julio 18, 2021

Wiplash: el futuro es hoy

La banda mexicana que ha tomado por sorpresa a la era digital platicó con nosotros sobre su sencillo debut y el secreto detrás del #EfectoWiplash

Por  CARMEN ASCENCIO

Cortesía

Desde la llegada del internet el mundo no ha sido el mismo; la manera en la que la sociedad se desenvuelve, comunica y se expresa ha cambiado completamente. Las redes sociales han jugado un papel fundamental en estos cambios drásticos, y en medio de una pandemia, la humanidad tenía que encontrar un refugio para utilizar el entretenimiento como mecanismo de defensa.

Wiplash, una banda conformada por cuatro chicos no muy diferentes al resto de aquellos que buscaban la interacción digital como un recurso, aprovechó la oportunidad para convertir los que habrían sido los peores años de su vida en la oportunidad que tanto habían esperado. 

JJ Moore, Diego Moguel, Roberto Saracho y Daniel Gal se conocieron en TikTok, la red social del momento que ha revolucionado la forma en la que se determinan los nuevos éxitos de las listas de popularidad. Los jóvenes que al principio tenían proyectos musicales por separado, y desde distintas partes de la república mexicana, decidieron crear Wiplash. La agrupación apenas acaba de presentar su sencillo debut, sin embargo, múltiples cuentas de fans aparecen en las principales redes sociales y más de una persona tiene tatuada algo relacionado con la agrupación. 

Rolling Stone México platicó con la banda y Joaquín Pavía, mánager de la agrupación, acerca de su éxito repentino, la manera en la que han revolucionado la manera en la que han surgido los proyectos nacionales en los últimos años y el denominado #EfectoWiplash. 

El video oficial de «Préstame Un Sentimiento» ha acumulado más de 128 mil reproducciones y no han pasado ni dos semanas desde su estreno. JJ, Diego, Roberto y Daniel aparecen en la pantalla con el entusiasmo que han demostrado estos últimos meses. «La verdad ha sido muy abrumante, nosotros no teníamos planeado que las redes explotaran de esta manera y la verdad estamos muy felices de que haya pasado y que tengamos la oportunidad para traer un género así de vuelta», dice JJ Moore, vocalista de Wiplash.

«Sí, la verdad es algo muy cool porque para todos nosotros, antes de todo esto, era un sueño cuando hacíamos nuestra música y nuestras cosas de manera individual y ahora se está cumpliendo de verdad», agrega Roberto Saracho, baterista de la agrupación. Roberto se refiere a los inicios de cada uno de los integrantes en la música,  antes de que Daniel, bajista de la banda, contactara al resto de Wiplash después de encontrar sus perfiles en TikTok. 

«A mí me encanta el rap y llevo haciéndolo desde que tenía 12 o 13 años y lo que hice en TikTok es que empecé a usarla como una herramienta para llegar a más personas por medio de mi rap», dice JJ. «También lo que hice fue agarrar la base de ‘Reggaeton’ de J Balvin y le puse un rap encima, quedó bien chido y explotó en TikTok, de ahí me encontró Daniel y me contactó». 

Poco a poco las piezas se fueron juntando, Roberto recuerda sus inicios antes de Wiplash en su ciudad natal, Los Mochis, Sinaloa.  «Me gustaba hacer beats, agregarle Auto-Tune a las voces y todo ese rollo. Trabajaba en una recicladora para comprarme mi interfaz, mi micro, una batería eléctrica para hacer más fácil los beats en FL, y pues se dio la coincidencia y Daniel me habló y aquí estamos». 

Sin embargo, Diego Moguel, guitarrista de Wiplash, ya se encontraba trabajando en su primer material en solitario. «Llevo tocando el piano desde los 10 años y luego como a los 15 empecé a tocar la guitarra. También empecé a componer canciones, tuve que aprender a tocar bajo, la batería y un poquito a cantar, justamente estaba a punto de sacar mis propias canciones hasta que me llegó el mensaje de este compañero de acá (señala a Daniel) que si quería unirme a su banda y yo dije ‘bueno, equis, somos chavos’». 

La diversidad del sonido de los proyectos individuales de Wiplash permitió que la banda llamara la atención de un público diverso, JJ nombra a Machine Gun Kelly, Yungblud, Falling In Reverse y Twenty One Pilots como algunas de sus influencias al momento de componer por mezclar el rock con otros géneros como el trap y el pop, al mismo tiempo que alterna entre el inglés y el español. «La música con el paso del tiempo ha ido cambiando y nosotros estamos haciendo un rock actual, de esta época», señala Saracho. 

«Yo creo que Wiplash ni siquiera se ha dado cuenta. No es consciente de lo que está haciendo musicalmente porque lo hacen de una manera muy natural», dice Joaquín Pavía. «Creo que el hecho de que ellos estén viviendo sin tanta etiqueta, como nosotros lo hacíamos antes, les ha permitido mezclar muchísimos géneros de una manera muy natural… Eso me parece que es el sello de Wiplash, es algo que se agradece mucho porque al final están haciendo cosas que con el tiempo van a tener un sello y una personalidad única». 

