Violencia de género y poder: el caso que compromete a Ricardo Leyva

El caso ocurre en medio de cuestionamientos previos a Leyva por contratos estatales y vínculos políticos que amplían el escrutinio sobre su figura pública

diciembre 3, 2025

Empresario del entretenimiento, Ricardo Leyva

La denuncia pública de Karen Santos, exesposa del empresario de espectáculos Ricardo Leyva, volvió a poner en el centro del debate la violencia de género y la forma en que opera cuando el agresor presuntamente es un hombre con poder económico, social y político. Santos decidió hablar con la revista Cambio ante el temor de que las agresiones que, según afirma, sufrió durante años se repitieran y ante la sensación de desprotección de las autoridades. Su testimonio dio paso a una investigación penal en curso.

El abogado penalista Iván Cancino, representante legal de Karen Santos, acudió a la Fiscalía para solicitar una investigación urgente contra Leyva y entregó una serie de elementos que, según afirmó, evidenciarían episodios de violencia física. Parte de estos hechos son videos grabados por Santos y que fueron revelados en la entrevista en video con Cambio

En su relato, Santos habla de cómo la violencia de género, física, psicológica y económica, no correspondió a hechos aislados, sino situaciones reiteradas. Dijo haber abandonado el hogar tras golpes, intimidaciones y episodios que la llevaron a temer por su vida desde julio de 2025. La Fiscalía General de la Nación confirmó que recibió denuncias por violencia intrafamiliar y de género en Barranquilla y Bogotá, las cuales fueron unificadas para adelantar los actos investigativos. 

Karen Santos habría venido recopilando videos y fotos desde tiempo atrás, pero gran parte de esto, según su relato, se perdió cuando en julio, tras una fuerte pelea donde Leyva rompió su teléfono. Los videos compartidos con Cambio serían parte de unas pocas evidencias que habían quedado en una carpeta oculta. Para la denunciante, los golpes recibidos le causaron secuelas de tal gravedad que necesitó cirugías de reconstrucción. 

Los enredos de Leyva

El caso puso nuevamente bajo la lupa la figura de Ricardo Leyva, ampliamente reconocido en la industria del entretenimiento colombiano por traer al país conciertos de artistas como Aerosmith, Charly García, Elton John, Paul McCartney, Miguel Bosé, entre otros. Su trayectoria comenzó en Venezuela, donde trabajó en una disquera y replicó en Colombia modelos de promoción musical. Hoy sus negocios se mueven a través de Ricardo Leyva Producciones y Ave Fénix Entretenimiento S.A.S.

A las denuncias de violencia de género se suman cuestionamientos previos sobre contratos públicos adjudicados a Leyva. La Corte Suprema de Justicia ordenó este año un allanamiento en una de sus residencias en Lagos de Caujaral, relacionado con una investigación que también involucra al ministro Armando Benedetti por un posible intercambio irregular de bienes. Asimismo, se examina el proceso mediante el cual RTVC adjudicó, sin licitación pública, un contrato de cerca de ocho mil millones de pesos para la producción de un evento cultural durante la Cumbre de la CELAC 2025. Leyva ha dado explicaciones defendiendo su participación legítima en este contrato, pero todavía no hay claridad sobre los hechos y su cercanía a la figura de Benedetti. 

Si bien las aristas del caso son múltiples, el centro de gravedad sigue siendo la denuncia por violencia de género. Más allá de las implicaciones políticas y contractuales que ahora salen a relucir, persiste la preocupación por cómo las violencias contra las mujeres se sostienen y se silencian en todos los entornos y clases sociales. 

Este mismo argumento da pie para señalar las inapropiadas palabras que el presidente Gustavo Petro comentó sobre el asunto al hacer una salvedad usualmente oída en violencias de género en la pareja. El mandatario afirmó en redes sociales: “Yo no me meto en esas peleas. De ahí solo se sale aruñado por todas partes”. El punto de esta opinión no es ajeno a uno de los mayores problemas de las violencias contra las mujeres a manos de sus parejas y es que el silencio e inacción de la sociedad que las atestigua solo fortalece su persistencia e impunidad. 

Que los procesos judiciales avancen sin dilaciones será esencial para evitar que el poder y los privilegios se conviertan de nuevo en un escudo para la impunidad en un país donde la violencia patriarcal tiene el duro conteo de por lo menos 621 feminicidios hasta el mes de septiembre. 

MARCELA GUERRERO

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