The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars

De cómo Bowie se inventó un alter ego que cambió la música para siempre y envió su carrera al espacio

Por  ALAN LIGHT

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Portada The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars

Lanzado el 16 de junio de 1972

Lo que hice con Ziggy Stardust fue construir un rockero artificial, completamente creíble’, dijo Bowie sobre su alter ego más importante. “Mi cantante de rock & roll era mucho más plástico que el de cualquiera. Era lo que se necesitaba en ese momento”. En efecto, lo que Bowie inventó con The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, fue mucho más que un concepto novedoso, coherente e inteligente. Este era un ciclo de canciones que ofrecía una dirección visionaria e imponía un nuevo estándar para la teatralidad del rock & roll, presentando al mundo su estrella de rock ideal, sintética, con un atractivo sexual exagerado y lleno de poder.

“Escucharlo era como ir a la universidad, como los Beatles”, dice Chris Cornell de Soundgarden, quien ha hecho covers de Lady Stardust en concierto. “La composición de las letras es increíble… Amo cada canción de ese álbum”.

Bowie había estado preparándose para algo como Ziggy Stardust por mucho tiempo. Pero la inspiración básica para el tema del álbum venía de su pasado. A mediados de los 60, Bowie había conocido al rockero británico Vince Taylor, que había grabado el clásico de 1959 Brand New Cadillac. Después de muchas drogas y una crisis emocional, Taylor se unió a un culto y decidió que era un dios extraterrestre que había caído a la Tierra.

La fascinación de Bowie por los viajes espaciales y la ciencia ficción ya había sido evidente en Space Oddity y Life on Mars?, pero esta vez se sentía atraído por algo de mayor alcance. “Hasta ese momento”, diría después, “mi actitud era receptiva y transparente frente a la música. Me pareció interesante crear algo diferente, como un musical en el que el artista interpreta un rol”.

Empezó a desarrollar el personaje basándose en Taylor y en otras figuras excéntricas. “Siempre contaba cómo tomaba partes y pedazos de todos lados, los mezclaba en una olla y salían convertidos en él”, dijo el productor Ken Scott.

Bowie llamó a su nueva creación Ziggy Stardust (el nombre lo tomó de una sastrería). Al irse encarnando, Ziggy se convirtió en una estrella del rock alienígena y omnisexual, enviada a la Tierra como mensajera. La trama contaba que la Humanidad había llegado a sus últimos cinco años de existencia y Ziggy era enviado a traer un mensaje esperanzador: era una figura hedonista y salvaje, pero en el fondo comunicaba paz y amor; era la estrella del rock definitiva. Y al final fue destruido por sus propios excesos y sus fanáticos.

“Los infinitos le aconsejan a Ziggy en un sueño que anuncie la venida de un hombre estelar que salvará la Tierra”, le explicó Bowie a William S. Burroughs durante una entrevista con Ro lling Stone. “Ziggy empieza a creerse todo esto y asume que es un profeta de los hombres del futuro. Desarrolla su espiritualidad y sigue vivo gracias a sus discípulos. Cuando los infinitos llegan, toman pedazos de Ziggy para hacerse reales, porque en su estado original son antimateria y no pueden existir en nuestro mundo. Y lo destrozan en el escenario durante Rock n’ Roll Suicide’”.

Tenía cierto sentido. Al menos, el mismo sentido y coherencia que tenía, por ejemplo, Tommy de The Who. Pero todavía no es claro si Bowie planeó Ziggy Stardust como una narración o si adaptó la historia luego de haber compuesto las canciones. “Para mí, hay tres canciones con un mismo arco temático —Ziggy Stardust, Lady Stardust y Star más allá, es simplemente una colección de canciones que van bien juntas”, dijo el productor Scott. “He oído a la gente decir que se trata de un tipo que viene del espacio a salvar el mundo”, dijo el bajista Trevor Bolder, “pero para mí son solo canciones”.

