Dicen que Jorge Ilegal es el sueño de todo periodista ya que es muy bueno para dar titulares y en esta conversación hay unos cuantos momentos que comprueban esta teoría. Algunos días después del lanzamiento de Joven y arrogante, el decimotercer álbum de Ilegales, el músico español se conectó desde La Casa del Misterio, el estudio de la banda ubicado en Asturias, para atender a ROLLING STONE en Español y charlar sobre lo que hay detrás de este nuevo LP, las canciones que más destaca de este trabajo, su visión del arte y si el público de Ilegales continúa siendo provocador, entre otras cosas.
Te puede interesar: Scorpions no piensa dejar de rockear
¿Por qué el nombre de Joven y arrogante?
Para mí, la juventud es algo que, si todavía no me falta del todo, tarde o temprano empezará a faltarme. Es una revisión de los momentos primeros de la banda, o incluso anteriores, en los que uno sale sin heridas, todavía carece de cicatrices, y esa juventud le permite la arrogancia. Yo creo que la arrogancia es algo inherente al rock and roll, y sospecho de todos los rockeros que no son arrogantes. Esa falsa humildad me parece repugnante.
Luego, la canción también dice que “si no es tan diferente lo que es de lo que ha sido, es que tiempo y experiencia de muy poco me han servido”. Cuesta mucho aprender. Además alguna vez he hablado de esto: las propias convicciones, al principio, cuando eres muy joven, no lo son en absoluto. Llega un momento en que siempre estás en duda y, luego, llega otro momento en que sí, se hacen sólidas, se conforma una personalidad férrea mucho más dura, necesaria para adaptarse al mundo circundante. Y luego ya llega un momento de madurez en el que vuelves a ser tan joven como antes. ¿Por qué razón? Porque tu sentido crítico te impone la duda por sistema y esas convicciones empiezan a erosionarse o a hacerse más flexibles, y desde luego más válidas.
Yo creo que conservamos no sólo yo, toda la banda, esa arrogancia indispensable para tocar rock and roll. Nos libera de ese artista que siempre está dando gracias y es tan sospechoso de estar engañando a su público miserablemente.
“Sospecho de todos los rockeros que no son arrogantes”, Jorge Ilegal
¿Por qué no confías en los músicos que hacen rock and roll y no muestran ningún grado de arrogancia?
No confío en ellos en absoluto. Es gente que se ha travestido de rock and roll pero que no tiene conexión real con él. No la tiene. Solo es un traje que se ponen un día a una hora determinada. Ilegales solo tiene ese traje: hace rock. Hacemos un rock contaminado con otros estilos de música, necesarios para revitalizarlo y hacer cada canción diferente. En el coctel se pueden incluir mucha música hispana, música española de siempre que ha trascendido en América, que ha originado otros estilos… Me siguen gustando los tangos, hay cumbias muy buenas, chachachá, boleros, de todo. Los mismos Beatles también frecuentaban esos paisajes musicales y extraían de ellos, fagocitaban, robaban, igual que nosotros, ese tipo de estilos ajenos al rock. Yo creo que el hecho cultural es la apropiación debida de cosas anteriores, por eso la cultura nace de la comunicación, de robar cosas de otros artistas, de otras generaciones. Es lo que ha hecho a la especie humana como es hoy.
¿Estás de acuerdo con la piratería?
No. Estoy de acuerdo con utilizar obras artísticas anteriores y generar un aprendizaje y un conocimiento que te permitan posturas mentales que te ayuden a dar forma a tu propio mensaje. Caminos anteriormente transitados, a veces no tanto como se debiera, y que deben ser recuperados. Ese es el lecho cultural.

Regresando al tema de la arrogancia, ¿tú consideras que a los artistas actuales les hace falta arrogancia?
Les hace falta demostrar la arrogancia que poseen, porque algunos ejercen casi de monjas; no son arrogantes en absoluto. Yo soy arrogante artísticamente porque creo que lo que estamos ofreciendo Ilegales es algo muy valioso. Un disco como este ha costado muchísimo trabajo y si no estuviese convencido de que puedo permitirme la arrogancia de mostrar algo realmente bueno al público, no lo publicitaría, no tocaría en directo ni nada. Solo hay que ofertar las cosas que son realmente buenas.
Esta búsqueda de la excelencia ha caracterizado tu música y todo lo que has hecho con Ilegales. ¿Qué tan exigente eres contigo mismo a la hora de hacer música?
Soy muy exigente conmigo mismo y con el equipo que manejamos. Fíjate, aquí en el estudio hay una colección de más de 60 guitarras. Tengo guitarras diseminadas por todos los sitios donde vivo o frecuento. Tengo que comunicarles a ustedes que esto del rock and roll es carísimo. Hacer rock and roll cuando buscas esa excelencia es sumamente caro. Los ingresos y los gastos no siempre están favorablemente calculados. Con frecuencia nos salimos del presupuesto, tanto humano, en horas dedicadas como en salud. He llegado a enfermar por dedicar 18 horas diarias a esto. No es exactamente un vicio, ni una adicción, es algo diferente. Pero desde luego cuando realmente adquieres una pasión como esta, ya nunca más vas a ser libre. Te corta una gran parte de tu libertad pero por otro lado también te da cosas.
