Después de meses de incertidumbre y cambios de rumbo sobre quién sería el candidato del partido del expresidente Álvaro Uribe, finalmente llegó la decisión. El pasado lunes 15 de diciembre, tras una encuesta interna entre las congresistas María Fernanda Cabal y Paola Holguín, y la senadora Paloma Valencia, esta última fue escogida para representar al uribismo de cara a las elecciones presidenciales de 2026. El resultado se dio a conocer hacia las 6:00 de la tarde.
La selección se definió mediante un mecanismo mixto que combinó una encuesta digital con un colegio electoral, ambos desarrollados por las firmas chilenas Cadem y Panel Ciudadano. Según explicó el presidente del partido, Gabriel Vallejo, “CADEM realizó un estudio cuantitativo nacional, con una muestra de 2.109 entrevistas, distribuidas por regiones en todo el país, mediante entrevistas autoadministradas vía web”.
El segundo componente del proceso comenzó el 1 de diciembre e incluyó la participación de 5.000 militantes activos del Centro Democrático, entre integrantes de comités municipales, la dirección nacional, consejeros de juventud, ediles, concejales, diputados, representantes a la Cámara y senadores. De esa consulta se contabilizaron 2.255 votos válidos.
Desde el partido señalaron que la elección de Valencia “marca un punto de inflexión para la colectividad, que respalda a una dirigente con trayectoria, firmeza y una propuesta clara de país”. Vallejo añadió que “el Centro Democrático da un paso clave para la recuperación de Colombia” y aseguró que el objetivo es derrotar en las urnas a un modelo de gobierno que calificó como “castro-chavista”, al que acusó de profundizar reformas que, a su juicio, están afectando al país.
Por su parte, Valencia subrayó que su aspiración presidencial no es un proyecto personal, sino colectivo, y afirmó estar “parada sobre una escalera que no construyó sola”. Entre los ejes centrales de su campaña mencionó la generación de ingresos dignos, el fortalecimiento de la seguridad, la reducción de la pobreza y la defensa del medioambiente.
Asimismo, destacó la importancia de la juventud y la educación, y expresó su respaldo a los emprendedores y a las mujeres, en especial a las madres cabeza de hogar, para quienes planteó la creación de un “sistema integral de cuidado”.
Paloma Valencia nació en Popayán el 19 de enero de 1978, en el seno de dos familias con una amplia trayectoria política en el país. Por el lado paterno, es bisnieta del poeta, congresista y fallido candidato presidencial conservador Guillermo Valencia; nieta del expresidente Guillermo León Valencia; sobrina de la exministra Josefina Valencia, la primera mujer ministra en Colombia, e hija del excongresista Ignacio Valencia. Por el lado materno, es nieta de Mario Laserna, exembajador y fundador de la Universidad de los Andes, y sobrina del exsenador conservador Juan Mario Laserna.
Abogada y filósofa de la Universidad de los Andes, con estudios en escritura creativa en Nueva York, inició su carrera pública en el periodismo y el análisis político antes de llegar al Congreso en 2014, en la lista encabezada por el expresidente Álvaro Uribe. Figura del ala más ideológica del uribismo, ha sido una de las principales opositoras al gobierno de Gustavo Petro desde la Comisión Primera y ha promovido contrarreformas a su agenda.
La nominación de Valencia se produce en un contexto adverso para el Centro Democrático. De acuerdo con la más reciente encuesta de Invamer, publicada en noviembre, la senadora registra un 1,1 % de intención de voto. En esa misma medición, ninguna figura del uribismo supera el 2 %, lo que evidencia la pérdida de terreno del partido frente a otros liderazgos que ya dominan el debate electoral.
En cuanto a su imagen pública, el sondeo muestra que Valencia es reconocida por el 37,8 % de los encuestados, con un saldo negativo: el 11,7 % tiene una opinión favorable, mientras que el 21,1 % expresa una percepción desfavorable; además, un 62,2 % asegura no conocerla. Ese escenario plantea uno de los principales desafíos de su campaña: aumentar su nivel de conocimiento y revertir percepciones más allá de la base partidista.
De cara a lo que viene, está previsto que la candidata participe en una eventual consulta interpartidista con otros aspirantes de la derecha. De concretarse, este mecanismo se realizaría el mismo día de las elecciones legislativas, el 8 de marzo, y permitiría a ese sector llegar unificado a la primera vuelta presidencial de mayo. No obstante, la realización de esa consulta aún no está garantizada.


