El sonido raizal del Pacífico colombiano, ha sido fuente de inspiración para las nuevas generaciones que se sienten identificadas con sus raíces. Estos sonidos únicos de la selva, el mar y los manglares, emergen nuevamente entrelazándose con sonidos de la actualidad como el afrobeat, brindando un pedacito de ancestralidad dentro del nuevo universo sonoro del mainstream.
Jossman nació en Cali pero desde pequeño se crió y creció en Timbiquí, tierra musical que lo impregnó con su sonido y su esencia, dándole los insumos que hacen de su música un encuentro entre los sonidos folclóricos del Pacífico y los nuevos géneros del mainstream. Eso es AFROKING, un disco que mira por el retrovisor su ancestralidad, mientras recorre el camino en búsqueda de los sonidos del futuro.
¿En qué momento de tu juventud te diste cuenta que querías dedicarte a la música?
Eso fue como a los 15 o 16 años. Antes siempre estuve conectado con la música pero no lo veía como algo más, jugaba a la orquesta con mis amigos pero hasta ahí llegaba. A los 16 años me decido por la música y me retiro de la universidad, estaba estudiando arquitectura, y aunque mi familia no estaba muy feliz con mi decisión, así fue.
No sabría explicarte qué fue exactamente lo que me enamoró de la música, siento que es algo natural, hacer música es algo indescriptible, es sublime. Yo miro para atrás y me pregunto ¿cómo llegué hasta este momento? y no tengo ni idea, es una fuerza sobrenatural que me empuja. Ser artista en un país como Colombia es un acto heroico.
¿Cuáles fueron esos referentes, esos artistas que te han influenciado en tu carrera?
Cuando era niño me encantaba Vico C, sobre todo el mensaje de sus canciones, también, los raperos norteamericanos como Tupac, Snoop Dogg y mi productor favorito que es Dr. Dre, por su forma minimalista de hacer música.
Yo empecé en la música como productor, con el tiempo fue que empecé a grabar canciones y acostumbrarme a escuchar mi voz, al inicio me daba mucha vergüenza. Un amigo se tomó el atrevimiento de compartir una canción que habíamos grabado juntos, yo no quería que nadie la escuchara, pero fue con el feedback de la gente, que me dí cuenta que les gustaba mi voz… así empecé a llenarme de confianza para poder cantar.
¿Por qué los sonidos ancestrales juegan un papel importante en tu música?
La cultura de Timbiquí siempre estuvo rodeándome, desde que jugaba a la orquesta ya me imaginaba el cómo incorporar elementos del folclor en el rap, y eso fue lo que hicimos con mi primer grupo que se llamaba Pacific Rap, que luego cambió el nombre a Quilates, esa fue mi escuela y laboratorio.
Siempre tuve esa inquietud, crear una nueva línea, respetando todo lo que ya está, haciendo de la música del Pacífico algo de cierto modo más comercial, que la música del Pacífico dejará de ser de nicho o que esté siempre bajo la categoría de folclor. Hacer de la música del Pacífico algo universal.
Mi música como productor, así fuera reggaetón, tenía algo que la caracterizaba, incluso las disqueras me llamaban y me decían: “queremos que vuelvas a trabajar con Kevin Roldán, tu música tiene el sonido del Pacífico”. Recorrí varios géneros como el hip hop, reggaetón, r&b, hasta que llegué al afrobeat. Este género me permite ser, me permite conectar esos dos mundos, el folclor y la ancestralidad con la música de hoy en día.

Crecer dentro de la industria trae sus cosas positivas, pero también negativas. A mi parecer muchos artistas pierden su esencia y se desligan de sus raíces con el pasar del tiempo, ¿cuál cree que es el secreto para no perder la esencia adentrándose en el mundo del mainstream?
Siento que me ha pasado al contrario, entre más me hago conocer, más me siento orgulloso de mis raíces y más me adentro al mundo musical del Pacífico.
Cuando llegué a Bogotá, viví varios fenómenos, pero el principal fue entender que lo que me hacía diferente, era mi fortaleza. Hubo un tiempo en que ser diferente me causaba inseguridad, porque lamentablemente estamos en un país que es racista, no lo podemos negar. Siento que yo lo tengo todo, no tengo que estar buscando afuera lo que ya tengo por dentro.
¿Cuál fue el concepto de este nuevo disco llamado AFROKING?
