¿Qué está pasando en Cuba?

Desde apagones masivos hasta una creciente presión política desde Estados Unidos, el país atraviesa algunas de sus semanas más convulsionadas en años. Estos son los acontecimientos clave que han marcado la crisis reciente en la isla.

marzo 18, 2026

Horacio Villalobos / Getty Images - Anna Moneymaker/Getty Images

Actualmente, Cuba atraviesa una crisis que se ha intensificado en las últimas semanas y combina varios factores: apagones masivos, protestas sociales, reformas económicas impulsadas por el gobierno y una presión política cada vez mayor por parte de Estados Unidos. La suma de estos elementos ha colocado a la isla en uno de los momentos más delicados de los últimos años, en medio de una economía debilitada, escasez de bienes básicos y una creciente frustración entre la población.

Uno de los episodios más recientes fue el colapso del sistema eléctrico nacional, que dejó a gran parte del país sin suministro de energía durante horas. El apagón afectó a millones de personas y evidenció la fragilidad del sistema energético cubano, que depende de plantas termoeléctricas antiguas, con décadas de funcionamiento, y de combustible importado para operar con normalidad. Aunque el servicio comenzó a restablecerse gradualmente, la isla continúa enfrentando cortes prolongados en varias regiones. En algunos lugares los apagones se han extendido durante muchas horas al día, paralizando parte de la economía, afectando servicios básicos y agravando las dificultades de la vida cotidiana para millones de cubanos.

La falta de electricidad, sumada a la escasez de alimentos, medicinas y productos básicos, ha alimentado el malestar social. En diferentes ciudades se han registrado protestas, cacerolazos y manifestaciones contra el gobierno, un fenómeno cada vez más visible en la isla. Estas movilizaciones forman parte de una ola de protestas que comenzó en 2024 y que se relaciona con el deterioro de las condiciones de vida, la inflación y las demandas de reformas políticas y económicas más profundas. Aunque el gobierno ha intentado contener estas expresiones de descontento, el clima social sigue marcado por la incertidumbre.

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En medio de esta crisis, el gobierno cubano anunció una medida que marca un cambio importante: permitirá que cubanos que viven en el exterior inviertan en empresas dentro de la isla. La decisión busca atraer capital para revitalizar una economía golpeada por la escasez de recursos, la baja productividad y las sanciones internacionales. Durante décadas, el exilio cubano —especialmente el asentado en Estados Unidos— había estado prácticamente excluido de este tipo de inversiones, por lo que la medida representa un intento del gobierno de ampliar sus fuentes de financiamiento.

Las autoridades también han planteado abrir sectores productivos, como la agricultura, el comercio y los pequeños negocios privados, a nuevos capitales provenientes de la diáspora, con la esperanza de dinamizar la economía nacional y aumentar la disponibilidad de bienes en el mercado interno. Analistas consideran que este tipo de reformas buscan aliviar la presión económica sin modificar de forma profunda el modelo político del país.

Las reformas, sin embargo, han sido recibidas con escepticismo en Washington. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que los cambios anunciados por el gobierno cubano no son suficientes para resolver los problemas estructurales del país ni para garantizar mayores libertades económicas y políticas. Desde la administración del presidente Donald Trump, la presión política sobre La Habana también se ha intensificado. Washington ha endurecido las sanciones y exige transformaciones más profundas en el sistema político y económico cubano.

Mientras tanto, Trump generó controversia con unas declaraciones recientes sobre la situación: “Toda mi vida he estado oyendo hablar de Cuba y Estados Unidos. ¿Cuándo iba Estados Unidos a hacerlo? Creo que tendré… el honor de tomar Cuba. Ya sea liberarla, tomarla —creo que podré hacer lo que quiera con ella, a decir verdad—. Son una nación muy debilitada en este momento”, afirmó el presidente norteamericano en sus declaraciones más explícitas sobre el futuro de la isla.

Al mismo tiempo, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha rechazado cualquier amenaza externa y aseguró que el país resistirá cualquier intento de intervención extranjera. El mandatario ha insistido en que muchas de las dificultades económicas de la isla están relacionadas con las sanciones estadounidenses, al tiempo que ha defendido las reformas económicas impulsadas por su gobierno como parte de un proceso gradual de transformación.

La actual situación en Cuba refleja una crisis compleja en la que convergen problemas económicos, dificultades energéticas y tensiones geopolíticas. Mientras el gobierno intenta atraer inversión y estabilizar la economía, la población enfrenta apagones, escasez y un clima de creciente incertidumbre sobre el futuro inmediato del país.

En este contexto, el futuro inmediato de la isla dependerá tanto de la evolución de su economía interna como del desarrollo de su relación con Estados Unidos y del alcance real de las reformas anunciadas por el gobierno. La manera en que estos factores se combinen en los próximos meses podría definir si el país logra estabilizar su situación o si, por el contrario, la crisis continúa creciendo.

GABRIEL CAVALLO

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