“Escribo poesía. Cuando no estaba en ninguna banda canalizaba por ese medio. Hasta que se dio esto y fue maravilloso”, le decía José Luis Castro a la revista La García en 1999. “Esto” era La Favorita, la banda de rock que había formado a mediados de los 90 junto a dos compañeros de su antigua banda de los 80, Los Argentinos. Uno de ellos, el guitarrista Mariano Sagasa. El otro, Walter Sidotti, baterista de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Completaba el grupo el bajista Bruguera, que había consolidado el proyecto cuando se sumó en 1997. Hace unos meses, Castro sufrió un accidente en el barrio porteño de Chacarita y quedó internado, en coma, hasta ayer, cuando falleció después de una larga agonía.
La Favorita se consolidó como un clásico del under porteño en el cambio de milenio. Jugaba de local en el Centro Cultural Cátulo Castillo, un sótano lleno de mística sobre la avenida Scalabrini Ortíz. Jugaba de local, pero Castro era crítico del panorama de los venues (Bueno, ¡nadie hablaba de venues en 1999!) en general: “Las estructuras que te brinda Buenos Aires para tocar son paupérrimas. Los lugares, el espacio, la atención… Lo que son los boliches para tocar; está todo mal con los baños; a veces no podés respirar. Y eso no tiene que ver con la mística. Si vos querés hacer pogo y meterte adelante está todo bien. Yo no conozco a ninguna persona a la que le guste entrar a un baño sucio. Una vez tocamos en San Telmo, para una radio, y estaba roto el techo del escenario; caía meo, tenías que ir esquivando, era una porquería. La mitad de la gente que había ido a ese lugar estaba de tetra. Todo bien, por suerte no pasó nada, pero yo no sé a quién le gusta”, delcaró. Y agregó: “Yo no sé a quién le gusta votar a estos políticos. Si uno pudiese elegir, elegiría otra cosa”. Faltaban dos años para el estallido social de 2001 y cuatro para la tragedia de Cromañón.
Las influencias de José Luis no se restringían solamente al rock. Las grabaciones del bandoneonista Anibal Troilo con Francisco Fiorentino, de Edmundo Rivero con sus guitarras, del uruguayo Jaime Roos convivían con los discos de Led Zeppelin y The Doors. Podía despacharse en los shows con una versión de “Garúa”, el clásico con letra de Enrique Cadícamo y música de Aníbal Troilo.
Y tenía muchas referencias extra-musicales: los beatniks con Jack Kerouac a la cabeza, los clásicos de ciencia ficción que leía en las ediciones de la editorial Minotauro; Italo Calvino, H.P. Lovecraft, Joseph Conrad, Jorge Luis Borges, Raymond Carver, Paul Auster y Alejandra Pizarnik, entre muchos otros. “La posibilidad de trasladar esas lecturas a la música siempre está. Está en jugar, porque el arte muchas veces se trata de jugar con esos elementos. Está bueno estar en contacto con un cuadro o un libro, aunque no haga que toque mejor. Eleva un poquito más”, argumentaba.
José Luis había conocido a Sidotti y Sagasta en Los Argentinos, el grupo con aires de new wave de los 80 por el que pasaron Fena Della Maggiora, Alfredo Costa y Mariano Sagasta entre otros guitarristas, Marcelo Krasnov en el bajo, Sandra Mendoza en las voces, Javier Fatta en los teclados, Jorge Polanuer, Willy Crook y Ricardo Bujandón en los saxos. Editaron un único trabajo, Vol. 1 (1986), y llegaron a tocar en Feliz Domingo para la Juventud.
Unos años después, a mediados de los 90, Sagasta, Sidotti y Castro formaron La Favorita. Pero el grupo se consolidó en 1997, cuando el bajista Bruguera se sumó al grupo. “Llegó y automáticamente empezamos a grabar. Teníamos temas y en el verano nos pusimos a grabar, con ocho canales”, evocaba José Luis. “No queríamos grabar un disco, queríamos regalar o vender un casetito súper barato en los shows. Porque nuestra música por un lado es bastante clásica. Si se quiere, es un grupo de rock tradicional. Pero no una música pegadiza. Al final, grabamos diez temas y teníamos un disco. Lo pasamos por dos o tres máquinas para mejorar la calidad y lo terminamos”.
Ese demo se terminó transformando en el primer disco del grupo, diez canciones con arte de tapa de Semilla Bucciarelli (bajista de Los Redondos). Y en 2002 lanzaron Suspendiendo tu mambo, que empezaba con uno de los temas más emblemáticos de la banda “Va por ahí”.
En pandemia, José Luis Castro participó de la reunión virtual del grupo.
La noticia de su partida deja un hondo pesar entre los fans de un grupo mítico, que le hizo honor a uno de los cantitos que sonaban antes, durante y después de sus recitales: “¡Qué bonita! ¡Qué bonita! No es la más famosa, pero es La Favorita…”.