A pesar de que Wiplash solo ha presentado un sencillo de lo que será su álbum debut, la banda ha dejado claro desde el comienzo que no pretende encasillarse en un solo género musical, lo cual no ha sido bien recibido por todos. «Ese hate lo vimos venir desde kilómetros de distancia porque, en toda la historia de la humanidad siempre ha habido rechazo a lo nuevo, siempre va a haber controversia por las cosas nuevas», dice Diego. «Sentimos que hay demasiadas bandas de rock clásico que suenan exactamente igual a las bandas de los 80’s o 90’s, así que pensamos hacer algo nuevo». 

JJ y el resto de Wiplash coincide con Diego. «No a todos les va a gustar. Aceptamos las críticas, o sea, estamos aprendiendo y aceptamos las críticas de las personas y a base de eso nosotros trabajamos más duro para las siguientes canciones», aclara el vocalista. «Yo solo lo veo como música, si me gusta como me hace sentir entonces siento que eso puede hacer sentir a alguien más y se lo entrego». «No tenemos estereotipos o paredes musicales, estamos abiertos a todo, a cualquier tipo de música, a escuchar. Porque es simplemente música y es algo que amamos», añade Roberto.

Daniel se muestra sin cuidado, pues asegura que la meta de Wiplash es seguir trabajando y ensayando, porque así como hay gente que no le gusta lo que hacen, hay quienes les han demostrado su apoyo. Tal como lo recalca el bajista, la banda ya se ha ganado un lugar en el corazón del público mexicano, pues todavía no contaba con ninguna canción publicada y los fans estaban dispuestos a comprar mercancía oficial con el logo de la agrupación. 

«Nuestra primera firma de autógrafos fue un sentimiento muy bonito», cuenta Saracho. JJ explica que ya se han reunido con algunos de sus fans en tres ocasiones distintas e incluso han podido tener interacciones que les ha permitido recordar los nombres de estos. «¡Los tatuajes!», exclama con emoción Roberto mientras recuerda a un par de chicas que les pidieron sus autógrafos y decidieron mantener el recuerdo de manera permanente. 

«Hay gente que se ha tatuado nuestros logos, nuestros nombres», añade Diego. «Yo en mi vida he visto que una banda tenga tanto apoyo desde antes de sacar su música como para que pidan merch de la banda. Los fans pidieron que sacáramos merch y yo como ‘espérate, todavía no sacamos ni música’. ¡Hicimos sold out! Es increíble».

Sin embargo, el entusiasmo de Wiplash no se limita a su propio beneficio, pues los integrantes han podido observar de cerca cómo se ha desarrollado la interacción entre sus fans, volviéndose parte de sus vidas y del proyecto. «Yo pienso que es algo muy cool porque nuestras fans se terminan haciendo amigas, terminan haciendo grupos de WhatsApp, hablan sobre nosotros», explica el baterista. «Se hicieron como una gran familia entre ellas y también familia propia, de nosotros». 

«Sí, las tomamos en cuenta…», continúa. «Sus dibujos, sus cartas, las ocasiones que nos mencionan, todo es muy bonito la verdad». Lo que dice Roberto puede reflejarse en la selección de la portada de «Préstame Un Sentimiento», la cual fue hecha por una fan, quien en un principio le mandó un retrato animado de su rostro y que terminó por convencer a la banda para que diseñara una ilustración con el resto de los integrantes. «Sí, formamos una familia», señala Daniel. 

Un sacrificio agridulce

A pesar de que Wiplash ya cuenta con un grupo de fans dispuestos a pagar entradas para presentaciones en vivo y por miles de copias de un disco que aún no ha salido, no todo ha sido fácil para la banda. Al parecer, las personas que no gustan de su propuesta han sido los inconvenientes más superficiales que se le ha presentado en el camino de la conquista de su sueño, pues el éxito repentino también les obligó a hacer cambios drásticos en su vida con muy poco tiempo para digerirlos.

«Diego es de Cancún, Roberto es de Los Mochis, yo soy de Monterrey, Daniel es de aquí, de la Ciudad», cuenta JJ. «Decidimos venir a la Ciudad de México porque dijimos: ‘Ahí es donde está la mayor oportunidad para nosotros’. Fue muy difícil, la verdad. Diego se tuvo que salir de su casa a los 17 años para vivir con nosotros y por el 25 de diciembre yo perdí a mi papá, el viaje era el 7 de enero, cuando nos teníamos que juntar todos, así que fue muy difícil para mí, pero dije: ‘O me puedo quedar estancado aquí en Monterrey o puedo tomar esta oportunidad que tengo y dar todo de mi para que este proyecto funcione’».

Daniel explica que, a diferencia de los demás, él ya había vivido un tiempo en la Ciudad de México pero por cuestiones familiares tuvo que mudarse al Estado de México. «Cuando JJ y yo empezamos a vivir aquí dormíamos en el piso, con cobijas y sin almohadas», dice el bajista. «La pasamos mal. Hasta la fecha seguimos mejorando». «Poco a poco, ya hay colchones pero seguimos durmiendo en el piso», añade Saracho. «Por mi cuenta fue algo difícil, más con mis papás porque yo abandoné la universidad, estaba estudiando medicina pero yo quería esto desde toda mi vida. Fue una decisión difícil, más que nada para ellos».      