Yo creo que las artes en general, que muchos dicen que no sirven para nada (no estoy de acuerdo), son un bien terapéutico considerable. Curan de alguna manera al humano esquizofrénico, la ansiedad del siglo XXI. Un montón de males son curados por las artes, tienen valores terapéuticos considerables y son lo que hace que la especie se acerque un poco más a los ángeles. Nos inducen a posturas de conocimiento, a posturas mentales beneficiosas para la especie. No solo para el individuo que está sumergido en ellas, no solo para el que va y visita un museo, o asiste a un concierto o se lee un buen libro, sin querer todas esas cosas trascienden y se van transmitiendo a otros individuos. Conforman la capacidad de pensar de toda una sociedad, tiene efectos que amplían las libertades.
Al principio dijiste que esta pasión te quita libertad, pero luego hablas de la libertad que da el arte…
Sí, es cierto. A veces hay que renunciar a ciertas libertades para conseguir unas libertades mayores en otros campos, libertad para pensar con más amplitud. Cuando vas al colegio en tus primeros años, aprendes cosas y también te están cortando la libertad de hacer lo que quieres, pero te están aportando vías para ser acreedor a otras libertades. Pues lo mismo pasa con las artes, con la música y con todo, contraes esa limitación en tus libertades pero luego se abren caminos muchísimo más amplios.
Volviendo a Joven y arrogante, ya hablamos de la arrogancia. Ahora hablemos de la juventud. ¿Cómo puede una banda tan longeva envejecer con dignidad?
Probablemente sabré morirme a tiempo. No ha llegado el momento. Me encuentro vitalmente muy fuerte, probablemente inducido por el medio natural en el que estoy y eso que he dejado de bucear aquí, en el mar Cantábrico. El Mar Cantábrico es un mar irascible que ha intentado matarme más de una vez. No ha podido de momento, o se ha arrepentido cuando ya las cosas estaban muy difíciles y me ha expulsado, me ha dado la posibilidad de volver a tierra. Lo mismo con estas montañas, donde te cruzas con animales que entrañan un cierto peligro. Los osos no son un animal amable cuando estás demasiado cerca. Me han mordido algunas fieras en alguna ocasión y, bueno, aquí estoy. He sobrevivido accidentes, probablemente por habilidad, por conservar esos reflejos inherentes a la juventud. Sabré morirme a tiempo, no se preocupen ustedes.

Cuando se ve a la muerte de cerca, se entiende que envejecer es un privilegio. ¿Lo ves así?
Yo creo que se aprenden muchas cosas con el tiempo, aprender lleva mucho tiempo. Ser totalmente apto para el mundo lleva unos 85-90 años. Pero bueno, no todos disfrutan de tanto tiempo. No sé el tiempo que me queda. Sé que he estado en coma en alguna ocasión, por festejos nocturnos tremendos de tres o cuatro días. He estado en peligro, me han disparado, el mar ha estado a punto de matarme, he estado muy cerca de animales muy nerviosos y en peligro. Bueno, me han ocurrido muchas cosas. He contraído enfermedades, se me ha operado y las he superado sin cicatriz, casi, sin que hiciese mella en mi naturaleza. He tenido mucha suerte.
Mis amigos dicen que es una cuestión genética. Yo no lo sé, ¿la suerte también es cuestión genética? ¿El que me hayan disparado y no hayan conseguido darme? [Risas] Yo creo que no. El haber tenido más puntería que el enemigo puede que sí. Vengo de una familia de intelectuales, pero también con la espada y con la pluma. Intelectuales, pero también guerreros. Puede que esos genes guerreros estén en mí. De hecho, yo soy un pacifista, pero el pacifista y el guerrero están en la misma persona.
En estos momentos en que Europa tiene una guerra en curso y una muy próxima en el norte de África, por fin la sociedad europea ha entendido el viejo axioma de Vegecio: “Si quieres la paz, prepara la guerra”. En fin, la guerra es una constante de los humanos. Hay canciones en este disco que la describen, algunos de sus efectos.
“Muchos se callan con estas cosas, pero yo creo que el silencio es un crimen en algunos momentos. Hay que gritar”, Jorge Ilegal
¿De las canciones que dices que hablan de la guerra, te refieres a ‘Se abrirán los cielos’?
Si, claro. Esa canción la escribí mucho antes de que empezase la matanza de gazatíes por parte de Israel, el genocidio, hay que usar las palabras claras. Al que mata le llamamos asesino, al que roba ladrón. Estos son las dos cosas: asesinos y ladrones. Y están practicando con gran eficacia lo mismo que hicieron los nazis con ellos en los años 30 y 40. En fin, muchos se callan con estas cosas, pero yo creo que el silencio es un crimen en algunos momentos. Hay que gritar las cosas.
