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Crítica: Aguas siniestras (Night Swim)

Una mezcla entre El resplandor, Amityville y Poltergeist con mucha agua y pocos sustos.

Bryce McGuire 

/ Wyatt Russell, Kerry Condon, Amélie Hoeferle, Gavin Warren

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de UIP

El director y productor James Wan puede tener en su haber varias franquicias exitosas y películas con recaudaciones millonarias, pero es muy poco original. Su cinta Saw (2004) le debe mucho a Se7en (1995) de David Fincher; Dead Silence (2007) basa su premisa de Magic (1978) de Richard Attenborough; Death Sentence (2007) emula a Dirty Harry (1971), Death Wish (1974) y Taxi Driver (1976), sin lograr el impacto fulminante de ninguna de ellas; Insidious (2010) es una clara copia de Poltergeist (1982) y The Conjuring (2013) de The Amityville Horror (1979); y Malignant (2021) bebe de Sisters (1973) de Brian de Palma, así como de The Manitou (1978) e The Incubus (1978)

Bryce McGuire, director y guionista de varios cortometrajes de terror, nos entrega su primer largometraje basado en el corto homónimo de 2014 y producido por Wan junto a Jason Blum, quien el año pasado estuvo detrás de M3GAN (2022), esa amalgama entre Deadly Friend (1986), Child’s Play (1988), Annabelle (2014) y The Boy (2016); y Five Nights At Freddy’s, esa cinta basada en los videojuegos y libros protagonizados por muñecos animatrónicos satánicos que habitan en un restaurante temático infantil, y que fuera hecha con mucho más ingenio y originalidad bajo el título de Willy’s Wonderland (2021) con Nicolas Cage como su silencioso protagonista.

El resultado es Night Swim, una mezcla entre la frecuentemente imitada The Shining (1980) de Stanley Kubrick y las ya mencionadas Poltergeist de Tobe Hooper y The Amityville Horror de Stuart Rosenberg, las cuales, debido a sus múltiples secuelas, precuelas, reboots, remakes y “homenajes”, han agotado sus premisas de una manera irremediable. Lo único original que tiene esta película de terror es que está ambientada en una piscina poseída. 

Los trabajos de Wan pueden ser poco o nada originales, pero sí se hacen de una manera ingeniosa, extravagante y efectista, como suelen hacerlo las grandes películas clase “B”, logran triunfar. De ahí que Saw, Insidious, The Conjuring y Malignant al final sean unos buenos trabajos (y hay que decirlo, el hombre dirigió la mejor entrega de Rápido y furioso hasta la fecha). Pero McGuire no es Wan y su película sobre la familia inmersa en aguas turbias es aburrida, está plagada de lugares comunes y lo peor de todo, es muy poco aterradora. 

Night Swim es sobre la familia Waller, conformada por Ray, un padre ex beisbolista profesional que sufre de esclerosis múltiple (Wyatt Russell, el U.S. Agent de Marvel); Eve, la madre y esposa abnegada (Kerry Condón de The Banshees Of Inisherin); Izzy, la típica hija adolescente que entra chicos a la casa y pelea con su hermano (Amélie Hoeferle de la precuela de The Hunger Games); y Elliot, el típico niño introvertido al que nadie le cree lo que ve (Gavin Warren de Fear The Walking Dead). 

Como es costumbre en este tipo de películas, los Waller se mudan a una nueva casa y hacen caso omiso de todas las banderas rojas que advierten sobre la mala idea (Ray casi se ahoga en la piscina, pero aún así convence a su esposa de comprarla). La justificación está en que el médico ha recomendado fisioterapia para Ray, y la natación puede ayudar. En la piscina, Ray comienza a sanar milagrosamente.

Basta con decir que unos espíritus malignos gobiernan la piscina y eso nos lleva a varias apariciones fugaces y misteriosas, el lodo verdoso y agua podrida que brota del desagüe, juguetes que se mueven solos y a un padre que comienza a comportarse de manera errática… ya saben cómo es esto. 

Así como Los pitufos tienen su versión acuática en Los Snorkels, esta cinta puede pensarse como la versión húmeda de la casa de Amityville. Al final descubriremos el secreto detrás de la piscina satánica. No está construida en un cementerio indio, ya que eso sería muy obvio, sino que hace parte de una maldición sin fin que incluye a una niña fantasma, algo muy similar a Ringu (1998), esa otra franquicia de terror cansada por su sobreexplotación.

Al final, Night Swim se convierte en otra de esas películas malas que suelen estrenarse en la cartelera estéril que caracteriza al mes de enero y que bien puede definirse como “terror pasado por agua”.