“Estamos en shock. Como todos. No sabemos bien qué hacer. El durísimo golpe nos da en el cuerpo, pero abatidos como estamos, el corazón nos pide juntarnos”, decía el comunicado con el que Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado anunciaron que, a pesar de la tristeza por la muerte del Indio Solari, realizarían el concierto en Comodoro Rivadavia, el sábado a la noche, tal cuál estaba previsto. Y que, además, lo trasmitirían en directo, por streaming, vía YouTube. Fue uno de los shows más extraños, potentes y emotivos que la patria ricotera tenga memoria. La emoción desbordada, en el público y, especialmente, entre los músicos, fueron la constante de una noche con pocas sonrisas, lágrimas y abrazos.
Como era de esperar, los homenajes al Indio se multiplicaron. En su concierto del sábado, en el estadio Aldo Cantoni de San Juan, Divididos se despachó con una versión de “Mejor no hablar de ciertas cosas”, una canción compuesta por Solari, pero que nunca llegó a grabar: Luca Prodan se la apropió y la sumó al repertorio de Sumo. “Alguien que nos ha dado tanta felicidad y ha abierto tantas cabezas, merece ese amor que están dando así tan masivo y tan lindo”.
Lali, que llenó dos veces el estadio de River, el sábado y el domingo, y tuvo como invitados estelares a Duki, Dillom y la cantante australiana Kylie Minogue (también al violinista Javier Casalla y el Cuarteto Divergente que dirige Alejandro Terán) cerró su extenso concierto con una versión de “Jijiji”, en el mismo escenario en que el Indio había inmortalizado su célebre frase: “¡Vamos a hacer el pogo más grande del mundo!”.
El domingo, en el Movistar Arena, se celebró una nueva fiesta ¡Fa!, con Mex Urtizberea como anfitrión. Allí, los homenajes fueron varios. Lula Bertoldi, de Eruca Sativa, cantó “La Bestia Pop” y luego, junto a Andrés Ciro y Luli Bass, recrearon “Me matan, Limón”, otro clásico ricotero que el cantante ya había revisitado en ese mismo ámbito.
A más de 7000 kilómetros de allí, en en Palacio de los Deportes de la Ciudad de México, Milo J cerraba su gira mexicana. Para ese concierto multitudinario, que fue transmitido en vivo a través de su cuenta de Instagram, el artista oriundo de Morón lució una remera de los Redondos, con la estampa de Oktubre, el icónico álbum de 1986, en homenaje al Indio.
En las presentaciones porteñas en La Tangente por el vigésimo aniversario de El evangelio según mi jardinero (Lovemonk/Los Años Luz), el uruguayo Martín Buscaglia hizo un par de citas ricoteras. En la noche del viernes, cantó una versión acústica de “Motorpsico”, a solas con su guitarra. Al día siguiente, en un contexto eléctrico, citó la introducción de “El pibe de los Astilleros”, otro clásico ricotero.