¿Hace cuántos años escribiste esta canción?
Hace unos tres años. Yo estaba insistiendo en publicarla, pero me decían: “No es el momento”, “Se hará cuando tengas un disco”, “Va a pasar desapercibida”. En fin, había que escribirla. Había visto a un padre con una niña en brazos, muerta, clamando a los cielos. Hay algunas canciones en este sentido que no han salido. Quería darles cabida vía alguna organización no gubernamental o sí gubernamental, pero es muy complicado. Así que vamos a ver qué pasa en el futuro.
Hace unos años explicaste cómo te suelen surgir las canciones. Mencionabas la Casa del Misterio, cómo ponías el bajo a la izquierda y la guitarra a la derecha, y luego ya ibas al estudio. En aquel momento dijiste que ya tenías unas siete canciones del sucesor de La lucha por la vida. ¿Esta canción salió de ahí? ¿Qué otras salieron?
Todas estas que están en Joven y arrogante son de la misma cosecha. Está esta y unas más que han aparecido anteriormente y otras cuatro canciones que he decidido no incluir en este disco porque ahora, si un LP dura demasiado, las canciones que van al final acaban no escuchándose. Prefiero que sean canciones rápidas y directas, que expliquen la situación con cierta vehemencia para que entren en el oyente. Pero también, esta vez me he permitido incluir alguna con una duración más larga, sin desperdiciar un compás siquiera. Porque hay una urgencia en el mundo actual.
Te puede interesar: Canciones de los años 60 y 70 que resuenan en nuevas voces
¿Qué otras canciones, aparte de los sencillos, te gustaría que se les prestara más atención?
Hay una con la que vamos a iniciar los conciertos, ‘El fondo de la noche’, sobre cuando la noche dura tanto que ya es el día siguiente. Es una costumbre que intento perder, que hago cada vez menos: el acabar en un bar terminal, a oscuras todo, todos zombies con un gran colocón, con sustancias nadando en mi cerebro que pueden llegar a ser muy hostiles en un momento, muy amigables en otros. Creo que es una canción que describe una situación frecuente, sobre todo en la juventud.
Otra canción que tiene una intención interesante, ‘El Face’. Es el tipo que marca tendencia, es un personaje muy interesante por su brillantez y por su fugacidad. Luego está ‘Orfanato minero’, que es una canción impactante, no es una historia agradable, pero yo he oído esa historia en un bar terminal, contada en primera persona. Habla de esas personas que llevan una vida cuasi vegetal. Esas parejas que nacen, crecen, se reproducen, mueren. Son como un accidente en la vida. Probablemente todos los humanos somos un accidente, aunque creamos que nos sustraemos a ese accidente de muchas maneras.
Hay canciones que son amargas. La vida es amarga y es dulce a la vez. ‘Moloko’ es una canción que habla de divertirse, de no olvidarse nunca de esa parte tan importante: la diversión. El ocio y la diversión son interesantes, incluso el aburrimiento. El aburrimiento a veces nos introduce en lugares mentales muy interesantes que no se deben desechar. No está mal aburrirse de vez en cuando, dejar el teléfono aparte, no mirarlo, no está nada mal.
Jorge, ¿cómo es el público actual de Ilegales?
Hace cuatro años, el grueso del público estaba entre los 40 y los 60 años. Bueno, ese tipo de público sigue existiendo en los conciertos pero ahora un grueso de público está entre los 18 y los 40. No es que la vieja guardia se haya rendido, es que se han incorporado un montón de jóvenes que han descubierto Ilegales ahora. Sobre todo a partir del documental Mi vida entre las hormigas o Ilegales 1982. Ha habido discos como Rebelión, que tuvo un gran impacto. Y luego La lucha por la vida, en la que contamos con un montón de artistas que generosamente participaron en el disco, acompañándonos y superando las cotas artísticas que habíamos previsto. Lo han hecho muy bien, artistas muy diferentes procedentes de otros estilos. Pero es que las canciones de Ilegales son aptas para estilos muy distantes porque son muy variadas.
Tú coges este disco Joven y arrogante y las canciones no se parecen entre sí. ¿Cómo se consigue eso? Pues con estos psicópatas que me están esperando ahora. Son músicos muy bohemios, gente que puede ser difícil en un momento dado. Pero si quieres gente genial, tiene que ser así. Lo peor que puedes hacer es trabajar con personas sin talento. Encontrar estos mutantes con talento es difícil y llevarse bien con ellos también, pero si quieres cosas valiosas, no tienes más remedio que asumir el conflicto que se va a presentar.
¿En los conciertos de Ilegales todavía se hacen desmanes?
Algunas veces. El público es más educado, la gente que ha pagado la entrada no quiere que nadie le estropee el concierto. Yo hago lo mismo cuando voy a ver conciertos, no quiero que nadie me reviente el concierto. Entonces, hay mucho público que no permite que algún idiota venga a reventar el concierto. Eso sí, se generan pogos violentos.