«La verdad es que a Wiplash lo estábamos intentando hacer como un proyecto a distancia», comenta Diego. «Cada quien mandaba su parte, Roberto mandaba lo de la batería, yo mandaba la guitarra, Daniel mandaba el bajo y él -señala a JJ- ponía sus líneas de rap. Pero la verdad sí vimos que era bastante complicado hacer una canción donde todos estábamos como a 100 kilómetros de distancia y pues, al final optamos por mudarnos, ellos primero y yo me tardé como tres meses más porque acabo de cumplir 17 años apenas».

«Yo creo que ha sido una de las decisiones más difíciles que hemos tomado en nuestras vidas, pero el que no arriesga no gana», dice Daniel. «Aquí todos tuvimos que sacrificar todo», afirma Diego.  A pesar de las incomodidades con las que han tenido que vivir, los integrantes de Wiplash se muestran feliz porque están haciendo lo que les gusta; entre Maruchan y latas de atún la banda desmiente el privilegio que cualquiera podría pensar que tiene un grupo de jóvenes con un gran número de seguidores. 

«Muchos decían que éramos unos tiktokers o influencers que nos sentamos a hacer una banda, pero nosotros vemos las redes sociales como un trabajo y creo que es una manera en la que la gente conozca nuestro trabajo y que más bandas y artistas se den a conocer, que es lo que nosotros hemos hecho», expresa Daniel. Contrario a lo que parece, la mayoría de los miembros de Wiplash se negaban a darle una oportunidad a la famosa red social, pues no se veían como el usuario promedio de la aplicación. 

«Yo siento que por la pandemia muchos de nosotros empezamos a usar TikTok como una herramienta», dice JJ. «Siento que eso es lo que nos ayudó, como estábamos encerrados en la casa pensando cómo podríamos llegar al mundo. Yo, la verdad, estaba muy negado a usar TikTok, decía: ‘No me veo usando TikTok’; me sumé al tren de todo el hate que hay hacia TikTok. Después, un amigo me comentó: ‘Oye, tienes una habilidad, hazlo, no te cuesta nada’».

Diego coincide con la experiencia de su compañero. «Yo tampoco quería usar TikTok y recuerdo que de hecho, el primer video hice fue burlándome de la aplicación, pero luego ya lo empecé a ver como una herramienta. Dije, okay, voy a empezar a tocar la guitarra, voy a empezar a subirse unos cóvers de 15 segundos o un minuto y pues vi que eso podía ayudar a ganar un poco de audiencia para la futura música que planeaba sacar». 

«Yo creo que la pandemia nos benefició en la manera en la que nos juntamos y nos conocimos», dice Daniel. «Sin la pandemia nunca hubiera hecho tiktoks», agrega Diego. «Y no existiría Wiplash», le responde el bajista. 

El futuro de Wiplash

Como resultado del éxito que ha experimentado, Wiplash no ha aminorado el paso y la banda ya tiene listo lo que será su álbum debut, dando como fecha tentativa de lanzamiento en noviembre del año en curso. «Ultimamente como que la música se consume demasiado rápido, sale una nueva canción o un nuevo álbum y ya después la gente se olvida de ese proyecto. Así que lo que nosotros queremos hacer es dar probaditas, poco a poquito en un lapso de tiempo para que no se vaya quemando tan rápido», dice JJ. Aún falta para que llegue la fecha de estreno, por lo que la agrupación se encuentra afinando los detalles para dar una buena impresión a sus fans. 

«Va ser muy variado, vamos a dar cosas nuevas», dice Saracho. Aunque Wiplash no descarta que «Préstame Un Sentimiento» sea parte del sonido que están construyendo, la banda asegura que demostrará tener versatilidad en el resto de los temas que conformarán el disco. Por supuesto, sin dejar de lado la cercanía que tienen con sus seguidores, deja en claro Roberto al decir que son canciones que vienen desde el corazón. 

«Lo que los fans pueden esperar de nosotros son sentimientos, un apego hacia nosotros», continúa el baterista de Wiplash. «Nosotros sentimos cada una de nuestras canciones, lo expresamos para que ellos se sientan identificados y para que tengan una inspiración de ser como son, para que sean ellos mismos sin miedo a lo que digan los demás. Es lo que nosotros reflejamos. Queremos inspirar a las personas, conectar con ellas, que escuchen una canción y viajen y se vayan a otro mundo».

Wiplash promete autenticidad y mantener el factor que ha tomado por estandarte desde que el proyecto arrancó como una idea. Si bien, aún falta para conocer los diferentes ángulos que la banda abarcará, hasta el momento ha demostrado que la nueva generación exige algo diferente e innovador, porque el futuro ya está aquí y el «efecto Wiplash» es la prueba viviente de ello. 

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