agosto 23, 2022

Un pequeño gran plan

El actor y director Louis Garrel nos entrega una película pequeña, pero intensamente conmovedora

Louis Garrel 

/ Louis Garrel, Laetitia Casta, Joseph Engel

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

Cortesía de Planet-On

Dentro del marco del Festival de cine ambiental Planet-On, se estrena una pequeña gran película llamada Un pequeño gran plan, el tercer trabajo como director de Louis Garrel y cuya última cinta, Un hombre fiel, nos mostró a un autor heredero de la sensibilidad de La Nouvelle Vague y del surrealismo de Luis Buñuel.

El maestro Jean-Claude Carrière, el colaborador de Buñuel en su última etapa y quien trabajara con Garrel en el guion de Un hombre fiel, le propuso la historia de Un pequeño gran plan al director y este la rechazó al principio, ya que la idea de un grupo de niños obsesionados con salvar al planeta le parecía demasiado artificial. El fenómeno mundial causado por Greta Thunberg fue lo que terminó convenciendo a Garrel del proyecto. Menos mal aceptó, porque Un pequeño gran plan, su tercera película como director, llega a ser una breve (67 minutos), pero enormemente conmovedora (Carrière falleció el 8 de febrero del 2021 a la edad de 89 años).

La historia de unos padres (interpretados por el mismo Garrel y la actriz y ex modelo Laetitia Casta, pareja del director en la vida real), quienes se dan cuenta de que su hijo de 13 años de edad (Joseph Engel) ha vendido una gran cantidad de objetos valiosos de su hogar para emprender un proyecto ecológico colectivo junto a cientos de niños de todo el mundo, es asumida por el director como una alegre y desenfadada comedia satírica, que nos hace sentir como si La Nueva Ola Francesa jamás se hubiera acabado. Por cierto, el actor Jean Pierre Léaud, mejor conocido como el niño Antoine Doniel de Los 400 golpes de Truffaut, es padrino de Garrel, y su espíritu libre, pícaro, sensible e inconforme, es canalizado a la perfección por Joseph, el personaje interpretado por el carismático Engel). 

Un pequeño gran plan se acerca más al cine temprano de Truffaut y Godard y se aparta del cine militante y severo del Godard de los años setenta. Esto hace que la cinta de Garrel no se sienta moralista, pesimista o catastrofista, sino más bien fresca, libre y con un espíritu bondadoso, comprensivo y esperanzador.

El encantador momento en el que vemos a Joseph bailar el tema Roxanne de Arizona Servas para su amiga y casi novia Lucile (Julia Boème), nos trae a la memoria al clásico A Bande Apart de Godard y sus jóvenes bailarines, pero también nos recuerda que los jóvenes siempre serán jóvenes, no importa el tiempo o el lugar. Ellos son la esperanza del mundo.