El próximo gobierno de Abelardo de la Espriella marcará un cambio profundo en la política exterior colombiana. A pocos días de asumir la presidencia, el mandatario electo confirmó que restablecerá las relaciones diplomáticas con Israel, revertirá varias de las decisiones adoptadas por Gustavo Petro y buscará convertir a ese país en uno de sus principales aliados.
El anuncio supone un giro importante respecto a la línea que Colombia mantuvo durante los últimos años, cuando el gobierno de Petro rompió relaciones diplomáticas con Israel en rechazo a la ofensiva militar en Gaza con la violación recurrente del Derecho Internacional Humanitario y respaldó las acciones internacionales para investigar posibles crímenes de guerra y genocidio.
Ahora, la nueva administración plantea una relación estrecha con el Estado israelí, centrada en cooperación política, militar, defensa, seguridad y tecnología, además de un mayor alineamiento con Estados Unidos y la política de Donald Trump.
Las implicaciones del restablecimiento de relaciones con Israel
El presidente electo reveló desde que estaba en campaña que este era uno de sus objetivos. Ya electo, sostuvo una conversación con el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, quien lo felicitó por su victoria electoral, así como el mismo Benjamin Netanyahu. De la Espriella aseguró que Colombia restablecerá y fortalecerá su relación con el Estado de Israel como “un aliado incondicional”.
Como primer paso, el nuevo gobierno anunció que avanzará en la reapertura de las relaciones diplomáticas e incluso anunció la apertura de una embajada colombiana en Jerusalén, ciudad cuya soberanía continúa siendo uno de los principales puntos de disputa del conflicto entre israelíes y palestinos. Esta movida representaría un claro respaldo a Israel en su avance territorial contra Palestina.
Hasta la ruptura diplomática ordenada por Petro, la representación colombiana funcionaba en Tel Aviv, como ocurre con la mayoría de países del mundo. Por esto, la decisión de trasladar la embajada colombiana a Jerusalén va más allá de un cambio administrativo. Hasta el momento, Jerusalén mantiene un estatus especialmente sensible dentro del Derecho Internacional debido a la disputa territorial entre Israel y Palestina. La mayor parte de la comunidad internacional mantiene sus embajadas en Tel Aviv precisamente porque considera que el estatus definitivo de Jerusalén debe resolverse mediante una negociación entre ambas partes.
Por ello, el eventual traslado de la embajada colombiana puede interpretarse como un reconocimiento político a la reclamación israelí sobre la ciudad y un respaldo a una posición que durante décadas ha buscado legitimidad internacional. Una medida similar fue adoptada por Estados Unidos durante el primer gobierno de Donald Trump, cuando en 2018 trasladó su embajada desde Tel Aviv hacia Jerusalén. En América Latina, dirigentes como Javier Milei han impulsado decisiones en la misma dirección.
Colombia y la nueva alineación internacional
Durante la administración Petro, Colombia se convirtió en uno de los gobiernos más críticos de la ofensiva israelí en Gaza. Las nuevas disposiciones marcan una intención de alineación internacional muy distinta.
El entonces presidente calificó la operación militar como un genocidio, respaldó la demanda presentada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia y suspendió las exportaciones de carbón hacia Israel. Además, retiró al embajador colombiano, rompió relaciones diplomáticas en 2024, expulsó posteriormente a diplomáticos israelíes y puso fin al tratado de libre comercio entre ambos países.
El nuevo gobierno anunció que retirará el respaldo colombiano al caso promovido por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia y retomará una política de cooperación con Israel. La hoja de ruta comenzó a delinearse esta semana durante una reunión en Washington entre el canciller designado Omar Bula y el ministro israelí Gideon Saar. Según informó el equipo de transición, ambos acordaron avanzar en el restablecimiento de relaciones diplomáticas.
Durante décadas Israel fue uno de los principales proveedores de equipos militares, armamento y tecnología para Colombia, incluyendo sistemas de defensa, misiles, armas de fuego y equipos especializados para inteligencia y seguridad. Tras el deterioro de las relaciones diplomáticas, Israel suspendió las exportaciones de material de defensa hacia Colombia. Como respuesta, la industria militar colombiana, encabezada por Indumil, aceleró el desarrollo de producción nacional de fusiles de uso militar.
El nuevo gobierno pretende retomar la cooperación con uno de los países que posee una de las industrias de defensa y tecnología militar más desarrolladas del mundo, un aspecto que la administración entrante considera prioritario dentro de su estrategia de seguridad. Por supuesto esta alineación con los intereses de Israel no corresponde solo al nuevo gobierno. Desde la etapa más reciente del conflicto y la intensificación de acciones israelíes contra Palestina, personajes públicos de todo tipo han mostrado su afinidad con la diplomacia pública de Israel que invierte un gran presupuesto en diversos lugares del mundo, incluido Colombia.
En Palestina y Cisjordania se mantiene la guerra
El cambio de posición colombiana ante este doloroso conflicto ocurre mientras la situación humanitaria en Gaza y en Cisjordania continúa siendo motivo de preocupación internacional. Según datos de la agenda de Naciones Unidas, UNRWA, desde el 7 de octubre de 2023 y hasta el 12 de julio de 2026 han muerto 73.231 palestinos en la Franja de Gaza y otras 173.686 personas han resultado heridas. Incluso después del anuncio de un acuerdo de alto el fuego en octubre de 2025, las autoridades palestinas reportaron más de mil muertes adicionales.
La agencia de la ONU también ha informado la muerte de 392 trabajadores vinculados a la organización desde el inicio de la guerra. Las comunidades palestinas siguen reportando bombardeos sobre zonas residenciales, refugios para desplazados y espacios públicos, además de un deterioro constante de las condiciones de vida y un incremento del impacto psicológico derivado de la guerra.
Al mismo tiempo, la situación en la Cisjordania ocupada continúa deteriorándose. Los ataques de colonos israelíes contra comunidades palestinas y la expansión de sus asentamientos considerados ilegales por buena parte de la comunidad internacional se han intensificado durante los últimos meses, mientras persisten episodios de violencia y ataques contra mezquitas.
En las últimas semanas, Hamás anunció haber alcanzado un acuerdo orientado a poner fin definitivamente al conflicto. La propuesta contempla un desarme gradual del grupo palestino y la entrega progresiva de sus armas, mientras Israel retiraría sus tropas de Gaza. No obstante, persisten fuertes reservas sobre la viabilidad del acuerdo debido a la desconfianza entre las partes y al historial de incumplimientos de ceses al fuego anteriores.
En ese contexto, el cambio de política exterior anunciado por el gobierno de Abelardo de la Espriella no solo redefine la posición diplomática de Colombia frente a Israel y Palestina, sino que también la ubica dentro de un bloque regional de gobiernos que han optado por fortalecer sus vínculos con Israel y Estados Unidos, privilegiando la cooperación en seguridad y defensa sobre la línea de confrontación diplomática impulsada por la administración saliente.


