas cosas que yo mismo criticaba, incluso. Y creo que eso me liberó y me permitió de ahí en adelante hacer un poco lo que se me ha ido dando la gana [risas].


“La verdad yo me quiero seguir sintiendo joven y hacer muchas cosas que disfruto, pero ya hay muchas cosas también que no quiero hacer o no quiero ser parte de porque ya entendí quién soy y quién no soy”.


¿Crees que a partir de Amor libre encontraste tu sonido ideal?

Definitivamente. Yo siento que la gente no podrá decir, “Esteman suena a un bolero”. La gente básicamente sabe por mi voz y por una forma de escribir canciones, de hacer melodías y por la forma que tengo de cantar. Y cómo eso lo llevo a una canción que puede sonar más andina, como ‘Solo’ o ‘Caótica belleza’, a canciones mucho más de folklore latinoamericano o de música disco. Pero todo al final termina haciendo parte de un mismo mundo y gracias a eso, poder encontrar una identidad cada vez más fuerte en la voz.

¿Cómo es para ti sentarte a escribir Si volviera a nacer después de esta liberación, valga la redundancia, que supuso Amor libre?

Ese fue el disco del miedo a decir, “¿Y ahora qué hago?”. Y yo creo que Amor libre había alzado una bandera y ahora con esa bandera arriba ya no tenía miedo a hablar de muchos temas más. Este disco también tiene himnos, está ‘Milagrosa’, que es una canción inspirada en la realidad de las mujeres trans. Me doy simplemente la libertad de pasar por todo tipo de temáticas y de sonidos.

Ahí fue un poco, obviamente dándome las libertades que siempre me doy y que vendrán en este disco que viene, de poder jugar con diferentes géneros como pasa en ‘Si volviera a nacer’. Para mí esa canción puede perfectamente representar a muchos de los cantantes que le gustaban a mi mamá de música protesta. Yo a Lila Downs la relaciono mucho con Mercedes Sosa, entonces tener una voz como ella para mí también era una referencia al pasado. Obviamente es inevitable no sentir el presente, sobre todo en cuanto a lo que canto, pero sí hay muchas canciones que uno siente que parecen clásicos de esa época como ‘Te alejas más de mí’, que se ha convertido en la canción que la gente grita en los conciertos. 

Fue un poco volver a la parte de la canción misma, de hacer canciones que se sustentaran desde la letra, una guitarra y la melodía, y se pudieran llevar al baile o no. Es un disco que en su gran mayoría me ha permitido llegar cada vez más allá, a conectar mucho también con un público nuevo que no tenía en México y en otros lugares. Entonces sí, es un disco más maduro para mí.

¿Ahora qué se viene con tu quinto álbum de estudio?

Todavía estoy descubriéndolo en el proceso porque digamos que ya estamos al otro lado, ya hay varias canciones listas, pero es muy arriesgado. Lo digo porque de pronto la gente se ha acostumbrado a escucharme desde el lado de la melodía, con la canción muy romántica, y en este disco estoy yendo a un lado mucho más contemporáneo, mucho más actual en la producción y en los riesgos que estamos tomando en las letras.

Me estoy dando la oportunidad de hacer géneros y ritmos que no había podido hacer antes y siempre había querido. Hay una bachata que creo que es la que le da el nombre al disco. Ahora se viene una canción que también es muy bailable, pero está muy inspirada en la música house/dance de los 90, traído a sonidos muy actuales. Es una canción empoderadora para todas esas personas que después de vivir momentos duros en la infancia y oscuros en la sombra para aceptarse, hoy en día son las diosas de la noche y de la fiesta; se llama ‘Reina leona’. Esa va a salir ahorita para el Orgullo. De hecho hay una canción en el disco que tiene sonidos regionales mexicanos.


“Ha sido un proceso súper bonito de irme dejando ver cada vez más, pero creo que no sería así si no hubieran pasado todos estos años y todas estas vivencias”.


Es un disco en el que estoy explorando un camino que no me había atrevido a explorar. De muchos riesgos también, pero en el que siento que van a escuchar muy claro a Esteman. Yo siento que es una apropiación absoluta de todo esto y eso es muy importante para mí, nunca hacer una canción que yo no pueda sustentar en el escenario.

Esteban, la palabra privilegio está muy desgastada por estos días pero, ¿crees que ser un hombre blanco y cis te ha favorecido en algún grado en este camino como artista?

Pero soy gay.

Sí, claro, también teniéndolo en cuenta.

Hablando puntualmente de la comunidad LGBT, siento que he sido una persona privilegiada, tal cual, siendo blanco, siendo cis, teniendo el apoyo de una familia. Los privilegios de una persona que ha podido estudiar, viajar y tener el apoyo para empezar en mi carrera y demás, entonces en ese sentido sí. Pero si lo hablamos en general, en cuanto a la escena en la que me muevo, digo que no del todo, el hecho de simplemente ser gay… Yo sí creo que todavía existen muchos prejuicios alrededor en las personas que manejan esta industria, las que seleccionan las bandas para estar en un festival. Pero sí creo que he sido una persona privilegiada y agradezco mucho las oportunidades que he podido tener. Soy muy consciente de lo que he tenido para poder realizar mis sueños.

