Así se vivieron los conversatorios de Future of Music en Bogotá

Para esta edición, los ponentes compartieron sus perspectivas sobre temas coyunturales dentro del panorama musical latino, como el crecimiento de escenas independientes, los procesos creativos y la construcción de espacios para alzar la voz y defender causas sociales

mayo 15, 2026

Camilo Baez para ROLLING STONE en Español

ROLLING STONE en Español presentó en Bogotá la tercera edición de Future of Music, una plataforma transversal que celebra a los artistas que, a través de propuestas y sonidos disruptivos y auténticos, marcan el pulso de la industria musical actual. En esta ocasión —la primera celebrada en la capital colombiana—, Cumbia House by Carlos Vives fue el escenario escogido para realizar los tres conversatorios presenciales de esta versión: Del underground al mainstream, Procesos creativos y Música y resistencia.

Cada panel reunió a distintas personalidades de la industria musical, quienes aprovecharon el encuentro para reflexionar sobre algunos de los debates más relevantes del panorama contemporáneo. Desde el impacto de la inteligencia artificial en los procesos de creación y producción musical, hasta la construcción de espacios seguros para comunidades históricamente vulneradas y la importancia del autocuidado dentro del medio, las conversaciones dejaron ideas profundas y miradas diversas sobre el presente y el futuro de la música.

 Del underground al mainstream

Moderado por Alex Sánchez, Chief Creative Officer de ROLLING STONE en Español, el conversatorio contó con la participación de Julio Victoria (DJ y productor musical) y Oriana Gomez (Strategic Brand y Marketing leader de Jägermeister).

Esta primera conversación giró alrededor de cómo los artistas y las marcas pueden construir proyectos musicales sostenibles y auténticos dentro de una industria cada vez más saturada y acelerada por la tecnología. A través de las experiencias de Gómez y Victoria, la charla abordó el crecimiento desde la escena underground, la importancia de la creatividad como diferencial y la necesidad de crear comunidad más allá de los números y las tendencias.

Uno de los puntos centrales fue la autenticidad como eje del futuro de la música. Desde su experiencia dentro de la industria y el marketing cultural, Oriana aseguró que “la identidad tiene que estar conectada con la infraestructura”, entendiendo esta última como la capacidad de construir comunidad, experiencias y conexiones reales sin perder la esencia del proyecto artístico. Además, resaltó que, aunque hoy existen más herramientas para producir y distribuir música, eso también ha hecho más complejo destacar dentro de una industria sobrepoblada de propuestas.

En esa misma línea, Julio defendió la creatividad como el verdadero diferencial dentro del panorama musical contemporáneo. “Creo que hay un punto fundamental, y es la creatividad. Es la base de todo. Lo que te diferencia y lo que te impulsa a romper barreras para demostrar que puedes moverte en distintos espacios”, explicó el productor colombiano, quien también reflexionó sobre la importancia de las raíces latinoamericanas y la exploración sonora como parte esencial de su propuesta artística.

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La conversación también profundizó en lo que realmente sostiene una carrera musical a largo plazo. Para Oriana, más allá del talento, lo fundamental es la coherencia del proyecto y la manera en que los artistas logran conectar con sus audiencias. “Lo importante es que construyan comunidad antes de necesitarla”, afirmó. Julio Victoria complementó esa idea hablando sobre la disciplina y la constancia dentro de la industria, comentando que “son las que realmente demuestran lo que un artista puede aportar desde la experimentación y el desarrollo de su sonido”.

Otro de los temas más relevantes del panel fue el impacto de la inteligencia artificial dentro de los procesos creativos. Aunque ambos reconocieron el potencial de estas herramientas, Julio Victoria defendió el valor irremplazable de la sensibilidad humana en la música. “La IA puede ser una herramienta útil, pero no la base para crear música. Para mí, el componente humano sigue siendo fundamental”, aseguró.

Más allá de lo creativo, el conversatorio también abrió espacio para hablar sobre la sostenibilidad emocional y física dentro de la industria musical. Julio Victoria compartió cómo la vida nocturna, las giras y el ritmo constante de los escenarios terminaron afectando sus hábitos y su salud durante los primeros años de carrera. “Con el tiempo logré retomar esas rutinas y hoy son fundamentales para mí. Voy al gimnasio, juego tenis, cuido mi alimentación y trato de descansar siempre que no estoy tocando o ensayando”, comentó el productor, quien destacó el deporte y el descanso como herramientas clave para mantenerse vigente dentro de una industria tan exigente.

