El impacto musical del Malo del Bronx va más allá de la salsa y el tiempo. Su estilo único al tocar el trombón, junto con su aguda perspicacia interpretativa, lo han posicionado en el Olimpo de la música en español
La Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, bajo la dirección del maestro Cucco Peña, espera pacientemente a Willie Colón para lo que sería su última presentación en la isla. Horas antes del show, debido a problemas respiratorios, Colón debió acudir al médico, lo que retrasó el inicio del concierto, pero no la alegría ni el misticismo de presenciar a quien, muy probablemente, es uno de los artistas más influyentes de la música hispana: el músico detrás de grandes éxitos de Héctor Lavoe, Celia Cruz y Rubén Blades, además de una obra propia que lleva más de 50 años sonando sin descanso.
“Ustedes son mi público más importante y esta noche no podía faltar. Estar aquí con ustedes, en Puerto Rico, es vital para mí”, dijo al llegar al escenario en medio de una inundación de aplausos. Ver y escuchar lo que fue su último concierto en Puerto Rico, el 9 de agosto de 2025, fue una cita con la historia de la música, una oportunidad para empaparse de esas canciones que bailaron nuestros abuelos y padres, y que seguramente bailarán nuestros hijos y nietos. Porque hay música que trasciende el tiempo, música como la de Willie Colón.
Entre el baile, los gritos y los aplausos, muchas caras se llenaban de lágrimas, algunos por cumplir el sueño de verlo en vivo; otros, por la nostalgia de saber que sería su último concierto en la isla, algo que el público ya comprendía debido a las múltiples complicaciones de salud que había atravesado el artista. ‘Idilio’, interpretada junto a Cucco Peña —con quien grabó a dos voces la versión original—, fue un momento mágico, al igual que la icónica introducción de ‘La murga’, cuando tomó el trombón con la misma pasión y entrega de hace 60 años.
Lograr que un artista reúna en un mismo show a tres generaciones distintas no es tarea fácil, ni tampoco producto de grandes cifras dentro de la industria. Para alcanzar ese nivel de magnificencia y trascendencia es necesario generar un impacto social profundo, acompañado de la astucia y la magistralidad del músico, que convierten su obra en algo atemporal. La obra de Willie Colón no solo ayudó a construir ese gran imaginario llamado salsa; fue la de un genio que supo leer el futuro y el presente desde una mirada artística y social. Como dice en su reciente escrito Ruben Blades: “Capaz de cambiar la estructura tradicional de la salsa, desde un esquema de temas con letras y de arreglos dirigidos al baile y estrictamente limitados a la realidad del barrio, a una música de contenido urbano y nacional, que no evadía la presentación del asunto político”. De ahí nacieron canciones como ‘El gran varón’, ‘Tiempo pa’ matar’, ‘La era nuclear’ y junto a Blades ‘Tiburón’, ‘Plástico’ y muchas más piezas cargadas de una conciencia y perspicacia social fundamental para convertirlo en leyenda.
Como músico, productor y arreglista, probablemente sea uno de los artistas que más éxitos ha forjado, no solo dentro de la salsa, sino de la música en español en general. Hacer una lista completa de sus grandes producciones sería una tarea interminable, pero basta mencionar su etapa imprescindible junto a Héctor Lavoe, en la que se consolidó como “El Malo del Bronx” bajo un concepto visual y narrativo de mafiosos perseguidos por la ley. ‘La murga’, ‘Ché ché colé’ y ‘Todo tiene su final’ son apenas algunas —muy pocas— de las joyas que nacieron de esa alianza. A esto se suma ‘El cantante’, canción intrínseca a la figura de Lavoe, en la que confluyen lo que muchos consideran la trinidad de la salsa: interpretada por Héctor Lavoe, compuesta por Rubén Blades y producida por Willie Colón.
Aunque sus ideologías terminaron separándolos, otro capítulo fundamental de la música social y consciente es el que protagonizaron Blades y Colón, además de crear Siembra, considerado el disco más importante de la historia de la salsa. “Se convirtió en el manifiesto del género y en el álbum de salsa más vendido de todos los tiempos, distinción que mantuvo durante décadas. […] La mayor virtud del dúo fue mantenerse fiel al espíritu exuberante de la salsa y demostrar que su núcleo emocional no tenía límites”, escribió Ernesto Lechner al posicionar el disco como el más relevante del género para ROLLING STONE.
Más adelante, Colón trabajó junto a una de las voces más alegres y potentes de la música latina: Celia Cruz, colaborando en clásicos como ‘Usted abusó’ y ‘Quimbara’. En 2008, con El Malo Vol. 2: Prisioneros del mambo, presentó una de sus últimas grandes producciones, un disco que fusiona balada, salsa y algunos sonidos de la música urbana actual, convirtiéndolo en una obra audaz y valiosa, aunque no tan reconocida a nivel popular. Otra producción no muy conocida pero destacada por el mismo Blades fue El Baquiné de los Angelitos Negros: “La ambición de Willie no se limitó a la salsa. Lo demuestra, entre otros, el excelente concepto de su producción musical: El Baquiné de los Angelitos Negros, su banda sonora para un programa de televisión de la PBS. Ese poco conocido disco es una muestra del riesgo que Willie estaba dispuesto a asumir para satisfacer su curiosidad por encontrar nuevos caminos. […] Probó que Willie estaba interesado en explorar formas diferentes de hacer música. Por este tipo de ejemplo siempre he respetado y respetaré el talento e imaginación de Willie y su enorme conocimiento como productor musical”.
En sus últimos años destaca también ‘Estar lejos’, su colaboración con Fonseca —que previamente ya había versionado ‘Idilio’ —, un bolero pop donde ambas voces se entrelazan con una sensibilidad impecable. También vale la pena recordar la versión de ‘La murga’ en manos de Puerto Candelaria.
Su impacto como músico trasciende géneros y generaciones. Basta con escuchar como artistas de gran impacto dentro de la industria musical como Bad Bunny o Myke Towers lo mencionan en sus canciones, como ya junto Rubén ondeaban las banderas de los países latinos en Siembra, (más de 45 años antes de que lo hiciera Bad Bunny en el Super Bowl), como en las discotecas, aunque las canciones de moda vayan pasando una tras otra, sus clasico siguen resonando sin falta y como familias enteras consolidan el amor por su música, que de vinilos a plataformas de streaming, se pasan de generación en generación.
Aunque los años pasen, el nombre de William Anthony Colón, ya está tallado en piedra dentro de la historia de la música, fue un productor de piezas fundamentales junto a figuras emblemáticas de la salsa, un músico insaciable que llevó su arte a otro nivel con la fuerza de su trombón y que, más adelante, con su propia voz, nos regaló himnos que jamás serán olvidados. Su música es la muestra fehaciente de que los sonidos pueden marcar épocas, comunidades e individuos, de que la música puede llegar a ser atemporal. ¡Asalto de salsa! El Malo del Bronx jamás será olvidado.


