Conocé a Balta, la revelación uruguaya: “Escuchamos a Rubén Rada, pero también a Kendrick Lamar”

Tiene 25 años, este jueves presenta ‘Ayer dijiste mañana’ en La Tangente y fue uno de los productores de ‘Taracá’, el nuevo disco de Jorge Drexler 

Por  Humphrey Inzillo

mayo 20, 2026

GENTILEZA PURE CLASS MUSIC

La clave de Ayer dijiste mañana, el flamante álbum de Balta, está en una charla que tuvo con Jorge Drexler en 2022. “Vengo con este proyecto en la cabeza hace tiempo”, le cuenta el artista uruguayo de 25 años a Rolling Stone. “Esa conversación con Jorge despertó un poco el bichito creativo. En ese momento, me mandó a hacer un ejercicio de reducción del sonido candombero, de la clave. Es decir, como una especie de funky carioca pero con nuestro sonido. Y a través de eso, me puse a pensar: ‘¿Cuál es el sonido nuevo afrouruguayo?’ Porque grandes íconos culturales, desde [Rubén] Rada, Jorginho Gularte, Eduardo Da Luz, Chabela Ramirez, nos inspiran y le dan identidad al Uruguay Afro, pero también hay nuevas generaciones que llegan con una impronta distinta. Creo que el intento de Ayer dijiste mañana es traer a la mesa una conversación de ese tipo, de redefinición cultural. Somos Rada, y Jorginho, pero sonamos un poco más así. O, bueno, por lo menos yo confío en este sonido, luego de tanto tiempo de convivir con amigos, colegas, artistas de la nueva generación. Escuchamos a Cheché Santos, pero también escuchamos a Kendrick Lamar, a Bruno Mars, a Bad Bunny. Confío siempre en lo que el mañana trae, pero, hay que empezar por el hoy, por hacer. El título del disco tiene que ver con eso, con honrar y transformar, creo que invoca una manera llamativa de decir hoy, sin decirlo. El ayer siempre está diciendo el mañana, el movimiento hace a la vida”.

Drexler no sólo lo convocó para producir su álbum. “Desde Hugo Fattoruso no hay un instrumentista de esa magnitud dentro del área de la composición y de la canción”, declaró en una reciente entrevista con Rolling Stone.

Facundo Balta, desde Montevideo, un artista para apreciar en vivo (Gentileza Pure Class Music).

Este jueves, a las 21, Balta presenta Ayer dijiste mañana en La Tangente, la coqueta sala del barrio porteño de Palermo (entradas acá).Tocar en Buenos Aires debe ser de las cosas que más respeto me dan: son un público increíble, y una ciudad muy grande. Estoy desacostumbrado a esas velocidades; soy muy montevideano, salgo a caminar por la paz de barrio Sur y Palermo, los tambores y el mate, me gusta el silencio. Ir a tocar a Buenos Aires es un poco una trompada, en el mejor de los sentidos: me renueva, me enfoca, me pone un espejo adelante y me hace verme más, prestarme más atención, juzgar mi rendimiento. Estoy enfocado, estudiando, metiendo lo máximo de mi con el proyecto, las canciones y la musicalidad, voy por primera vez con banda, mis músicos, que vienen conmigo hace un tiempo creando este nuevo sonido acá en Montevideo, o intentando entender entre todos hacia dónde vamos. Estoy muy entusiasmado, siento que tenemos muchas cosas para decir, y bueno, ojalá Buenos Aires nos quiera escuchar por el rato que me quede de cantar en este plano. Estoy muy emocionado de ir, y creo que me pasará asi toda la vida”.

El disco arranca con “Carne y hueso”, un arrebato jazzístico que recuerda al saxofonista Kamasi Washington y la West Coast Get Down, ¿Fue una referencia ese sonido? 