EL HOMBRE ESTRELLA: Tras bastidores, cerca del final de su carrera como Ziggy Stardust, 1973.
Terry O’Neill/Getty Images

La banda que Bowie había constituido durante las sesiones de Hunky Dory —el guitarrista Mick Ronson y el baterista Mick Woodmansey— vivía en una casa comunal. Rebautizados como The Spiders from Mars, fueron a los estudios Trident en noviembre de 1971 e hicieron la mayor parte del álbum en 10 días (Ziggy Stardust estaba casi listo antes de que Hunky Dory fuera lanzado en diciembre). “Tenían que sacar las canciones muy rápido porque David se aburría”, dijo Scott. “Si tomaba más de tres o cuatro intentos, le daban ganas de hacer otras cosas… David es el cantante más asombroso con el que he tra- bajado; el 95% de las voces que hice con él, como productor de cuatro álbumes, son primeras grabaciones”.

Pero cuando Bowie llevó las grabaciones a RCA Records, el sello dijo que no había un sencillo. Por primera vez, la disquera estaba en lo cierto. En respuesta, Bowie escribió Starman, que se convertiría en la canción más famosa del sello.

Cuando la grabación estuvo lista, Bowie se concentró en el plan más grande que tenía para Ziggy. Empezó a hablar de una épica apocalíptica en los medios. “Quería cambiar la industria de la música”, dice Bolder. “Pensaba que era aburrida”. Llevó a los miembros de la banda al ballet y a teatro, y les dijo que se con- centraran en la iluminación y no en las actuaciones. “Eso fue una revelación”, dijo Woodmansey. “Nos pusimos a crear un show en vez de hacer solamente música”.

Bowie pasó meses elaborando la ropa y la imagen de los Spi- ders con la intención de superar la imagen glamera de los con- ciertos de Marc Bolan y Alice Cooper. Antes del show en el que debutó Ziggy, Bowie dio una entrevista a Melody Maker en la que anunció que era gay.

A pesar de esa exposición impactante y vertiginosa, el éxito del álbum tardó en llegar. Una eléctrica presentación de Starman en julio en Top of the Pops cambió todo, y llevó al sexual Ziggy a todos los hogares ingleses. El disco comenzó a venderse masivamente, y en el verano de 1973 Bowie tenía cinco álbumes en el Top 40 británico, y tres de ellos en el Top 15. Para el momento en que él y los Spiders se fueron de gira por Estados Unidos en septiembre, el álbum era un fenómeno.

Paul McCartney, Mick Jagger y Lou Reed estaban por ahí durante los ensayos. Cuando pasaron por Moscú fueron detenidos por guardias armados y llevados a ver la Plaza Roja en una limusina con vidrios polarizados por miedo a que su aparición incitara un motín. Los límites entre Bowie y Ziggy se fueron difuminando, lo que empezó a afectar al cantante. “Al principio, solo asumía al personaje en el escenario”, dijo. “Después, todos empezaron a tratarme como a Ziggy: como si fuera un elegido, como si tuviera la capacidad de mover masas. Me convencí de que era un mesías. Fue muy miedoso. Me desperté relativamente rápido”.

Entonces, en el verano de 1973, en el Hammersmith Odeon, con las cámaras del documentalista D.A. Pennebaker rodando para un video, el cantante proclamó que ese era el show final de Ziggy. Eso fue casi un año después de la aparición en Top of the Pops que ha bía desatado la Ziggy-manía.


“La mayoría de personajes rockeros que uno crea tienen una vida corta”, explicó Bowie. “No creo que sean duraderos álbum tras álbum. Uno no quiere que se vuelvan demasiado caricaturescos”.


A veces Bowie desdeñaba el fenómeno Ziggy Stardust. “La mayoría de personas quiere que sus ídolos y dioses sean superficiales, como juguetes baratos”, le dijo a Cameron Crowe. “¿Por qué crees que los adolescentes son como son? Corren como hormigas, mas- ticando chicle y vistiéndose de cierta manera por un día; esa es toda la profundidad que quieren alcanzar. No me sorprende que Ziggy fuera un gran éxito”.

Pero Ziggy había logrado lo que Bowie se propuso: cambió la industria musical al introducir la noción de la estrella del rock como un personaje intrépido que podía cambiar cuando lo creyera necesario, aunque el público todavía no estuviera listo.

Años después, Woodmansey, el único miembro sobreviviente de los Spiders from Mars, trató de describir la experiencia: “Entras a un lugar y hay 20 mil personas que tratan de lucir como tú”, dijo. “A veces piensas, ‘Esperen un momento, ¡soy de Driffield!’ Pero todos creen que eres de Marte”.