Finalmente, desde la mirada de marca, Oriana reflexionó sobre la manera en que Jägermeister ha construido sus plataformas musicales desde la escucha activa y la cocreación con artistas emergentes. “Podríamos trabajar con artistas grandes, pero no va con la marca ni con nuestra identidad”, explicó. Además, destacó que, aunque la data y los números son relevantes, el verdadero impacto cultural también se mide desde la conexión real con el público: “La cultura no puede medirse únicamente desde los números. La parte humana me la da la calle y el público”, concluyó la ponente.

Procesos creativos

Este panel abrió una conversación profunda sobre el impacto de la inteligencia artificial en la música y los desafíos creativos que atraviesan hoy los artistas. Moderado por Martín Toro, Editor Senior de ROLLING STONE en Español, el conversatorio reunió a Catalina García (vocalista de Monsieur Periné y cantautora), además de Reno Rojas (cantautora) y Annasofia (cantautora) —ambas parte de la lista The Future 25—, quienes compartieron sus visiones sobre el futuro de la industria, los procesos creativos y la necesidad de preservar la sensibilidad humana en medio del avance tecnológico.

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Durante la charla, las tres coincidieron en que, más allá de las herramientas digitales y las plataformas, el futuro de la música debe seguir estando ligado a la autenticidad y a la creatividad humana. Para Catalina, la música sigue siendo un espacio profundamente ligado a la identidad y a la sensibilidad. “Deseo que el futuro de la música siga premiando la creatividad. Mi relación con la música comenzó desde un lugar muy espontáneo, sin grandes planes ni una idea fija de lo que significaba el éxito. Fue un proceso personal que poco a poco fue creciendo, hasta llevarme a entender que quería estar sobre un escenario y encontrar una voz propia”, expresó la artista.

“Para mí, lo más importante es cuidar lo que representa la creatividad. Esa posibilidad de aprender, viajar, enriquecer el espíritu y construir comunidad, pero también de reflejar una historia y una realidad. Hacia el futuro espero que sigamos protegiendo ese espacio que tenemos como seres humanos para expandirnos a través de la música. Habrá muchas transformaciones en la industria, pero, como ha pasado a lo largo de la historia, las ideas y la conexión humana son las que permanecen”. agregó García.

Por su parte, Annasofia habló sobre cómo, en medio de tantas plataformas y tendencias digitales, siente que las personas terminan buscando regresar a lo esencial. “Con el paso del tiempo, el ser humano siempre termina buscando volver a la raíz. Muchas veces, mientras aparecen más herramientas y tendencias, intentamos recuperar cosas que antes eran naturales. En ese sentido, espero que todo vuelva a la sencillez y a lo esencial, en lugar de estar pensando constantemente en las redes sociales y en figurar. El arte es una forma de sanación, y mientras más nos alejamos de lo digital, más nos acercamos a lo humano”.

Reno Rojas también destacó la importancia de crear desde la honestidad personal y no desde la presión de las tendencias. “Para mí, el futuro de la música tiene que ver con hablar desde mi verdad, desde lo que siento, y así poder conectar con la gente. Existen herramientas increíbles que pueden ayudar en el proceso, pero al final creo que lo que realmente permanece es la autenticidad: eso que nace de lo que uno vive y siente”.

Uno de los temas centrales del conversatorio fue la manera en la que las redes sociales han modificado los procesos creativos. Las artistas coincidieron en que, aunque plataformas como TikTok pueden ayudar a expandir la música y conectar con nuevas audiencias, no deberían convertirse en el punto de partida de una canción.

“No me interesa crear música pensando en TikTok. Si conecta y funciona ahí, perfecto, pero no es el lugar desde donde pienso mi música ni donde descubro realmente lo que quiero escuchar”, afirmó Catalina. Mientras tanto, Annasofia aseguró que la obsesión por los números puede terminar afectando la salud mental de los artistas. “Es muy tóxico estar pendiente todo el tiempo de los lanzamientos, los números y todo lo que pasa en redes. He tenido que ponerme límites con el celular y con el scrolling constante. Definitivamente, las redes sociales son una de las relaciones más tóxicas que tengo”.

