5 años de Solar Power de Lorde: Un conflicto interno de vacaciones

El tercer álbum de la cantautora neozelandesa refleja un momento complicado de su vida personal y profesional.

Lorde. |ABC por medio de Getty Images

Ella Yelich O’Connor, la artista conocida como Lorde se hizo famosa a una edad muy temprana. A los 16 años ya había alcanzado el estrellato con ‘Royals’ y su primer álbum Pure Heroine (2013). Luego, lanzó Melodrama (2017), uno de los álbumes de pop alternativo más galardonados de los últimos años. Sin embargo, la presión de la fama combinada con inseguridades personales y una necesidad de hablar del cambio climático, resultó en Solar Power (2021), una crisis existencial que se manifiesta en la forma de cielos despejados, playas doradas, círculos de meditación y un verano que anhela por un nuevo orden mundial.

La portada expone una toma que captura a la cantante saltando, se puede ver la arena, el océano y las islas en las esquinas inferiores. Su figura borrosa se oscurece en contraluz con el sol, el cielo azul y una que otra nube. 

Esta imagen representa un tipo de intimidad diferente al del álbum anterior, donde su cara era el sujeto principal, ahora el resto de su cuerpo se oculta detrás de sus piernas largas, deformadas por el lente ojo de pez. Su vestuario revelador comunica una sensación de libertad que se diferencia radicalmente de su personalidad hasta ese entonces. Salió de su habitación, cambió su ropa oscura por un amarillo chillón y se fue a las playas de Nueva Zelanda donde salta sin preocupaciones esperando tener el descanso sanador que tanto ha buscado.

La naturaleza y la cultura maorí

En múltiples entrevistas, la vocalista insistió que este proyecto era una “celebración de la naturaleza”, por eso no produjo CD, para mitigar el efecto ambiental. No obstante, esta misión es más aparente en las canciones de ‘The Path’, ‘Solar Power’ y ‘Fallen Fruit’, algunos de los temas que incluyó en Te Ao Mārama, un EP que tomó cinco pistas del proyecto para traducirlas al idioma maorí. 

The Spinoff provee más detalles acerca de los desafíos de realizar esta versión, “El maorí utiliza muchas metáforas del mundo natural para transmitir significados. Si a esto le sumamos los distintos dialectos del país, con sus propios lugares emblemáticos, historias y referencias específicas, no existen dos traductores que interpreten las cosas de la misma manera. Esto es especialmente cierto cuando, como dice Kāretu, se interpretan ideas en lugar de palabras”. 

Ella describe la labor de descomponer, reflexionar y reinventar sus letras como una oportunidad de representar a Nueva Zelanda ante el mundo, además, brinda mayor profundidad a los sentimientos que las letras buscaban expresar en inglés.

Un grupo cultural maorí que bailó durante la Conferencia Anual del Partido Laborista en el Centro de Convenciones Tākina Wellington el 28 de junio de 2026.
CC: Hagen Hopkins/Getty Images

Sin importar la calidad del álbum final, la contribución de Lorde a la preservación del lenguaje indígena es algo irremplazable, como lo pone Tīmoti Kāretu, el tōtara [líder] de más de 80 años del movimiento te reo Māori, “Cualquier plataforma donde reside el lenguaje es buena para este. Le brinda una reputación y audiencia que no tendría ordinariamente… siempre y cuando lo pronuncien de manera correcta. La pronunciación de Ella fue muy buena”.

Las canciones más destacadas fueron ‘Te Ara/The Path’, porque incluye a Tāwhiri, el dios de los elementos cuando se refiere al “complejo divorcio de las estaciones”, y ‘Hine-i-te-Awatea/Oceanic Feeling’ que invoca el nombre de la hija del sol, la diosa de los nuevos comienzos, Hine-i-te-Awatea, al terminar el tema con la voz de un nativo cuyo nombre se desconoce. Este EP brinda más claridad a la intención de Lorde, algo que fue lo más complejo de descifrar en este disco. Además, los fondos recaudados de este proyecto se donaron a dos fundaciones, Forest and Bird y Te Hua Kawariki Charitable Trust.

Escapismo adolorido

La identidad sonora de este álbum es acústica y noventera, la cantautora fue inspirada en la música de su juventud y la de sus padres. The Mamas & The Papas fue una gran referente; le brindó una dirección que la llevó a la guitarra eléctrica y una mezcla de referencias de los setentas, noventas y años 2000… elementos que, a pesar de colaborar con Jack Antonoff, terminaron estereotípicos y desaturados en varios momentos.

