El ambiente rústico, con mesas de barnwood, bancos de cuero y reliquias familiares, es el telón de fondo de este espacio íntimo y acogedor, que ofrece una auténtica experiencia alpina gustativa. Sin embargo, sus platos son los protagonistas, con un menú que ofrece delicias como el fondue de queso hecha con una mezcla de gruyere, vacherin, Beaufort y Comté, así como raclette, kaiser-schnitzel y especialidades diarias de quiche.


Entre otras exquisiteces, también destacan las crepas, tanto saladas como dulces, con opciones como la crepa Nirvana, de inspiración tailandesa, y la decadente crepa Medianoche en París, rellena de crema pastelera de vainilla. Cada pieza gastronómica está llena de historia en la que su creadora, Karin Derly, pretende emular un auténtico chalet alpino en el corazón de Las Rocosas.

Para quienes tengan restricciones dietéticas, French Alpine Bistro cuenta con opciones sin gluten, como las crepas y el pan que acompañan al fondue, así como platos vegetarianos como la ensalada Sabores del Mundo. La carta de bebidas es igual de impresionante, con cócteles como el Pink Panther, que combina vodka francés, naranja sanguina siciliana, mango y maracuyá. Este restaurante es perfecto para conocer el mundo a través de los sabores, sin dejar atrás la mera esencia de Aspen, llena de calidad y hospitalidad.





