Crítica: El duelo (The Mourning Of)

Un cortometraje que nos muestra que el duelo, cuando se vuelve rutina, deja de ser tránsito y se convierte en prisión.

octubre 9, 2025

En The Mourning Of, el director Merced Elizondo construye un cortometraje que no habla del duelo: lo encarna. Durante sus breves pero densos 16 minutos, seguimos a Maribel (una contenida pero magnética Natalia Villegas), una mujer que, tras la muerte de su madre, se convierte en visitante crónica de funerales ajenos. No busca consuelo ni compañía. Busca repetir. El acto fúnebre se convierte en rutina, en rito privado, en mecanismo de supervivencia emocional.

Elizondo prescinde de lo explícito y apuesta por lo que no se dice. Miradas vacías, gestos mínimos, silencios largos. Maribel no transita las etapas clásicas del duelo; se queda suspendida. Su forma de honrar a su madre no es sanar, sino permanecer en ese mismo día, con el mismo abrigo, en el mismo papel. The Mourning Of no explora el dolor como catarsis, sino como refugio.

Esta idea se alinea con visiones contemporáneas sobre el duelo: no es algo que se supere, sino que se integra. Pero lo inquietante aquí es que Maribel no logra integrarlo. Vive en él, lo alimenta y lo hace una rutina que le impide seguir con su vida. Su comportamiento evoca un duelo bloqueado, circular, que se niega a avanzar.

El único personaje que intenta intervenir es el Padre Tomás (Julio César Cedillo), figura religiosa que representa más la corrección institucional que la contención espiritual. Su reacción, intenta ser empática, pero termina siendo administrativa. El problema no es el sufrimiento de Maribel, sino el desorden que provoca. El corto plantea así una crítica sutil pero certera a cómo la sociedad gestiona el dolor ajeno cuando no se ajusta a los moldes aceptables.

Visualmente, The Mourning Of es austero pero poderoso. El director de fotografía Matheus Bastos envuelve a Maribel en sombras densas y espacios cerrados, que refuerzan su aislamiento emocional. La música de René G. Boscio (violines tensos, órganos ceremoniales) no subraya la emoción sino que la habita. Cada nota parece estar al borde del colapso, como la propia protagonista.

El final del cortometraje no ofrece cierre, ni necesita hacerlo. No hay epifanías ni mensajes reconfortantes. Hay apenas un gesto, una grieta mínima. Pero eso es suficiente. Lo importante aquí no es resolver el dolor, sino mostrarlo como es. The Mourning Of es una mirada sobria y precisa a ese tipo de tristeza que no grita, pero tampoco se apaga. No conmueve con golpes bajos, sino con honestidad.

ANDRÉ DIDYME-DÔME

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