El misterioso corto que hace 10 años ya había llevado ‘El Eternauta’ a la pantalla

En 2014, en una muestra supervisada por el nieto de Oesterheld, se presentó el primer registro audiovisual del universo del cómic

Por  ARIEL PUKACZ

mayo 9, 2025

Captura de video

Poco más de una década antes de que se estrenara la serie El Eternauta, Martín Mórtola Oesterheld, nieto del guionista Héctor Germán Oesterheld, organizó una muestra homenaje al cómic en Tecnópolis. El evento de 2014 intentó recrear un museo apócrifo, como si la invasión hubiese sido una realidad. El proyecto fue llevado a cabo en conjunto con la productora audiovisual NOS, un proyecto vanguardista focalizado en generar narrativas sobre los espacios. Su primer gran proyecto fue el mapping sobre el Cabildo para el aniversario del Bicentenario.

En la muestra se podían ver artefactos y fragmentos de la invasion: desde brazos de los manos, mascaras y los dispositivos de telecontrol de los hombres-robot, hechos con un nivel de detalle que llevó a más de un espectador a creer que todo aquello había sido real. “La gente preguntaba si eso había pasado en serio. Me resultaba muy loco que la gente lo crea”, comenta Emiliano Riasol, productor de NOS.

Aunque el presupuesto era escueto, el equipo de NOS se las ingenió para desarrollar una serie de piezas interconectadas: fragmentos de la invasion que parecen recuperado, fotografías y la pieza principal de la muestra, el cortometraje Huellas de una invasión. El corto cuenta una anécdota de Horacio Funes, un empleado del Archivo General de la Nación, al que le llega un sobre con una cinta documental: un registro de la invasión, registrado con una cámara Bolex de dieciséis milímetros.

Este cortometraje fue un primer acercamiento a contar la historia de El Eternauta desde lo audiovisual. Aunque la filmación no menciona a Juan Salvo y su historia, toma los sucesos registrados por otra víctima de la invasión. El diseño de producción por parte de NOS fue estratégico para aprovechar los pocos recursos y lograr una pieza que plantea el mundo de El Eternauta con mucho ingenio y creatividad, tuvieron acceso a varias locaciones gubernamentales que les permitieron captar el carácter y la esencia del cómic.

El grano del fílmico y la cámara en mano ayudaron a lograr el verosímil de un supuesto material encontrado. En tres jornadas y medias de rodaje se logró un corto de seis minutos, que sirvió para tener aquello que fue soñado por tantos años: una primera versión audiovisual en el universo de El Eternauta.

“Usamos imágenes del bombardeo del 55 y de Avenida de Mayo a las que les pusimos nieve. Había también una muestra fotográfica de la invasión. Agarramos imágenes de la construcción de la Avenida 9 de Julio o de la cancha de River, les pusimos nieve, las rompimos un poco y daban la textura y el carácter de foto antigua, y las trabajamos”, explica Emiliano.

Además del video principal, a lo largo de la muestra había otras piezas audiovisuales de supuestos sobrevivientes y excombatientes de la invasión, que profundizaban el grado de realidad, el narrador de uno de estos metrajes fue el filósofo Darío Sztajnszrajber.

La muestra logró ser un homenaje a la idea general de El Eternauta y llevar el imaginario de Oesterheld a otro nivel, donde se postulaba una arqueología sobre el universo que creó. Un primer acercamiento antes de la esperada serie de Netflix.