Pocas bandas pueden presumir una trayectoria tan sólida y transformadora como la de Reik. Desde que irrumpieron en la escena musical en 2005 con su inconfundible pop romántico, el trío originario de Mexicali —integrado por Jesús Navarro, Julio Ramírez y Bibi Marín— ha sabido evolucionar sin perder el alma. A lo largo de dos décadas han transitado con inteligencia del pop de sus inicios hacia sonidos más urbanos y contemporáneos, sin dejar de sonar a ellos mismos.
Con millones de oyentes mensuales, colaboraciones con grandes figuras de la música latina y una fanaticada fiel que los sigue por todo el continente, Reik no solo ha resistido el paso del tiempo: lo ha usado a su favor. Hoy, celebran 20 años de carrera con una gira internacional, nueva música en camino y el mismo fuego creativo de sus primeras canciones.
En esta entrevista en exclusiva con ROLLING STONE en Español, Jesús Navarro, Julio Ramírez y Bibi Marín hablan sobre la importancia de sus raíces mexicanas, en particular la identidad fronteriza que los vio nacer, su proceso de adaptación a las nuevas corrientes musicales, los retos de mantenerse vigentes sin perder autenticidad y los sueños que aún los empujan hacia el futuro.
¿Qué papel juega México en su narrativa como banda? ¿Cómo ha evolucionado esa relación con su país y la identidad mexicana?
Jesús: Es una pregunta muy interesante. Creo que, conforme el mundo se ha ido conectando más y nos hemos vuelto más globales en pensamiento y en cómo consumimos, como creativos hay que volver la mirada a lo que nos formó, a lo que nos hace ser quienes somos. Cuando empezamos, el mundo aún no estaba tan globalizado. Un elemento que nos distinguió fue nuestro sonido “dual”, porque crecimos en la frontera: hablando inglés, viendo películas y programas de EE.UU., pero también con una fuerte identidad mexicana y con orgullo de ser mexicanos. Eso marcó mucho nuestra identidad desde el principio, incluso si no era algo plenamente consciente. Simplemente crecimos así. Con los años, entendimos que nuestras raíces influyen en cómo interpretamos, tocamos, escribimos, cantamos… Y le agarramos más cariño a haber crecido en México, y en particular en Mexicali, una ciudad fronteriza con dos corrientes culturales muy fuertes. Los cachanillas estamos muy orgullosos de ser de allá, y para nosotros es motivo de orgullo mencionar nuestra ciudad en cada país que visitamos.
¿Cómo ven esa evolución de su sonido, del pop romántico de sus inicios al lenguaje más urbano que han adoptado en los últimos años?
Julio: La verdad, lo vemos como algo muy necesario. Fue una decisión que tomamos en equipo, junto con nuestros managers. Recuerdo cuando fuimos el artista mexicano más escuchado en una plataforma digital. Fue muy bonito, y en parte lo logramos gracias a esa incursión en el género urbano. Musicalmente nos dio nuevas herramientas para componer, para producir, para experimentar. Sí hubo momentos duros, sobre todo para Bibi y para mí como guitarristas. De pronto nos enfrentamos a productores para quienes la guitarra no era relevante, o la grababan sin microfonear, o todo se hacía en un cuarto en vez de un estudio. Nosotros veníamos de otra escuela. Y aunque entendemos que muchos lo hacen así, sí creemos que se pierde cierta calidad. Pero ahora también decimos: “¿Sabes qué? Este track merece baterías reales, a la antigua.” Entonces fue un choque cultural fuerte, pero que hoy agradecemos. Nos dio más conocimientos, más recursos, y nos permitió llegar a más fans.

¿Qué tanto creen que han cambiado las reglas del juego para una banda como Reik en estos 20 años? Además del sonido, ¿qué ha sido lo más retador para adaptarse sin perder su esencia?
Bibi: Yo diría que el mayor reto ha sido mantenernos vigentes. Siempre hemos creído que el hecho de ser una banda pop nos da permiso —y también la obligación— de experimentar. Nos gusta estudiar lo que está de moda y reinterpretarlo a nuestra manera. Estar al día significa estar conectados con el sonido popular, pero traducido a nuestro lenguaje, a nuestras guitarras, a nuestras voces. En estos 20 años ha habido aciertos y errores duros, pero hemos construido una base tan sólida que podemos seguir adelante incluso después de equivocarnos. Si algo no funciona como esperábamos, lo siguiente sí puede hacerlo. Y así seguimos, con constancia.
Hablando de aciertos y desaciertos, ¿cuál creen que ha sido el álbum más transformador para ustedes?
Jesús: La verdad, cada álbum ha sido transformador a su manera. Somos tres personas viviendo procesos distintos, así que cada disco se convierte en una nueva oportunidad.
Claro que estamos muy agradecidos por tener una carrera de 20 años, por haber logrado lo que hemos logrado… pero siempre hay algo que se quiere cambiar o mejorar. Cada nuevo disco o gira se siente como un nuevo comienzo, con nuevas oportunidades y también con nuevas trampas. Pero después de tantos años, entramos a esos ciclos con más emoción y menos miedo. Ya sabemos que si sacamos algo que no funciona, lo sobrevivimos. Y después llega un mejor disco, una mejor gira, nuevos países… siempre hay una oportunidad si seguimos trabajando.
Y después de dos décadas de carrera, ¿qué sueños les quedan por cumplir como banda?
Julio: Yo estoy disfrutando mucho el presente. Lo que sí hemos hablado es que no estamos en modo “ya, hasta aquí llegamos”. Aún tenemos mucho por explorar.
El sueño es seguir haciendo música, seguir sorprendiéndonos a nosotros mismos.
Queremos volver a nuestras raíces, hacer cosas acústicas, grabadas con cariño y calidad. Pero también empujar los límites, aprender de artistas que admiramos, hacer locuras musicales al estilo El Madrileño de C. Tangana.
Sabemos que podemos movernos entre universos distintos porque tenemos las ganas, el talento y la inquietud. Queremos seguir de gira, seguir creando y superarnos constantemente.
¿Y si pudieran hablar con ese Reik del 2005, qué le dirían?
Bibi: Suena cliché, pero no le diría nada. Me desaparecería para no interferir. Todo lo que vivimos, bueno y malo, nos trajo hasta aquí.
Claro que hubo errores y momentos en los que uno hubiera querido hacer las cosas distinto, pero al final estamos bien, y eso es lo importante.
Jesús: Yo le haría la cara de Alfred en la última película de Batman de Christopher Nolan. Solo le sonreiría con complicidad.
¿Qué se viene para Reik en el futuro próximo?
Julio: Estamos haciendo un pequeño experimento en estos shows: hemos estrenado un fragmento de una canción nueva. La gente ha reaccionado increíble y eso nos emociona mucho. En un par de semanas sale esa canción, y hacia final de año sacaremos otro EP. Todo eso se irá agrupando como un nuevo disco. Ahora cerramos este tramo de la gira por Sudamérica. Hoy estamos en Buenos Aires, mañana en Córdoba, luego regresamos a casa, y a preparar la nueva gira.