Las temáticas flotan y se transforman bastante de canción a canción, algo que produce una narrativa confusa que complica el mensaje que intentaba transmitir. Los primeros sencillos que la cantante decidió compartir antes del lanzamiento del álbum lo dicen todo.

En ‘Solar Power’, se deleita en la playa mientras se burla de la ‘estética de líder de secta’ de la cultura del bienestar con la frase “Soy como un Jesús más bonito”, además enlistó la ayuda de Clairo y Phoebe Bridgers para las voces en el fondo de la mezcla. La segunda canción que se reveló, ‘Stoned at the Nail Salon’, la muestra en un torbellino de pensamientos poéticos y dudas sobre sí misma, al son de una guitarra eléctrica solitaria que la acompaña mientras declara “Es hora de relajarse/lo que sea que eso signifique”.

La tercera canción, ‘Mood Ring’, considerada la peor del álbum (posiblemente de su carrera), se sumerge por completo en los estereotipos del turismo de sanación. Su intención era parodiar esa práctica, sin embargo, se pierde en una nube de marihuana e ilusiones de “algún lugar del este” y nunca llega a una crítica contundente. La última, ‘Fallen Fruit’, es un tema destacado que protesta la catástrofe climática dejada por las generaciones anteriores; como ella misma dice, la gente joven se quedó “bailando sobre la fruta caída” y en búsqueda de un mejor futuro.

Las canciones que completan el álbum también exploran sus pensamientos acerca de la fama con ‘The Man with the Axe’ y ‘California’. En otras ocasiones, habla de un hombre abusivo en ‘Dominoes’. Intentó aportar algo de luz a sus arreglos musicales con pistas como ‘Secrets from a Girl (Who’s Seen it All)’, pero nunca alcanzó la intensidad del primer sencillo.

El cierre final, ‘Oceanic Feeling’, es el más claro de todos en su concepto y ejecución. Las cigarras de su ciudad natal empiezan a sonar mientras piensa en saltar desde Bulli Point como lo hacía su padre cuando tenía su edad al mismo tiempo que se escucha un minúsculo cameo de ‘400 Lux’, un sonido emblemático de su debut. 

Los sintetizadores se despiertan, los bongos se alzan y el bajo la acompaña mientras habla de su hermano, piensa en cómo sería su hija y canta sobre abandonar ‘el pintalabios negro cereza’ que ‘acumula polvo en un cajón’. Se desvanece en el silencio mientras se pregunta si al final encontró lo que buscaba y espera un nuevo comienzo.

Este tema fue una de las dos canciones del disco que tocó en el Ultrasound World Tour de 2025, la otra fue ‘Big Star’, una dedicatoria a su perrita, Pearl, que murió en octubre del 2019

La pista extra ‘Hold No Grudge’ ayuda a dar cohesión a la narrativa y sirve como un rayito de sol sonoro que no llegó al montaje final; sin embargo, el proyecto en su conjunto adolece de una “extrañeza” general, casi como si todavía estuviera en el salón de uñas en su mente mientras fracasa en disfrutar del sol que tanto quiso volver a sentir sobre su piel.

Una duda integral

En aquel entonces, parecía muy feliz; en muchas entrevistas resaltaba como este LP le traía recuerdos de la naturaleza, el sol y la dicha del sol neozelandés. Sin embargo, en su entrevista con Zane Lowe, admite que también estaba pasando por un momento difícil y que había luchado con un trastorno alimenticio. 

En retrospectiva, afirma que en este disco rechazaba su lado más cosmopolita y artístico a favor de volver a sentirse como una persona común y corriente, algo que “no se sintió bien”, confesó: “Intenté este tipo de rechazo en Solar Power, pero faltaba algo; esas canciones me acariciaban la piel, pero no me llegaban a las entrañas. Decía que ‘¡Esta no es la mejor manera de aprovechar el mejor momento de tu vida!’”.

Lorde en vivo.
CC: Billboard / Colaborador / Getty Images

Con Virgin (2025) podemos apreciar lo que nacía bajo el cuarzo y el incienso de aquella época. Esta etapa significó un paso más para aceptarse por completo y encontrar esa “versión más auténtica” de ella.

El hecho de que haya pasado un tiempo complejo no borra la diversión que tuvo en esta “era musical” y viceversa. Aunque muchos fans preferirían olvidar este álbum mediocre que los dejó con más preguntas que respuestas, algunos aprovechan la oportunidad para aferrarse a lo que podría haber sido la salvación que anhelaban a finales de 2021 y recordar lo que significa trascender de verdad.

LUIS GUILLERMO HERNÁNDEZ CÁRDENAS

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