Tartas Bakewell, monjes malditos y jóvenes heroicos

Rhys Ifans y Harris Dickinson nos contaron intimidades sobre la filmación de la precuela de Kingsman y sus memorables personajes

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía de Cinecolor

En el 2012, Mark Millar, el autor de Kick-Ass y Wanted, publicó una serie de doce cómics llamada The Secret Service, un homenaje a James Bond y a las películas inglesas de espionaje. Matthew Vaughn, quien ya había llevado a Kick-Ass a la gran pantalla, hizo lo mismo con El servicio secreto, y el resultado fue Kingsman, una cinta emocionante y muy divertida, protagonizada por Colin Firth, Taron Egerton, Samuel L. Jackson y la leyenda del cine inglés, Michael Caine. Luego llegaría la secuela Kingsman: El círculo dorado, igualmente entretenida como su predecesora. 

Ahora por fin llega a las pantallas The King’s Man: El origen, una precuela también dirigida por Vaughn y protagonizada por Ralph Fiennes como Orlando Oxford, el fundador de la agencia de espías supersecreta (esta cinta se demoró casi tres años en estrenarse debido a la pandemia causada por el COVID-19). Estuvimos conversando con el galés Rhys Ifans, quien interpreta al siniestro Gregorio Rasputín (conocido también como el Monje maldito) y con el londinense Harris Dickinson, quien interpreta al heroico Conrad Oxford (el hijo de Orlando), para saber un poco más de esta película que recupera el encanto de las cintas británicas de antaño.   

ROLLING STONE: Tu Rasputín es un personaje tan poderoso y divertido como lo fue Puff, el “joven salvaje” que interpretaste en Human Nature, esa maravillosa película de Michel Gondry. Este Rasputín es mitad Peter Sellers y mitad Christopher Lee. 

RHYS IFANS: ¡Wow! ¡Gracias por tus halagos!

ROLLING STONE: Ni más faltaba. Rasputín es el alma de la película. ¿Cómo fue el proceso de llevar al Monje maldito a la vida?

RHYS IFANS: ¡Fantástico! Porque no tuvimos que pegarnos de manera rígida a un personaje que existió en la vida real, ya que en el universo de Kingsman hay espacio para lo subversivo y lo travieso. De hecho, Matthew nos animó a hacer eso con Rasputín. Él necesitaba que Rasputín nos asustara, pero también que nos gustara. También que fuera un personaje que extrañáramos cuando muriera. Tenía que ser todas esas cosas. Pero en términos de interpretarlo, apenas me ponía la peluca y la barba, el personaje cobraba vida propia. Agradezco al departamento de maquillaje por mi personaje. En cuanto al acento ruso, básicamente decidí hacerlo hablar muy, muy lento y creo que funcionó. Suena muy ruso.

HARRIS DICKINSON: Cambiaste tu voz completamente…

RHYS IFANS: Mi voz se hizo muy profunda también. ¡Gracias Harris por hacerme caer en cuenta! La forma en que logré eso fue que cada noche en el hotel donde me hospedaba, antes de rodar una escena, me colocaba una almohada en el rostro y gritaba una y otra vez…

HARRIS DICKINSON: ¿Eso es cierto?

RHYS IFANS: ¡Sí! Y lo hacía hasta que mi voz quedaba como quería. Solo Dios sabe lo que las personas del cuarto de al lado pensarían que me estaban haciendo (risas). 

HARRIS DICKINSON: Día tras día (risas).

RHYS IFANS: Pero así fue como lo logré. ¡sí! 

Cortesía de Cinecolor

ROLLING STONE: Harris. Primero fue The Souvenir Part II, la mejor película de este año de acuerdo con el British Film Institute, y ahora The King’s Man. Esta cinta posee muchos referentes a películas clásicas como Sin novedad en el frente, Lawrence de Arabia y Las cuatro plumas, por mencionar a algunas. Hasta Mary Poppins está por ahí. ¿Puedes hablarnos sobre este fine young man que interpretas llamado Conrad Oxford? 

HARRIS DICKINSON: Mi personaje es el marqués de Oxford. Su padre es una especie de pacifista y está en desacuerdo con él, va en contra de su ideología. Quiere prestar servicio en el ejército y está en la edad en la que retamos a nuestros padres por su moral y sus decisiones. Creo que Conrad es algo ingenuo, porque realmente no entiende a lo que se va a enfrentar y por qué va a luchar, algo que creo muy pocos entendían en esa época y circunstancias… Estoy tratando de no revelar mucho, pero creo que alcancé a responder a tu pregunta. 

ROLLING STONE: Sí. Hay un ambiente muy clásico en esta precuela. ¿Tengo razón?

RHYS IFANS: Muy clásico. Me gustó lo que dijiste sobre las referencias a muchas de las grandes películas británicas, a las cuales creo que Matthew no apuntó de una manera directa, pero, sin lugar a dudas, hacen parte de su ADN. Esta es sin duda, una experiencia cinematográfica, una película épica que debe ser vista en la gran pantalla. Ciertamente, desde la perspectiva de un personaje grandilocuente como Rasputín… Creo que esta película tiene muchas capas, como si fuera una lasaña. En un sentido, Rasputín es como si Monty Python se encontrara con el Dr. Zhivago. 

ROLLING STONE: ¡Sí!

RHYS IFANS: Pero también la historia del personaje de Harris es muy diferente. Y los dos logran coexistir en lo que yo podría llamar todo un banquete cinematográfico.

ROLLING STONE: Una de las escenas más hilarantes y maravillosas de The King’s Man es la “escena de la pierna” que tú sostienes con Ralph Fiennes. ¿Fue muy difícil de lograr? 

RHYS IFANS: Ese fue uno de esos días en los que Matthew me dijo “Tan solo actúa”. Menos mal que estaba actuando junto a Ralph, quien es un actor que no necesita esforzarse y libre, muy libre. Harris está de acuerdo conmigo en que Ralph puede tener un enorme nivel de concentración y, al mismo tiempo, puede ser juguetón y comportarse como un estudiante de escuela mocoso y travieso. Ralph posee esas dos cualidades. Nos divertimos mucho haciendo esa escena en particular, pero tomó mucho tiempo hacerla. En cuanto al momento en el que me como la torta… Rasputín era famoso por sus hábitos terribles en la mesa, así que no creo que haya sobreactuación por mi parte. Aparentemente, Rasputín tomaba grandes porciones de comida y se las metía en la boca como si fuera el monstruo Lucas de Plaza Sésamo. 

ROLLING STONE: El monstruo de las galletas…

RHYS IFANS: Sin embargo, cometí el gran error que todos los actores menos yo saben que no deben cometer, y es que si filmas una escena que involucra comida, no se debe comer demasiado, porque estarás repitiendo esa escena una y otra y otra vez… Creo que me devoré unas catorce porciones de tarta Bakewell ese día…

HARRIS DICKINSON: ¡Wow! ¿Te gustan las tartas Bakewell?

RHYS IFANS: Las odio ahora. Preferiría tomar arsénico. Luego de catorce tartas Bakewell -esto fue hace tres años- solamente hasta el día de ayer pude ir al baño de una manera apropiada. (Risas). No quisieras estar en esa situación. 

ROLLING STONE: Creo que no.

RHYS IFANS: Pero fue una escena muy divertida, muy juguetona. Ralph es muy generoso como actor y eso nos permitió llevarla a muchos niveles. Me encanta que te haya gustado.ROLLING STONE: Fue memorable. Gracias.