Fotografía: Juan Retallack @ilretallack; Styling: Celeste Anzures @celesteanzures; Glam: Luz González @luzgonzalezvg

No ha sido fácil, claramente, porque vengo de una familia que si bien ha podido apoyarme desde unos inicios, mis papás siempre nos han inculcado el valor del trabajo y de lo importante que es uno ser disciplinado en lo que uno hace y hacerlo bien. Entonces he tenido que sacar adelante este proyecto con las uñas junto a mi hermano. Cuando decidí salir del clóset, las personas con más miedo eran mis papás porque dijeron, “Va a perder todo el público que ha hecho”, porque ¿quién lo ha hecho en Colombia? ¿En Colombia quien ha hablado de eso? He tomado riesgos en mi carrera que no han sido fáciles tampoco y me he tenido que enfrentar a muchas cosas que muchos no se han enfrentado, por eso digo que no hago parte de lo que yo diría que son los “más privilegiados”. Pero al mismo tiempo agradezco mucho los privilegios que he tenido.

Sí y has construido una plataforma, así como dices, con las uñas y la has utilizado para hablar de este tipo de cosas. También varias veces has abogado porque se le reconozca más el trabajo a las personas trans y las personas no binarias.

Sí, así es. Aquí en México he podido hacer amigos que me han permitido enfrentarme a mis propios prejuicios. O más que prejuicios, a la misma forma como uno ha sido educado o como yo mismo he ido creando mi masculinidad. Y eso se lo debo mucho a amigas, amigos y amigues no binaries y trans. Yo me comparo con el Esteban de la universidad, que creo que tenía una homofobia muy interiorizada como la mayoría de los gays en Latinoamérica cuando recién salen del clóset, sobre todo de mi generación. No se hablaba de esos temas porque sobre todo, sales del clóset y ya te toca luchar con tantas presiones que obviamente tratas de seguir manejando una masculinidad para que, por lo menos, por ese lado te acepten. Entonces las personas trans ni idea, o asocias lo trans con una cosa, y el drag ni se diga.

Sí, como un temor a la pluma.

¡Claro! Total, un temor a la pluma, tal cual eso. Y eso es creo que una de las cosas que a mí me han transformado mucho, entenderlo y sobre todo valorarlo y celebrarlo. Lo cual no quiere decir que yo tenga que tener más pluma o no porque lo entiendo y lo celebro, sino simplemente ser consciente de eso y entender que todavía existe un tema de discriminación muy fuerte alrededor. Es terrible. Pero sí, la realidad de las personas trans no se compara con lo que yo vivo. Es decir, yo lo digo todo el tiempo con mi esposo, nosotros al final pues sí hemos sido muy afortunados y muy privilegiados.

Entonces el hecho de poder estar cada vez más cerca de esto, de poder estar en el Orgullo mucho más cerca de la comunidad, de entender cuáles son los problemas que hay ahí, me ha permitido también crecer mucho y poder llevar esto a mi música. Estoy muy al tanto de todo, trato de estarlo, no te puedo decir que soy el vocero ni intento tomarme ese papel, pero sí intento por lo menos, hasta donde yo pueda, compartir un discurso de mucha aceptación e integración. Y mis espacios son para eso desde los conciertos, donde la gente pueda ser lo que quiera ser y sobre todo no darle paso a estas competencias que se generan a veces en la misma comunidad LGBTIQ+, que es absurdo pero pasa y mucho. Trato todo el tiempo de estar enfrentándome y tratando de no casarme con ideas fijas, entender todas las perspectivas.


“He tenido que sacar adelante este proyecto con las uñas junto a mi hermano”.


¿Qué opinas de las etiquetas?

Yo siento que, la verdad, las etiquetas nos matan en general. Siento que las etiquetas hacen que a veces no podamos evolucionar como sociedad y siento que si alguien quiere ponerse una, solamente se la puede poner esa persona, pero se la tiene que poner porque quiso y si luego decide cambiarse de etiqueta, perfecto. Pero siento que uno no es nadie para etiquetar a los demás.

Así es. Esteban, hace poco cumpliste 39 años, ¿qué significaron para ti los 30 y qué esperas que te deparen los 40?

Siendo súper sincero, yo siento que no tuve adolescencia; si la tuve fue una adolescencia súper enclosetada. Yo viví mi adolescencia a los 20 y viví los 20 a los 30, entonces ahora que voy a entrar a los 40, voy a entrar a mis 30. Y la verdad trato de vivir la vida con una mentalidad muy joven, de pronto los 40 me enfrenten un poco a esto, pero tengo mucho todavía por aprender, por vivir y por hacer. Hay gente que me dice, “Wow, tienes 39, ¿cómo te paras y no paras en el escenario?”. Es increíble los prejuicios y los estereotipos que también tenemos frente a las edades.

La verdad yo me quiero seguir sintiendo joven y hacer muchas cosas que disfruto, pero ya hay muchas cosas también que no quiero hacer o no quiero ser parte de porque ya entendí quién soy y quién no soy. ¡Uf! Entender que este tema del artisteo, de moverse en el ojo público, me desgasta. También la cosa de la competencia, del ego. Ya hay muchas cosas para las que no estoy y no pretendo tampoco ser parte de competir en cosas que no me interesan. Viví ciertas cosas que me han hecho entender que por ahí no es.

Obviamente siguen los miedos, las inseguridades, no hay nada que hacer. Es bonito ser consciente de esos años vividos y con mucho orgullo celebrarlo. Hay gente que jamás imaginaría que yo tengo 39 y hay mucha que es como, “¿Pero cómo así? Entonces ya es viejito”. Es fuerte, sobre todo las personas que están entrando a los 30, que lo ven a uno de 39 y ya es como “wow”. Y no, yo he decidido celebrar los años que tengo y darme las oportunidades de seguir sintiéndome joven, punto. Hasta donde pueda y quiera, y tengo mucho que vivir y mucho que hacer con mi música. Entonces así los estoy sintiendo y creo que así entraré a los 40.

CONTENIDO RELACIONADO