agosto 22, 2022

Viva Las Vengeance de Panic! At the Disco es un atrevido regreso al rock clásico

El más reciente álbum de Brendon Urie es un guiño (y a veces simplemente toma prestado de) muchas eras pasadas

Por  MAURA JOHNSTON

Alex Stoddard

Desde que era el chico nuevo del pop emo con su sombrero de copa a mediados de los 2000, Brendon Urie siempre ha buscado los gestos grandes. Su proyecto Panic! At the Disco, que empezó como una banda con sus amigos de la infancia y ha evolucionado a una operación en solitario, se ha desenvuelto con grandes movimientos, ya sea seguir su éxito en TRL con un pop barroco como lo hizo con Pretty. Odd. del 2008, o tocando ‘ Bohemian Rhapsody’ de Queen en vivo.

A pesar de que algunas canciones de Panic! son muy características de su época, tal como su primer éxito ‘I Write Sins Not Tragedies’ del 2006 o la optimista ‘High Hopes’ del 2018, la agilidad y teatralidad de Urie lo han convertido en un representante de las eras ahora conocidas como rock clásico –incluso cuando él nació en abril de 1987–. Viva Las Vengeance, una carta de amor escrita con pluma envenenada a su ciudad natal, hace explícita dicha comparación, haciendo guiños a (o a veces simplemente tomando prestado de) clásicos de rocola, al mismo tiempo que les da un giro lleno de meta referencias muy propio de esta década. El álbum es un viaje en coche deportivo en el que alguien juega constantemente con la radio, persiguiendo el subidón que da escuchar el riff perfecto en el momento perfecto.

Grabado en físico con el viejo colaborador Jake Sinclair (Weezer, Fall Out boy) y el gurú del power-pop Mike Viola (Candy Butchers, Andrew Bird), Viva Las Vengeance suena genial, con licks que parecen pistones y solos estremecedores funcionando como máquinas de tiempo que nos llevan a una era donde todo se veía color de rosa. Urie presenta letras reflexivas, aunque la música agigantada puede llegar a distraer de ellas (“Stare at a wall that’s told a thousand tragedies/ Holding a hand that’s loved every part of me” [“Viendo un muro que ha contado mil tragedias/ Agarrando una mano que ha amado cada parte de mí”], canta interpolando a Janis Ian en ‘Don’t Let the Light Go Out’, que explota en un coro en el que Urie rompe en llanto por completo). Hay referencias a su rápido ascenso en ‘Local God’, que lleva sus tensos riffs del inicio a un chispeante coro lleno de armonías; en ‘Star Sprangled Banger’ Urie recuerda a Phil Lynott de Thin Lizzy a través de estrofas buguis que funcionan como viajes nostálgicos a sus años de adolescente rebelde. Viva Las Vengeance está en su punto más satisfactorio cuando Urie se deja llevar por completo al estilo de película musical, como en ‘Something About Maggie’, que promueve el rompimiento de una relación, y la mini épica ‘God Killed Rock And Roll’, que usa la balada de 1973 de Argent ‘God Gave Rock and Roll To You’ como un trampolín para demoler alegremente los mitos del rock and roll. ‘Sad Clown’, por otro lado, ve a Urie canalizar por completo el espíritu de Queen (y de algunos de sus herederos y magos del estudio, como Jellyfish), con coros de ópera en el fondo funcionando como narradores omniscientes. Es un movimiento atrevido que funciona tan bien como lo hace debido a su osadía –un tema en la carrera de Urie que ha hecho de Panic! At the Disco uno de los actos más atractivos del pop moderno–.

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