Kamasi es una referencia en mi vida, tanto musical como espiritual. The Epic es un disco que escuché muchísimo cuando descubría ese sonido, lo conocí más o menos al mismo tiempo que a [John] Coltrane y Miles [Davis]. También hay un guiño melódico a “The Eye of the hurricane” de Herbie Hancock, que es mi pianista favorito. Una de las temáticas más grandes del disco es la libertad, espiritual y económica, y cómo es una contradicción muchísimas veces para el artista ambas cosas, o por lo menos para los artistas de este país, que la mayoría nunca vivieron de hacer arte honesta y de elevar su espíritu. “Carne y Hueso” es mi intento de búsqueda más magra del sonido de Barrio Sur actual, más libre. Jazz, rap, candombe, Chabela, y la primera palabra del disco que es “¿Libertad?”, una pregunta, luego Chabela da su impronta sobre lo que para ella significa eso mismo. Fue una búsqueda, generar ese portal real de identidad en este nuevo camino musical que tomo, dónde sea que vaya, lo primero que pasa es mi crianza, mi gente, mi casa.

En esa canción, tu flow no es el de  un rapero (o trapero) convencional: tiene un swing jazzístico, como si fuera una especie de scat, pero rapeado, ¿De dónde viene eso? 

En el rapeo me inspiré muchísimo en dos raperos, en Kase.O, su disco Jazz Magnetism tiene canciones como “En 2 minutos” o cualquiera de ese disco, que me fascinan, y luego en Kendrick Lamar, es de mis artistas favoritos, te diría top 3 indiscutible. Creo que la métrica, el ritmo, el acento, asi como al tambor, el acento cambia la historia, las mayúsculas rítmicas, es una discriminación necesaria para contar una historia. Intenté eso, que no sea plano, creo que el disco entero lucha un poco en contra de lo plano, creo que hay bastantes dinámicas.

A lo largo del disco, aparece la legendaria cantora y activista Chabela Ramírez en plan spoken word, ¿Cómo definirás tu vínculo con ella? 

Chabe es mi vecina, por suerte. Pero además es una de las caras más importantes de la cultura, una activista que es un símbolo de lucha y de gestión cultural. La admiro como hacedora, como observadora, aprendo mucho de ella, veo sus entrevistas e intento convidar a mi grupo de amigos con temas como los que ella habla, que en Uruguay son muy poco comunes, un poco mala palabra en general. Hablar sobre libertad, dignidad, plata, sobre cómo se disolvió la esclavitud en Uruguay, sobre identidad y razón. Chabela es nuestra tía, nos marca el camino, siempre hay que escucharla. Los tambores se tocan por algo.

Sos un enlazador de mundos: entre el swing candombero, el groove funkero y el flow trapero, ¿De dónde viene esa búsqueda?

Creo que no es una búsqueda, creo que es la música con la que me crié, me gusta mucho escuchar música, mis papás son cantores, músicos, escritores, mi madre actriz, ambos escribían espectáculos carnavaleros y los vendían a comparsas, mamá teatro independiente. Y yo siempre crecí estudiando, piano, trompeta, armonía, pero a su vez haciendo carnaval, tocando y cantando candombe. A su vez freestyleando con mis amigos, rapeando, haciendo beats, mi primera época de producción era de samplear, lo único que hacía era samplear, tocaba en la Orquesta Juvenil Del Sodre, escuchaba algún pasaje de cuerdas de algún movimiento sinfónico y corría a mi casa a samplear, ponerle unos drums traperos o de boombap, desde muy chico escuchaba reggaeton y rap anglo, Eminem, DRE, 50 Cent. Luego fui conociendo más raperos, pero escucho muchísima música de ese estilo. Intento serle fiel a la música que me gusta. Mi papá me educó con mucha música brasilera, y con Stevie Wonder, Michael Jackson, Ruben Blades. Y mi vieja educó mucho mi primera época compositiva, escuchaba mucho a Mercedes Sosa, León Gieco, zamba y tango. Creo que la decisión de “trapearla” más tiene que ver con que fue una música con la que me enamoré de mi generación, la que escucho con mis amigos y amigas. No sabría decirte, todo lo que hago lo hago por amor. 

Jorge Drexler te convocó para producir Taracá, y fuiste muy importante, incluso en darle un sentido del nombre del álbum. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué aprendiste de Jorge? 

