Entre lo distópico y el cyberpunk, Nathy Peluso mostró su lado más poderoso y oscuro en el Quilmes Rock

En uno de los momentos más altos de la segunda jornada del Quilmes Rock 2022, la artista que desarrolló su carrera en España presentó oficialmente Calambre en su país natal

Por  PAZ AZCÁRATE

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Florencia Daniel

Nathy Peluso se para en el escenario del Quilmes Rock en Tecnópolis como una gimnasta que aguarda la orden para avanzar con su rutina. Primero, por unos segundos, vemos apenas su silueta: la sombra de un cuerpo cargándose de adrenalina para salir a escena y desplegar algo que en algún punto está en el orden de lo deportivo por su destreza y disciplina. Podría ser el instante previo a la foto que presenta Calambre, su último álbum, en la portada, en la que ella aparece suspendida en el aire, envuelta en sudor y vendas. Es, en este contexto de festival, una imagen que abre la pregunta por la Nathy Peluso que está por salir a escena y por cuál de sus versiones, que son varias y conviven a pesar de sus diferencias, se desplegará con más energía esta noche. 

De alguna forma, durante los últimos dos años, Nathy Peluso fue a fondo con algunas de sus búsquedas y pulió con repetición y técnica hasta eso que le reclaman sus detractores: con Calambre, la cantante terminó de consolidar su propuesta artística fundada en la mixtura y en una identidad musical que no le es propia, pero que aborda a conciencia. En su último álbum lo que aparece es La sandunguera pero radicalizada: con mucha más presencia de la bachata, la salsa, la balada y el merengue a lo largo de todo el disco, su costado rapero, el de “Natikillah”, aguarda en el banco de suplentes.

Nathy Peluso en el Quilmes Rock 2022. Foto: Florencia Daniel.

Hasta ahí, una continuidad que se profundizó. Pero además, como novedad, apareció esa Nathy que viene coqueteando con el cyberpunk y lo distópico (lo vimos en el planteo visual de videos como “Emergencia” y del cover de “Vivir de amor” de Camilo Sesto) y que esta noche se manifiesta tiñendo algunos de sus tracks más exitosos (y exitistas) para probar algunas versiones oscuras, electrónicas y más agresivas de “Delito” y la BZRP Music Session #36. Una sorpresa atractiva: frente al hastío que genera un éxito abrumador, un pequeño giro de tinte impopular trae aire fresco. El vestuario y las visuales sintonizaron el show en la misma clave: vestida como un personaje del universo Tomb Raider, las pantallas acompañaron a la argentina con proyecciones espaciales, luces que emularon lásers y paneles de iluminación ensordecedores. 

“No saben la bendición que es para mí estar esta noche con mi gente”, dice después de interpretar “Celebré” y “Sana sana”. Luego, en “Buenos Aires”, la banda se distancia en varias oportunidades de la versión de estudio, con interludios que funcionan como pies para que Peluso haga despliegues de su gimnasia: por un lado, la del cuerpo, cuando gira en pasos de danza clásica a lo largo del escenario. Por el otro, la gimnasia de la voz, que le permite llevar el músculo hasta el límite en los momentos más melódicos de la canción y, a la vez, reafirmar que el autotune, al menos en su caso, es más un condimento que aporta variaciones que una herramienta de corrección. 

Nathy Peluso en el Quilmes Rock 2022. Foto: Florencia Daniel.

Quizás la administración de la tensión y la energía es el aspecto en el que ella mejor prueba cuánto ejercitó sus trucos. Después de un setlist que tuvo momentos explosivos, el show se aletargó para una suerte de reconocimiento algo emotivo. “Desde que nos empezamos a conocer con ‘Esmeralda’ hasta hoy pasó mucho tiempo, quiero rendirles mi respeto y decirles que siempre recibirán lo mejor de mí”, dijo. Algunos golpes, de todos modos, los guardó para el final, como su versión de la balada “Morir de amor” y una serie de coreografías exigentes (con una sesión de salto de soga incluida). En este punto, los versos de “Mafiosa” parecen estar entre la confesión y el autodiagnóstico del presente de Nathy Peluso. “Ya no soy la mujer que era”, canta la argentina en ese himno a un poder propio que puede ser intimidante y que, en su caso, funcionó como motor de impulso en distintas direcciones.

Nathy Peluso en el Quilmes Rock 2022. Foto: Florencia Daniel.