Sissi Hansen reedita en CD Mi religión, una gema de la new wave criolla

La cantante recuerda las largas noches de los 80 en el Café Einstein, con Luca Prodan, Geniol y Omar Chabán, y los elogios que recibió de Gustavo Cerati por una de sus canciones

Por  HUMPHREY INZILLO

febrero 25, 2024

Hansen rodeada por su banda en 1987; Néstor Vetere, Alejandro Lacasa, Alejandro Soto y Alejandro Seoane.

GABRIEL ROCCA (GENTILEZA)

Publicado originalmente a fines de 1986, Mi religión, el álbum debut de Sissi Hansen, acaba de ser reeditado en CD por el sello RGS. Un disco oculto (¿de culto?) que captura el sonido de una época y por cuya edición original, en vinilo, piden más de 100 dólares en Mercado Libre. “Yo no tenía ni idea de lo que era grabar. Cuando me pusieron el micrófono me asusté porque me escuchaba claro, y yo estaba acostumbrada a cantar en bares en donde no te escuchás nada”, recuerda ahora Sissi en su caótico departamento de Palermo, que funciona también como un estudio de grabación casero.

Personaje indispensable del under porteño en los 80, Sissi era la novia de Sergio Aisenstein, uno de los dueños —junto a Omar Chabán y Helmut Zieger—, del Café Einstein, ese espacio que funcionó como una usina creativa y como un refugio en los tiempos finales de la dictadura. “Luca venía todos los días y me decía ‘Rubia, servime una ginebra’. Para mí no era nada extraordinario. Cuando vos estás adentro de esa pelicula, pensás que es así la vida y que es algo natural, que va a durar para siempre. En ese momento no teníamos democracia, entonces la policía nos venía a buscar todos los días y nos llevaban. Pero ahí yo también empecé a ver a toda la gente con esa inquietud, con esa ansiedad, con esa creatividad que tenían. Los 80 han sido, musicalmente, muy importantes. Al Einstein venían [Daniel] Melingo, [Andrés] Calamaro, [Daniel] Melero… Tocaban Los Violadores, tocaban Los Laxantes, la banda de Gamexane. Y Sumo prácticamente todas las noches”.

Aunque venía sumando experiencia interpretando covers de los Beatles, los Carpenters y boleros en eventos del Automovil Club Argentino desde la adolescencia, un mojón en su vida artística es la invitación que le hizo Geniol para participar en el show de Geniol con Cola. “Yo venía cantando, pero me encontré con este otro mundo que prácticamente me lo mostró Sergio que, con la Nylon, había estado en Londres cuando se había gestado el punk. Siempre me gustó la música inglesa, y empecé a escuchar a Bowie, The Cure, The Pretenders, Blondie… Y me copé con ese otro mundo. Al tiempo nos conocimos con Stuka, nos hicimos amigos y empezamos a vender cinturones de tachas y ropa que hacíamos en la sala de ensayo de Los Violadores, que quedaba en Villa del Parque”, recuerda.

También empezaron a grabar algunos demos. Mientras tanto, Sissi bailaba en Platino, un boliche sobre la Avenida del Libertador y Sinclair, en un espectáculo de corte cabaretero con un ballet de 20 artistas en el que participaba Edda Bustamante. Y además servía bebidas vestida de conejita. “Uno de los chicos que bailaban conmigo, Guillermo Abraham Pacheco, en un momento nos vio tocar o demear algo, y me dijo que como era amigo de [el productor] Ricardo Kleinman, nos podía conseguir un contrato. Le dije que sí al pasar, pero a los pocos días este chico cayó con el contrato. Teníamos a nuestra disposición los Estudios Ion para grabar nuestro primer disco”.

Era una gran noticia. Pero había un problema. Al grupo, que además de Stuka estaba integrado por Alejandro Lacasa y Vulcano en guitarras, le faltaba un baterista. “Alejandro y Stuka se pusieron a componer bastante en serio, y el casting para el batero lo hicimos directamente en Ion. Pasaron varios que no andaban, hasta que apareció Alejandro Soto”. En el álbum también participaron el Zorrito Von Quintiero y el saxofonista Claudio Junes.

La canción que le da título el nombre a aquel álbum, “Mi religión”, está inspirada en un escrito del filósofo alemán Friedrich Nietzsche. “Stuka leía mucho a Nietzsche”, explica Sissi. “Y a mí esa letra me encanta. Pero la decisión de ponerle así al disco no fue mía. Lo decidieron Stuka y Alejandro. El disco tuvo buena rotación los primeros meses cuando salió acá, pero después se apagó. Mi mánager, Mundy Epifanio, puso a circular el disco en Perú y ahí explotó. Pero yo nunca pude viajar, nunca apareció un productor”.

Sissi hoy, en Monsterland, el estudio de su amigo Álvaro Villagra. (Gentileza Sissi Hansen).

“Hongos”, la canción que abre el álbum, le trajo una gran satisfacción a Sissi. “En una fiesta, Gustavo Cerati se acercó a decirme que le había gustado mucho. A mí, en ese momento, ya me parecía increíble”. Visto a la distancia, mucho más. 

Sissi participó de un mítico evento en Cemento, anunciado como el primer festival femenino, junto a Trixy y Diana Nylon. Según consigna Al taco. Historia de rock argentino hecho por mujeres (Gourmet Musical), la crónica de la revista Pelo destacaba la “voz seductora” de Sissi y cómo la elección del repertorio le permitió “a la dulce felina ronronear, dominar cómodamente la escena y aferrarse al viejo tronco del rock & roll”. Al final de esa noche, junto a Trixy y Nylon, subieron al escenario Omar Chabán y Luca Prodan.

 Aunque se despegó de la new wave, Sissi nunca dejó de hacer música. Grabó discos de pop, rechazó ofertas para cantar cumbia, pasó temporadas en Europa y en Miami, y en homenaje a su educación sentimental dirigió Charlas de café. Historias de noches desveladas (2022), un documental sobre el Café Einstein.