Así se vivió el encuentro entre Gustavo Petro y Donald Trump

Ambos líderes se reunieron en la Casa Blanca en una reunión de suma importancia para limar asperezas y fortalecer relaciones entre Colombia Y Estados Unidos

febrero 4, 2026

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El 3 de febrero quedará marcado como uno de los momentos más importantes del gobierno de Gustavo Petro, tras la reunión que sostuvo con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca. El encuentro se produjo luego de meses de fuertes tensiones diplomáticas entre ambos mandatarios, que comenzaron a suavizarse en las últimas semanas y terminaron por desembocar en esta cita clave.

Trump había acusado públicamente a Petro de permitir el aumento de la producción de cocaína en Colombia y de no cooperar de manera efectiva en la lucha contra el narcotráfico, llegando a incluir al presidente colombiano y a miembros de su entorno en la Lista Clinton por presuntos vínculos con estas redes, acusaciones que el Gobierno colombiano negó de forma reiterada.

El clima bilateral se tensó aún más tras la operación militar estadounidense en Venezuela, que culminó con la captura de Nicolás Maduro, una acción que Petro condenó públicamente junto a otros gobiernos de la región. Sin embargo, paradójicamente, fue después de ese episodio cuando las relaciones comenzaron a mostrar señales de distensión, iniciando con una llamada telefónica entre ambos mandatarios que dejó buenas sensaciones y abrió el camino para el posterior encuentro en Washington.

El encuentro se desarrolló en un ambiente estrictamente privado y sin acceso a la prensa, algo inusual para una visita diplomática de este tipo. Trump y Petro sostuvieron una conversación de más de dos horas en la Oficina Oval, acompañados por representantes de ambos gobiernos, entre ellos Daniel García-Peña, embajador de Colombia en Estados Unidos, y los senadores republicanos Bernie Moreno y Rand Paul.

Antes de ingresar a la reunión, Petro señaló que su objetivo era fortalecer la relación bilateral y replantear la lucha contra el narcotráfico desde un enfoque que priorice la vida, la paz y el desarrollo social. Desde la Casa Blanca, en tanto, se indicó que Trump acudió al encuentro “con muy buena disposición”, subrayando su interés en privilegiar la vía diplomática como mecanismo para avanzar en los temas de la agenda común.

La reunión representa una oportunidad para reforzar la cooperación en áreas clave, especialmente en la lucha contra el narcotráfico, donde Colombia sigue siendo un socio estratégico para Washington. También se abordó la situación en Venezuela, con Petro ofreciendo a Colombia como posible mediador regional, y se discutieron temas de interés común como seguridad regional, cooperación energética o las crecientes tensiones entre el gobierno Petro y Ecuador. Posterior a la reunión Petro publicó en sus redes sociales una foto en la que muestra el recuerdo de la cita: una carta de Trump en la que afirma que ama a Colombia y que fue un gran honor hablar con su homólogo. 

Por su parte, Trump le regaló a todos los invitados las famosas gorras MAGA, a las que petro añadió una letra s al final de la palabra América, compartiéndolo en sus redes sociales: “Un cambio en la moda: ponerle una ‘S’ a América. Parece que le gustó. Américas”.

Desde Washington, la portavoz de la Casa Blanca señaló que el diálogo fue llevado “con buena disposición” y describió el ambiente como un paso positivo para relanzar la relación bilateral después de un año de tensiones profundas. Diversos analistas han interpretado el encuentro como una oportunidad clave para mejorar la cooperación en lucha contra el narcotráfico, seguridad regional y comercio, temas que estuvieron en el centro de la conversación entre ambos mandatarios.

Paralelamente, Trump explicó que “no éramos exactamente los mejores amigos, pero no me sentí ofendido porque nunca lo había conocido. No lo conocía en absoluto (…) también estamos trabajando en otras cosas incluidas sanciones. Y tuvimos una reunión muy buena”. Además señaló que “me pareció que estuvo fantástico, ya sabes, estuvo muy bien. Nos llevamos de maravilla”.

Aunque persisten diferencias ideológicas y políticas entre Colombia y Estados Unidos, la reunión fue recibida por aliados y opositores como un gesto de reapertura diplomática, que podría influir tanto en la relación bilateral como en la agenda regional en los próximos meses. 

GABRIEL CAVALLO

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