Hace dos años, cientos de artistas del género urbano fueron demandados por presunta infracción de copyright. Entre los nombres mencionados en la demanda figuran grandes estrellas de la industria como J Balvin, Daddy Yankee y Bad Bunny, entre otros. Ahora, un juez federal falló a favor de Bad Bunny y desestimó gran parte de las acusaciones relacionadas con las producciones musicales incluidas en esta demanda masiva por derechos de autor.
El martes 1 de septiembre, el juez André Birotte Jr. determinó que el dúo de reggae Steely & Clevie, demandante en el caso, no logró demostrar que tuviera el control definitivo sobre los derechos de autor del ritmo conocido como “boom-ch-boom-chick”, una base rítmica fundamental del dembow que está presente en prácticamente todos los temas de reggaetón.
La demanda, presentada originalmente en 2021, llevó a varios artistas a defender su trabajo. Sus abogados argumentaron que los demandantes estarían “buscando monopolizar un estilo de música popular”, de acuerdo con un informe publicado previamente por Billboard. Por su parte, los demandantes sostuvieron que cerca de 2,000 canciones habrían utilizado presuntamente el ritmo en cuestión. El origen del caso se remonta al tema ‘Fish Market’, de Cleveland “Clevie” Browne y el fallecido Wycliffe “Steely” Johnson.
“Tras una revisión adicional de los registros, el tribunal concluye que los demandantes no han identificado claramente qué obra con derechos de autor contiene la selección y el arreglo supuestamente protegibles que buscan hacer valer”, escribió el juez.
Birotte encontró una falla clave en la demanda: el supuesto ritmo protegido por los derechos de autor de Steely & Clevie no aparece de manera íntegra en ninguna de las tres canciones que el dúo posee. “Debido a que los demandantes no han identificado una sola obra con derechos de autor que contenga la selección y el arreglo supuestamente protegibles, los demandantes no pueden, como cuestión de derecho, proceder sobre la teoría actualmente planteada”, escribió el juez en su resolución.
Este fallo a favor de Bad Bunny representa un paso importante, tanto para el artista como para los demás músicos involucrados en la demanda. Sin embargo, el caso aún no ha terminado: permanecen otras producciones que presuntamente habrían sampleado de manera directa composiciones de los artistas jamaiquinos, por lo que su situación podría ser objeto de nuevos litigios.
Kenneth D. Freundlich, abogado de Bad Bunny, celebró la decisión del juez André Birotte Jr. y destacó el alcance del fallo. “No se puede registrar un ritmo como derecho de autor reconstruyéndolo a partir de tres canciones diferentes una vez que ya estás en juicio”, afirmó Freundlich. “El derecho de autor protege lo que un artista realmente creó, no un collage ensamblado durante el litigio. Eso es lo que el tribunal rechazó hoy”.