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Además de hablar sobre redes y viralidad, las artistas profundizaron en la inteligencia artificial y su impacto dentro de la industria musical. “La IA es una herramienta. Lo que no puede pasar es que la pereza termine guiando lo que se crea. La pereza es la que vuelve bruta a la gente, no la inteligencia artificial”, comentó Catalina García. Más adelante, la cantante reforzó su postura al afirmar que “la IA nunca va a reemplazar el proceso creativo ni ese factor humano. Esa conexión con la gente, todo eso que atraviesa la creación desde el error y el misterio, no se puede reemplazar”.

Reno, por su parte, explicó que para ella el proceso creativo está profundamente ligado a la intuición y a las emociones personales. “Trato de escuchar y respetar mucho mis voces internas. Está la voz del miedo, esa que muchas veces me muestra hacia dónde no quiero ir. También está la voz de la comparación, que a veces puede volverme más temerosa, aunque también puede servir como una referencia o un norte. Pero, sin duda, la voz más importante es la de mi niña interior: la que me permite jugar, equivocarme y experimentar”.

El conversatorio concluyó con el autocuidado y salud mental dentro de la industria musical. Las artistas coincidieron en que la hiperconectividad puede terminar alejando a las personas de la experiencia real y del presente. “Hay que dejar de aislarnos a través de la tecnología y volver a interactuar más con la gente y con el mundo real”, comentó Annasofia, mientras que Reno resaltó la importancia de volver hacia uno mismo y crear desde un lugar genuino: “Trato de buscar referentes dentro de mí, volver a mi centro y entender por qué creo lo que creo. A veces ni siquiera es una decisión consciente, sino más bien un canal para expresar lo que quiero decir y soltar” concluyó la cantante mexicana.

Música y resistencia

Este último conversatorio fue sin duda uno de los más especiales y conmovedores de la jornada. Moderado por Melisa Parada, Coordinadora Editorial de ROLLING STONE en Español, y con la participación de Juliana (cantante y actriz), Esteman (cantautor) y nic (cantautora y parte del listado The Future 25), la charla abarcó temas como la representación de comunidades históricamente vulneradas y oprimidas, el impacto de la inteligencia artificial, la presión de la industria musical, la importancia de la autenticidad y el poder transformador de la música como espacio de refugio, libertad y resistencia. 

Desde el inicio, la conversación tomó un tono profundamente humano. nic abrió el diálogo reflexionando sobre el impacto de la inteligencia artificial en la música y cómo, paradójicamente, esto hace que “el futuro de la música debería ser más humano que nunca”. La artista peruana reconoció que la IA “tiene muchísimas ventajas”, pero también expresó su preocupación frente a la posibilidad de que el factor humano se diluya dentro de la creación artística. “Hoy nos toca, más que nunca, conectar con nuestra sensibilidad, nuestras emociones y nuestra autenticidad”, aseguró.

Juliana complementó esa idea desde una perspectiva creativa y artística, defendiendo el valor del error, las emociones y la experimentación humana dentro del arte. “Siento que el error, las manos y el sentimiento son cosas que no se pueden reemplazar con nada. La IA es una herramienta, y así es como debería entenderse”, explicó. La cantante también insistió en que los avances tecnológicos no deberían llevar a la comodidad creativa, sino a desafiar los límites de la música, tal y como en su momento lo hicieron artistas como Michael Jackson o The Beatles.

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Por su parte, Esteman centró parte de su intervención en la forma en que las redes sociales y los algoritmos han comenzado a dictar muchas dinámicas dentro de la industria. “Hoy hemos llegado a un punto en el que las tendencias, el algoritmo y las fórmulas que imponen las redes sociales parecen definir cómo debe proyectarse una canción para que funcione. Ojalá eso cambie”, afirmó. El artista colombiano cuestionó la obsesión actual por la inmediatez y defendió la necesidad de crear música pensada para trascender y permanecer en el tiempo.

Sin embargo, uno de los aspectos más especiales de la charla fue la conexión genuina que existió entre los tres artistas. Más allá de compartir escenario, constantemente se interrumpían para elogiarse, agradecerse y reconocer el impacto que han tenido entre sí y en sus respectivas carreras. Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando Juliana agradeció públicamente a Esteman por haberle abierto las puertas de sus conciertos desde los inicios de su carrera. “Esteman es el artista que más me ha abierto sus tarimas para cantar en la historia”, confesó entre aplausos y sonrisas, recordando cómo pudo observar desde cerca esos espacios seguros que el cantante ha construido con su público.

