Javier Milei: del “Panic show” a la doctrina motosierra, en una elección

Tras imponerse en las PASO, el economista encabeza la marcha libertaria hacia la Casa Rosada. ¿Llegará?

Por  NICOLÁS G. RECOARO

agosto 19, 2023

“¡La casta tiene miedo! ¡La casta tiene miedo!”, aúllan los mileístas

Foto: Martín Bonetto

Se vino el estallido. Viaje al fin de la noche del domingo 13 de agosto en el frígido microcentro porteño. “¡Qué se vayan todos! ¡Que no quede, ni uno solo!”. El grito guerrero de 2001 volvió por otros medios. Flota en el aire mil veces respirado del salón de actos del Hotel Libertador. Hay clima pesado de fiesta en el búnker de La Libertad Avanza, la alianza de ultraderecha que comanda el economista mediático y aspirante a presidente Javier Milei. También en el cruce de Maipú con la Avenida Córdoba, donde un puñado de militantes agita banderas amarillas y negras que llevan tatuadas una serpiente cascabel y la consigna “Dont tread on me”, el estandarte de Gadsden, ícono del libertarismo estadounidense.

En el nido libertario celebran la llegada de los primeros guarismos: 30 puntos. Milei es el candidato más votado en las PASO. Ganó de Ushuaia a La Quiaca. Diecisiete de 24 distritos se pintaron de violeta. Voto bronca, inflación, pobreza, hartazgo, irónico, suicida. O cómo quieran llamarlo. Elección histórica para los outsiders. También, por lo malas, para los partidos clásicos: el peronismo tuvo su peor performance en 40 años de democracia y el frente de centro-derecha cambiemita se desangró. “¡La casta tiene miedo! ¡La casta tiene miedo!”, aúllan los mileístas en la noche sin estrellas y muestran a las cámaras sus banderitas que dicen “Viva la libertad, carajo”.

El salón del hotel parece una rave alucinógena. Freak Power: streamers en trance, famosos clase b, negacionistas, elegantes liberales canallas recién afeitados, exiliados bolsonaristas, trumpistas con sus gorritos “Make Argentina Great Again”… La casta libertaria. “¡Se siente, se siente, Milei presidente!”, cantan con fondo ricotero de “JiJiJi”. Sueño húmedo del candidato de raro peinado nuevo. Pesadilla a secas de la política tradicional.

Algo más de rock y, antes de la medianoche, sube “El León” a las tablas. No hay “Panic Show”, como una semana antes en el cierre de campaña, en el Movistar Arena. Suena La Beriso como himno de la alegría. Milei se vende sereno: no ruge cuando toma el micrófono por asalto. Tono mesiánico. Pero, de repente, no puede evitarlo: verborrágico, dispara contra la casta, los kirchneristas, las palomas de la derecha, el periodismo ensobrado y mil demonios más. Promete que en 30 años se vuelve a la “Argentina, granero del mundo”. Siglo XIX, decimonónico el candidato. ¡Motosierra al Estado y mercado a ultranza para conseguirlo! Al final, los presentes rezan a coro el padrenuestro liberal-libertario: defensa de la vida, la propiedad privada y la libertad.

Milei termina la velada festejando en la calle con sus tropas. Se agitan las banderas de la cascabel y algunas celestes y blancas. Empieza la campaña para la primera vuelta de octubre. Los oráculos anuncian un posible balotaje en noviembre. La moneda gira en el aire. Los libertarios dejan el microcentro helado. Reptan hacia la Casa Rosada. ¿Quién sabe si llegarán?