Hace un tiempo, dentro del equipo empezaron a llamarme Afroking, eso se empezó a regar y hoy en día mucha gente más que llamarme Josman, me dicen Afroking, hasta me han propuesto cambiar de nombre, pero no, Afroking es como mi slogan, como mi apellido.
El álbum se fue creando con el paso del tiempo, una canción la escribí en el 2010 que se llama ‘Los Dueños del Río’. En este disco me fui fiel a mi mismo, de mostrar lo que siento, la nostalgia de haber salido de Timbiquí y la inconformidad o egoísmo de regresar al pueblo y no verlo como yo lo deje, a mi me gustaría regresar y verlo tal cual como era antes, lamentablemente el desarrollo viene con cosas que no nos gustan.
Hace unos años la guerrilla atentó contra la casa de mi abuela, donde yo crecí, vivíamos al lado de la estación de policía, con el atentado y la casa de madera, quedó totalmente en cenizas… eso me desconecto del pueblo, y es a través de la música, que viajo en el tiempo, cuando se nadaba de noche en el río, que lo pasaba de lado a lado, ir a la playa sin que te pararan a preguntarte a dónde vas, ahora todo está lleno de retenes… eso me choca y es en este álbum que se plasmó esa nostalgia.
El disco empieza con ‘Corréte’ junto al Grupo Canelon de Timbiquí y Nidia Gongora, una canción en la que digo: “aquí llegue yo, vengo con mi cultura en el hombro y con los míos, esto soy yo”. El álbum es un recuento de momentos bonitos, otros tristes, muestro mi vulnerabilidad, cosa que hoy en día es un delito, hoy toca es mostrarse fuerte tipo rockstar y popstar.
Justo respondes una de las preguntas que tenía. Un momento muy importante del disco es ‘Los Dueños del Río’, tiene un mensaje muy importante esta canción.
Cuando llega esta canción en el disco siento como mi estado de ánimo cambia. Como te dije, esa canción la escribí hace muchos años cuando estaba en la academia. En un inicio fue una música experimental con fusiones de electrónica pero se transformó para este disco.
Esta canción es pura nostalgia, de cuando jugaba a la orquesta en la casa de mi abuela. Ahora cuando llego al pueblo hay mucha gente extraña. La última vez que estuve en la casa de mi abuela antes del atentado, estaba llegando y me pararon los policías a revisarme, uno queda: “¿qué está pasando aquí?” acá fue que yo crecí y ahora soy un desconocido en mi propio pueblo.
Hablo de la nostalgia, pero también de lo que sucede hoy en día con la minería, la minería agresiva. Mi abuela tuvo su mina y sus hermanas también, pero era algo artesanal, amigable con el medio ambiente, ahora es algo totalmente agresivo. La canción habla de ese pasado nostálgico, del presente y de ese posible futuro lamentable que podría llegar.
Otro momento que me gustó del disco es ‘Tons Que? seguido de ‘Moro y Merio’, siento que son dos canciones suaves donde se siente bastante el sonido del Pacífico, ¿cuál es su momento favorito del disco?
Me gusta mucho el inicio, ‘Kutú’ entra con este dancehall y los coros del Grupo Naidy tienen magia desde el primer segundo. Lo que decías, esa conexión entre ‘Tons Que?’ y ‘Moro y Merio’ también me gusta mucho.
Yo hablo de vez en cuando con J Balvin, y quería sentarme a hablar de la narrativa de sus discos, álbumes que yo me he sentado a estudiar y entender en que se basaban para conectar las canciones. Al final no se logró esa conversación, pero yo al escuchar mi disco en desorden, empecé a anotar las canciones que el final conectaban el inicio con el final de la otra, y así llegue al orden del disco, que siento estuvo bastante bien.
Ya para terminar me gustaría saber, ¿cómo ves el futuro de la música del Pacífico y el tuyo?
Siento que estamos en un momento muy importante para la música afro, todas las discusiones alrededor del afrobeat lo demuestran. Siento que AFROKING traza una nueva línea en la música del Pacífico. ‘Tons Que?’ es un currulao donde se habla de un despecho, con melodías nuevas pero con la esencia de Diego Balanta. En esa canción se mezclaron todos los ingredientes, y si le muestro esa canción a alguien que jamás ha escuchado un currulao, seguramente se llevará una sorpresa con estas músicas del Pacífico. Este álbum siento que marca una nueva pauta en nuestra música.


