Rozalén regresó a Madrid como parte de su gira para presentar su séptimo álbum, El Abrazo. Tras un año repleto de sorpresas, giras por su natal España y momentos cargados de emociones, la cantante volvió a la capital con la promesa de darlo todo. Y sí que cumplió: esa noche, las personas que asistieron al WiZink Center no sólo cantaron y bailaron, sino que también recordaron y honraron a quienes ya no están.
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Con su habitual mensaje de inclusión —acompañada, como siempre, de una intérprete de lengua de señas para que su espectáculo sea accesible para todos—, la albaceteña inició con las canciones ‘Lo tengo claro’, ‘Sácame la pena’ y ‘Te cuidaré de lejos’, todas de su nuevo álbum. Luego interpretó ‘Y busqué’, tema de su cuarto disco El Árbol y el Bosque. Tras esta canción, Rozalén se tomó un momento para hablar con el público y agradecerle el apoyo durante una gira que comenzó en mayo: “Me parece impresionante que este sea nuestro quinto WiZink. Tenía tanto miedo cuando estaba componiendo este disco de que la gente se cansara de mí… y fijaos cómo está esto de nuevo”.
Rozalén explicó que este es su álbum más emocional: un trabajo que habla del duelo, pero también de las múltiples maneras de amar. Con calidez y cercanía, describió el concierto como una “terapia grupal” y aseguró que sería una noche cargada de emociones, pero también de celebración de la vida. Invitó a los asistentes a “entregarse a sentir muchas cosas”, prometiendo que para ella también sería una experiencia catártica.
Así continuó con ‘La cara amable del mundo’, una canción que, según contó, escribió pensando en los más pequeños, especialmente en su sobrino. Fue aquí donde sus fans quisieron sorprenderla: durante la frase “confía a pesar de todo, confía a pesar de todo…”, levantaron pancartas con mensajes como “Eres luz, eres hogar, Rozalén”. El gesto conmovió profundamente a la cantante y emocionó a todos los presentes.

Rozalén aprovechó este instante especial para felicitar a miembros de su equipo que cumplían años esa semana, arrancando risas al bromear: “Les voy a hacer pasar ese mal rato en el que todos nos sentimos incómodos cuando nos cantan el cumpleaños feliz”. Sin embargo, como había advertido al inicio, también habría espacio para los momentos más íntimos. Para abrir esta parte, interpretó ‘Ceniza’, una canción dedicada a su abuela, fallecida recientemente, a quien describió como un “tallo fuerte”. También rindió homenaje al personal de salud que dignifica los últimos momentos de las personas: “Las hadas de alas blancas te devuelven dignidad”.
Rozalén aprovechó la noche para compartir un tema inédito que formará parte de su próximo proyecto, y continuó con ‘Justo’, una canción de Cuando el río suena… dedicada a su pueblo natal, Letur, y a los afectados por la DANA.
Luego llegó ‘Entonces’, escrita tras la repentina pérdida de su padre. Para esta canción Rozalén compartió: “Lo mejor que podemos hacer para honrar a los que ya no están es vivir nuestra vida al máximo”. Este pensamiento dio paso a ‘Todo lo que amaste’, dedicada a quienes se han marchado.
La celebración continuó con un guiño a sus raíces: al ritmo de ‘Te quiero porque te quiero’ y ‘Es Albacete’, Rozalén llevó un pedacito de su tierra a Madrid con la compañía de bailarines de seguidillas. El público, que hasta entonces permanecía sentado, se levantó a bailar, y algunas parejas se animaron a seguir los pasos de los bailarines.

La noche siguió con temas como ‘Mis infiernos’ y ‘En una noche cualquiera’, que Rozalén describió como una crónica de esas salidas con amigos donde prometes volver temprano, pero la fiesta se alarga. El ambiente festivo continuó con ‘Que no, que no’, ‘80 veces’ y ‘Las hadas existen’, temas de su primer álbum Con derecho a…
Hacia el final del show, interpretó ‘Tres días en Cartagena’ y ‘El día que yo me muera’ antes de despedirse con ‘Girasoles’, del álbum Cuando el río suena… Pero el público no estaba listo para dejarla ir, y tras insistir, lograron que regresara al escenario. La cantante no solo regaló una canción más, sino tres: ‘Llévame’, ‘La puerta violeta’ y ‘Todo sigue igual’, esta última dedicada a las personas cercanas que la han acompañado en su camino artístico.
Así, Rozalén cerró un espectáculo lleno de risas, lágrimas y baile, cumpliendo su promesa de brindar una noche inolvidable, cargada de emociones y celebración de la vida. Con este concierto, la cantante manchega cierra un gran año y deja en el aire una pregunta: ¿qué nos tendrá preparado para 2025?