Jorge es un artista superlativo, un compositor de oro, además de una persona generosa con su trabajo y con los espacios. Que me haya invitado a trabajar con él, es un cuento surrealista que le cuento a mis amistades. Aprendí y aprendo mucho de ese proceso, todos estamos aprendiendo cómo hacer el disco que toca en el momento, pero Jorge dispone de herramientas que su experiencia e inteligencia le ponen a mano, y sabe utilizarlas a su favor. Y lo más importante, en mi opinión, es que sabe decir que no, sabe decir que no puede tal cosa, o que no quiere gastar energía intentando tal otra. Es humilde, eso lo hace un grande, y es lo que más aprendí de trabajar con él. A veces pareciera que tiene un campo infinito de herramientas, supongo que eso es porque sabe contar con la gente, sabe traer luz y abrir ventanas, fue un proceso que me hizo respetarlo y agarrarle mucho cariño a él como persona, es realmente un maestro en su arte. El peso que agrega la percepción de “éxito” en la balanza de lo que hace el, y que muchos queremos hacer para nuestras vidas, es tan gigantesco que muchas veces te paraliza. Supongo que venció ese parálisis entendiendo que lo mejor que puede hacer es aprender, y bueno, eso nos enseña a nosotros, que hay que seguir aprendiendo. Siempre le agradezco por lo que hizo, le cambió la vida a mucha gente.

Jorge también participa en Ayer dijiste mañana. La canción se llama “Con Quién??”, ¿Sentís que dialoga con Taracá? 

“Con Quién??” es una canción que salió de Tadu Vazquez, Jorge y yo, es decir, los tres que trabajamos en la primera instancia de Taracá, a través de un ejercicio con una idea musical de To Brandileone. Tadu propuso el Beat para el disco de Jorge, pero terminó quedando afuera. Como no se usó, yo le pedí a Tadu ese beat para hacerle algunas modificaciones y terminar usándolo. Hasta ese momento iba a ir así, pero Jorge me escribió porque quería participar del disco y como andaba en Uruguay por un trabajo visual para Taracá, terminó pasando. Creo que es un diálogo directo con el trabajo que venimos haciendo, y creo que también dialoga con obras anteriores que yo hice para otros discos, que también fueron inspiradas a través de este bichito creador que trajo a la mesa Jorge, sobre la reducción de la clave candombera. Un círculo cerrado, ¿se dice así?

La escena musical montevideana siempre es estimulante, ¿a quiénes reconocés como referentes y con qué contemporáneos sentís más afinidad? 

Montevideo es interminable, está cada vez más afilada, aparecen nuevas áreas a pesar del límite poblacional con el que va a la guerra. Nuestros próceres que siguen vigentes, Rada, Fatto, Jaime, No Te Va Gustar, pero pasan cosas nuevas hermosas, desde un Knak y Zeballos representando una escena local del hip-hop, hasta nuevos exponentes de la canción como Isabel Lenoir y Sofia Alvez. Gente que se anima al pop uruguayo como Rodrigo Alvez, y proyectos como Nair Mirabrat que te dejan sorprendido semanas si los ves en vivo. Ni que hablar con el nacimiento de La Rueda de Candombe que trajo una correntada de pasión candombera necesaria, celebro eso como un gol de Uruguay en la hora. Mi artista favorito de la historia uruguaya es Rubén Rada, creo que para mi con cierta diferencia, le gana al Fatto [Hugo Fattoruso] en mi top más por lo emocional, pero ambos son íconos irrepetibles de nuestra historia. Faros eternos.

Bueno, Rubén Rada también participa del álbum en “Desde el corazón”, el candombe que cierra el disco.¿Qué representa Rada para vos? ¿Cómo tomás que muchos te señalen como tu sucesor? 

Rubén Rada es un punto de la historia irrepetible, un punto álgido de expresión artística. Nunca en la vida, nadie, va a poder darle a Uruguay lo que él le dio, lo que le da a los jóvenes afro como yo y mis amigas y amigos. Un sentido de identidad, de relevancia cultural, de llevar el tambor a dónde sea con él. Lo admiro muchísimo, por su obra y su historia personal. Escucho la canción y lloro, cada vez que la escucho, es como si me hubiera pasado “Vida 1” y empezara a jugar “Vida 2”, ¿viste? Esa sensación de misión cumplida. Varias personas me toman como su sucesor, o me dicen que me ven así. Yo no veo eso, veo que su obra plantó una semilla de la que germina toda la cultura afrouruguaya, inventó cosas que muchos de nosotros y nosotras continuamos, Funk, candombe, rock, jazz, el gupo Totem, canciones indiscutibles del real book uruguayo que canta todo el país. Rada es mucho más que una proyección artística o una línea, es el embajador de la música uruguaya, es y será siempre el mejor de todos nosotros.