noviembre 11, 2022

Weird: The Al Yankovic Story

Daniel Radcliffe protagoniza una película biográfica que incluye a Madonna, Pablo Escobar, Salvador Dalí y Pee-Wee Herman

Eric Appel 

/ Daniel Radcliffe, Rainn Wilson, Evan Rachel Wood

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Roku Channel

Esta es la historia oficial. Alfred Matthew Yankovic nació en California 1959 y es el hijo de Mary Elizabeth y Nick Yankovic. Su padre, quien fue un héroe militar que sirvió como médico en la Segunda Guerra Mundial, siempre le dijo a su hijo que la clave del éxito consiste en hacer todo aquello que nos brinde felicidad.

La felicidad para Alfred consistía en tocar el acordeón, instrumento que conoció por primera vez cuando tenía siete años de edad, cuando un vendedor puerta a puerta les ofreció a sus padres un curso en una escuela local. Al parecer, Mary y Nick lo inscribieron en un curso de acordeón y no de guitarra, pensando en la leyenda de la música Polka Frankie Yankovic, con quien compartía el apellido. Alfred, enamorado del instrumento, pensaba que con él iba a revolucionar el mundo de la música Rock.

En los años setenta, Alfred aprendió a tocar varias canciones de su ídolo Elton John en el acordeón, hasta que descubrió el programa radial del Dr. Demento, presentado por Barret Eugene Hansen, y que se especializaba en Novelty songs, término usado para denominar a las canciones cómicas, paródicas, extrañas, inusuales, patéticas y/o extravagantes. Esto marcó un giro en la carrera musical del joven, quien decidió enfocarse en cambiar la letra de las canciones populares para lograr así un efecto cómico. Sabia decisión.

A los dieciséis años, Alfred envió un cassette con una grabación suya al programa del Dr. Demento, pese al disgusto de su madre, quien odiaba el show. La canción Belvedere Cruisin’, una composición original inspirada en el auto de sus padres, fue transmitida y eso inspiró a Alfred para comenzar su carrera como músico paródico, pese a que se graduó como arquitecto.

Sus compañeros estudiantes de arquitectura lo apodaron “Weird Al” (el extraño Al) debido a sus excéntricos gustos musicales. Al principio sintió el apodo como un insulto, pero luego lo adoptó y lo convirtió en su nombre profesional. Convertido en un DJ universitario, “Weird Al” Yankovic, inspirado en la popularidad del sencillo My Sharona de The Kanck, se metió en el baño de la emisora para aprovechar la acústica y grabó una versión paródica llamada My Bologna. Acto seguido, se la envió al Dr. Demento. Yankovic le enseñaría la canción al líder de The Knack y este le sugeriría al vicepresidente de Capitol Records que la editara como sencillo. Es en ese momento cuando su carrera como músico despega por fin.

A comienzos de los años ochenta, Yankovic se presenta en el programa del Dr. Demento e interpreta su propia versión del clásico de Queen llamada Another One Rides the Bus, la cual también logra presentar en el programa de televisión de Tom Snyder. Mientras hacía parte de una gira musical organizada por el Dr. Demento, Yankovic graba I Love Rocky Road, parodiando el éxito de Joan Jett and the Blackhearts. Este sencillo le permitió firmar contrato con el sello Scotti Brothers, con quien grabó su primer álbum, graban su primer vídeo musical Ricky, parodia de Mickey de Toni Basil, que obtuvo una alta rotación en el canal MTV.

Pero es su segundo álbum el que lo llevaría a la fama, donde parodió el mega-hit Beat It de Michael Jackson, acompañado de un maravilloso vídeo. Luego vendrían unas maravillosas y graciosísimas versiones de los éxitos de The Police (King of Suede), Greg Kihn Band (I Lost On Jeopardy), Madonna (Like A Surgeon), James Brown (Living With a Hernia), Nirvana (Smells Like Nirvana), Red Hot Chili Peppers (Bedrock Anthem) y Puff Daddy (It’s All About the Pentiums), entre muchas otras.

Ahora, se estrena en el Canal de Roku, el biopic de “Weird Al” Yankovic. Pero como sucede con las canciones del artista, algunas cosas fueron cambiadas para lograr un efecto cómico. El resultado es una de las mejores parodias de biopics de músicos de la historia (junto a los clásicos This Is Spinal Tap, The Rutles, Fear of the Black Hat y Walk Hard), así como la evidencia de todo lo que está mal con el género biográfico tan popular hoy en día.

Aquí, Yankovic es un chico (Richard Aaron Anderson) que quiere usar camisas hawaianas, escuchar al Dr. Demento y tocar el acordeón, pero que se enfrenta a un padre amargado (Toby Huss) que se opone a la carrera musical de su hijo y que quiere que este trabaje en la “fábrica” junto con él. Su madre (Julianne Nicholson), es la clásica madre sumisa de los biopics, quien le recomienda a su hijo hacerle caso a su padre y renunciar a todo lo que le haga feliz

Luego veremos a un Yankovic adulto (Daniel Radcliffe más libre y gracioso que nunca), quien, en un momento que nos recuerda a la cinta Hustle & Flow, se inspira en parodiar My Sharona, mientras les prepara un emparedado de mortadela a los amigos con los que vive, luego de abandonar su hogar.

Lo que sigue es una serie de situaciones delirantes, como su encuentro con el Dr. Demento (Rainn Wilson) en un bar Punk, el rechazo de los hermanos Scotti a su música (Tony Scotti es encarnado por el mismo Yankovic y Ben Scotti por el gran Will Forté), su encuentro en una fiesta con el legendario Disc Jockey Wolfman Jack (Jack Black) y con el bajista de Queen John Deacon (David Dastmalchian), que incluye un reto musical similar a los de la cinta de Eminem 8 Mile; su relación tormentosa con Madonna (Evan Rachel Wood), su rivalidad con Michael Jackson (quien plagió su éxito Eat it), su caída debido al alcoholismo (Lin-Manuel Miranda interpreta al doctor que lo revive en el hospital), su encuentro con Pablo Escobar (Arturo Castro), la reconciliación con su padre (que lo lleva a interpretar Amish Paradise en los Grammy) y su trágica y sangrienta muerte.

Como se pueden dar cuenta, esta película exagera un poco los hechos con fines dramáticos, pero no oculta la genialidad de unos de los más grandes artistas musicales en la historia de la humanidad, tan solo comparable con Mozart, Beethoven, Bach y, por supuesto, Michael Jackson.  Paz en su tumba.

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