Ese sentido de comunidad y apoyo mutuo atravesó toda la conversación. nic incluso reconoció directamente la importancia que figuras como Esteman tuvieron para que ella pudiera sentirse libre siendo una artista abiertamente queer dentro de Latinoamérica. “Gracias a artistas como Esteman, yo también he podido ser la artista que soy hoy en día”, afirmó.

La representación y la identidad fueron otros de los grandes ejes del conversatorio. Esteman habló abiertamente sobre lo que significó asumir públicamente su orientación sexual dentro de una industria donde, durante mucho tiempo, le sugirieron “no hablar tanto de eso”. “Hubo un momento clave en mi carrera: cuando decidí mostrarme tal cual soy. Eso me cambió la vida”, recordó. El cantante explicó cómo entendió que su visibilidad podía convertirse en una luz para muchas personas que crecieron sin referentes cercanos dentro de países latinoamericanos profundamente conservadores.

nic también profundizó sobre la importancia de la representación y dejó una de las frases más poderosas de la charla: “Soy un fiel creyente de que la representación salva vidas”. La artista explicó que, aunque creció en un entorno familiar seguro y amoroso, entendió muy pronto que esa no era la realidad para gran parte de las personas de la comunidad LGBTQ+ en países como Perú o Colombia. Por eso, aseguró que intenta levantar la voz desde la vulnerabilidad y la honestidad emocional de sus canciones.

En medio de la conversación aparecieron varias anécdotas que terminaron dándole un tono todavía más íntimo y conmovedor al panel. Esteman recordó un momento muy especial vivido durante uno de sus conciertos en Bogotá, donde una pareja se comprometió frente al escenario. Para el artista, esa experiencia confirmó que sus shows se habían convertido en espacios donde las personas podían sentirse libres y seguras siendo ellas mismas.

Juliana, por otro lado, compartió una historia sobre una de sus bailarinas trans, quien realizó su transición de género durante las giras de sus primeros discos. La cantante contó cómo todo su equipo aprendió a acompañar ese proceso desde el respeto y el cariño, incluso corrigiendo situaciones incómodas en aeropuertos o espacios públicos. También recordó con emoción cómo muchos jóvenes llegan a sus conciertos llevando ropa “segura” para luego cambiarse dentro del venue y poder expresarse libremente. “Sacan sus tacones porque saben que los conciertos de Juliana son un lugar seguro donde nadie los va a juzgar”, relató.

nic protagonizó probablemente uno de los momentos más emotivos de toda la charla al recordar una experiencia ocurrida durante un show en Perú. La artista contó que, tras el concierto, una madre se acercó llorando para agradecerle porque gracias a sus canciones había podido reconstruir la relación con su hija queer. “La representación salvó la vida de ella y también permitió que esa mamá pudiera volver a conectar con su hija”, dijo visiblemente conmovida.

La presión de la industria, el peso de la representación y las expectativas del público también aparecieron como temas centrales. Juliana confesó que, aunque ha aprendido a convivir mejor con esas exigencias, la presión nunca desaparece del todo. “Lo más importante ha sido recordar cuál es mi propósito”, explicó. La artista también reflexionó sobre la necesidad de sentirse orgullosa de todas sus versiones, incluso de aquellas que hoy mira con distancia. “No busco satisfacer a nadie más que a esa Juliana que se levanta todos los días y sacrifica muchas cosas de sí misma por la música”, afirmó.

Esteman habló sobre las dificultades que todavía existen dentro de ciertos públicos masculinos y heterosexuales frente a artistas queer, mientras que nic insistió en la importancia de mostrarse vulnerable y humana para conectar realmente con las personas. “Mientras más humana y vulnerable me muestro, más logro conectar con ellos”, aseguró.

Hacia el final, la conversación tomó un tono profundamente esperanzador. Los tres coincidieron en que la música sigue teniendo la capacidad de transformar vidas, generar comunidad y dejar huellas reales en las personas. Juliana recordó incluso un consejo que recibió de Rubén Blades durante unos Latin Grammy: “No hagas música pensando en la inmediatez. Haz música pensando en el tiempo”. Una reflexión que terminó convirtiéndose, de alguna forma, en la conclusión perfecta para un conversatorio donde la autenticidad, la empatía y la humanidad estuvieron constantemente en el centro de la conversación.

GABRIEL CAVALLO

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