“¡Gracias por tenernos en cuenta! Veo un montón de caras nuevas de artistas que no veo en ningunos premios y no están acá y siento que, realmente, son premios que no están contaminados, que están dándoselo a la gente que en verdad se lo merece y están reconociendo a los que de verdad se lo merecen y eso la re sube. ¡Gracias por este premio pero, gracias más que nada, por todo lo que acabo de decir”, dice María Becerra. La Nena de Argentina acaba de recibir la segunda estatuilla en la primera entrega de los Martín Fierro de la Música por Quimera, el Mejor álbum del año, y lanza un tiro por elevación que no resiste muchas lecturas.
María Becerra, igual que buena parte de la comunidad musical vernácula, celebra la incursión de la franquicia de Aptra (la Asociación de Periodistas de Televisión y Radiofonía Argentinas) en el terreno de la música: una nueva franquicia de los Martín Fierro que ya distinguen a la televisión, a la televisión por cable, a la radio y a la moda.
Un rato antes, sobre el mismo escenario, Wanda Nara (sí, Wanda Nara) recibía su estatuilla a la Mejor Canción Viral y contaba que sí, que entre tantas cosas que había hecho el año pasado, había grabado una canción, que esa canción se había transformado en un himno para mucha gente y que estaba feliz, que celebraba este premio, decía Wanda, “con mis colegas, los músicos”.
El desembarco de los Martín Fierro y su icónica frase “¡Gracias, Aptra!” en el terreno musical tuvo como sede el Complejo Tango Porteño, a metros del Obelisco. El viejo cine Metro, transformado desde hace años en un lujoso restaurante/teatro/café concert for export, recibió a la fauna habitual de los premios, con el presidente de Aptra, Luis Ventura, como una de sus figuras, tan icónica como la chalina de Cacho Rubio.
Al juego se sumaron, acaso mejor que todos, Juanse y la Mona Jiménez, que llegaron a la alfombra en un lujoso convertible vintage. De Alejandro Lerner al Chaqueño Palavecino, de Raúl Lavié a Luck Ra, de las Bandana a Emanero, de Abel Pintos a L-Gante, artistas de distintos géneros y generaciones disfrutaron, con armonía y complicidad, de una velada que fue generosa en premios y reconocimiento a la trayectoria. Los Pimpinela también tuvieron su estatuilla al camino recorrido pero también miraron al futuro: el premio a la Mejor Artista Revelación Femenina quedó en manos de Candu Domínguez, mientras que el galardón al Mejor Artista Revelación Masculina tuvo un doble reconocimiento al ser compartido por Valentino Merlo y Luciano Creiner.
Hubo un homenaje póstumo a Luis Alberto Spinetta, con emotivas palabras de una de sus hijas, Catarina, y su nieto Benicio Mutti Spinetta en el escenario (Dante estaba en la sala pero prefirió no subir) y un reconocimiento a la trayectoria que Palito Ortega recibió de manos de Juan Alberto Mateyco. Esa dupla, probablemente, represente mejor que ninguna otra la visión y misión de estos premios.
“A cada uno le gustará una banda distinta, pero es lindo el reconocimiento. Nosotros hace treinta años que tocamos y en realidad el agradecimiento que yo siento es hacia todos los argentinos que nos permitieron dedicarnos a lo que hacemos durante tanto tiempo, y queriéndonos, y escuchando nuestra música. Y también permitiéndonos a nosotros hacer lo que amamos, que es hacer música y hacerlos felices a todos ustedes. No somos la mejor banda, somos una banda”, dijo Joaquín Levinton, con mucha lucidez, después de recibir el premio para Turf a la Mejor Banda de rock, en la cual competían con Los Piojos, Divididos, Pericos, Babasónicos, Airbag, Él Mató a un Policía Motorizado y Tan Biónica.
Charly García recibió el premio Leyenda de Leyendas y agradeció con un emotivo video en el cual, sonriente, confesó: “Nunca me imaginé que iba a decir esto, ¡Gracias, Aptra!”. De fondo, un piano vertical y el pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo, o cómo ser genial en un video de 30 segundos.
Zuker, que ganó el premio al mejor DJ, le agradeció a los amigos nuevos que se acababa de hacer en el baño, y recordó a sus héroes: Luis Alberto Spinetta, Charly García, Gustavo Cerati y el Indio Solari.
Edith Hermida (nos quedó claro que es fan de Zoe Gotusso) y Hernán Drago cargaron con la tarea de llevar adelante una ceremonia a la vieja usanza, con oficio y guiones en papel, frente a la ausencia del teleprompter. Hubo premios para el mejor jingle, y se lo llevó (con justicia) la marca que aromatiza tu vida. Diego Rodríguez, su autor, esbozó un alegato a favor de la música que sale desde el corazón frente al avance de las melodías compuestas por la Inteligencia Artificial. Big One ganó el premio al productor del año, María Becerra ganó en tres categorías y se llevó, también, una distinción por su interpretación del Himno Nacional Argentino en el Mundial, Alejandro Lerner hizo cantar a todos en el auditorio el cumpleaños feliz para su hija adolescente (que estaba con él en el escenario) y Abel Pintos se llevó dos estatuillas, entre ellas, el Martín Fierro de Oro. ¡Gracias, Aptra! (¿O a alguien se le ocurre un final mejor?).


