Paul Banks, de Interpol: “Estamos haciendo música más bailable”

La banda neoyorquina volvió a tocar en el país en el último Lollapalooza y mientras recuerdan sus anteriores visitas, adelantan cómo será su nuevo álbum

Por  JUAN FACUNDO DÍAZ

marzo 27, 2026

Interpol y su masterclass de postpunk. FOTO: Florencia Daniel

“Bueno, Daniel, te trajimos aquí hoy para hablar de ese maldito amplificador”, dice serio Paul Banks sentado frente a su compañero, Daniel Kessler, como si fuese un interrogatorio policial o un careo entre partes tras conflictos en la gira. Lo cierto es que los miembros de Interpol están sentados bajo el sol en el jardín del sector de artistas del festival Lollapalooza esperando por reencontrarse con el público argentino mientras anticipan lo que será su show y lucen unos elegantes y calurosos trajes negros de tres piezas. Una nueva visita para una banda que construyó una relación firme y constante con el país. 

“La gente tiene una conexión emocional con nuestra música”, dice Daniel. “Y eso resuena en nosotros. Es como si hubiera una respuesta…”, hasta que en ese momento su compañero lo interrumpe. “Hay reciprocidad”, completa Paul. “Nos dan mucha energía y nosotros les damos mucha energía también, y así es como crece todo. Siento que, al ser un público muy generoso, es como un vínculo cálido que hemos logrado tras cultivarlo durante décadas. ¿Cuándo fue la primera vez que vinimos? ¿En 2008?”. Desde ese debut en el Teatro Gran Rex, cuando llegaron desde Nueva York con tres discos en su haber, la banda se presentó en la Argentina ya siete veces, tanto en festivales como en shows propios. 

“A algunas bandas no siempre les gusta tocar en festivales. A mí me gusta mucho porque es un poco impredecible”, dice Daniel. “No sabes cómo va a ser, no siempre es el momento perfecto del día, pero es… no sé, hay como una espontaneidad en la energía y la mezcla que se genera en el público. No es sólo tu gente. Hay personas que no te conocen esperando a otras bandas y demás. Así que eso me gusta mucho. Pero luego tocas en tu propio concierto y se siente que están ahí por una razón muy específica: vos. Así que eso obviamente siempre es muy especial. Pero me gusta la mezcla. Me gustan ambas vibras, creo que son importantes”. 

De hecho, las últimas visitas del grupo fueron en la edición 2022 del Primavera Sound y luego en 2024, en el estadio Luna Park, para celebrar los veinte años de Antics y Turn On the Bright Lights, sus dos primeros discos. Fue ese mismo tándem de álbumes de zozobra neoyorquina de comienzo de milenio el que comenzó a construir el vínculo con el público argentino y lo que obligó al grupo a incluir el país en esa misma gira. “Ese show en el Luna Park fue con un público increíble con muchísimo entusiasmo”, recuerda Paul. “Además llevamos haciendo esto un buen tiempo, así que ves gente en el público que tiene, no sé, 18 años. Entonces pensás ‘guau, ni siquiera habías nacido cuando salió nuestro primer disco y aún así estás cantando cada palabra con tanta pasión.’ Eso es algo realmente hermoso y privilegiado de tener en esta época tan loca”.

Sin embargo, y aunque la oscuridad de esos primeros álbumes está marcada a fuego con su público y The Other Side of Make-Believe (2022) como transición más light, Interpol también advierte que para su nuevo trabajo habrá un quiebre. “Siento que el nuevo disco es súper emocionante, y creo que lo escribimos de una manera un poco diferente al disco anterior. The Other Side… se hizo un poco a distancia, intercambiando correos electrónicos y no tanto tiempo escribiendo juntos en una habitación debido a la pandemia”, explica Paul. “Ahora volvimos a estar juntos en una sala con Sam golpeando la batería con fuerza y ​​con esa energía que se genera. Componemos un tipo de música más intensa cuando estamos todos juntos”. Daniel, por su parte, se aventura y dice: “El disco que estamos terminando ahora mismo es música más bailable. Hay muchas cosas diferentes. Hay muchos estados de ánimo diferentes. Es como un disco muy atmosférico también. Saldrá pasado mitad de año”. 

Esa forma de cambiar de piel o mostrar diferentes facetas de la banda, la forma de volcar las inquietudes de cada uno o el pasado de Paul como DJ de hip hop o su amor por Wu-Tang Clan sin que suene extraño, es uno de los principales impulsos para continuar después de más de dos décadas juntos. “Sigue habiendo un impulso creativo y el disfrute de hacer arte”, dice Daniel. “Y creo que hay cierto orgullo en esto de mi vida, porque si voy a hacer algo, quiero hacerlo muy bien, tomármelo muy en serio. Considero una gran fortuna haberme encontrado con semejantes artistas con los que trabajamos tan bien”. “También soy consciente de que uno tiene que cultivar las cosas o se marchitarán”, agrega Paul. “No es algo que me tome a la ligera. Hay que dedicarles tiempo y aquí estamos. Este tipo todavía quiere hacer arte”. 

El entusiasmo creativo como motor y la dinámica de grupo como elemento que propicia la experimentación y el disfrute. Interpol luego se despacharía sobre uno de los escenarios principales del Lollapalooza con un set plagado de clásicos donde principalmente repasaron sus tres primeros discos, entregándole al público argentino lo mismo que los conquistó en un principio. “Venir hasta acá no es como subirse a un colectivo y despertarte en Buenos Aires. Hay que hacer un esfuerzo considerable para llegar. Entonces cuando estás acá querés aprovecharlo al máximo por el público y por vos mismo”, dice Daniel. Después recuerdan juntos el show en el Luna Park, la tormenta gigantesca frente a la que tocaron en el predio de Costanera Sur y los círculos gigantes que el público abría en el pogo. “En esta vida de giras donde tocamos tantos conciertos por tantos lugares, puedo decir tranquilamente que no voy a olvidar esos dos conciertos”.