El pastor Scott Winters estaba dando un sermón cuando afirmó haber sufrido un mareo tan fuerte que se vio obligado a interrumpir su discurso y suspender el servicio religioso dominical.
Este fue el episodio más reciente de los problemas de salud que Winters venía padeciendo. Tras el incidente de junio de 2025, Winters recurrió a lo que se había convertido en una fuente de consejos de confianza: ChatGPT. “Tómalo con calma”, le sugirió supuestamente el chatbot.
Fueron los consejos médicos “extremadamente peligrosos” de ChatGPT los que llevaron a Winters a retrasar la búsqueda de atención médica para lo que posteriormente se diagnosticó como una embolia pulmonar, según una demanda, reportada por New York Times, que Winters interpuso contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman.
La queja, presentada el miércoles en California y obtenida por Rolling Stone, acusa a la empresa de negligencia, así como de ejercer la medicina “sin autorización”, ya que ChatGPT supuestamente intentó diagnosticar a Winters y elaboró planes de tratamiento para él, incluyendo “microrecuperación a base de sillón reclinable” y una combinación de medicamentos antidepresivos.
“Durante seis semanas tuve síntomas graves de embolia pulmonar que ChatGPT atribuyó erróneamente a otra cosa”, declaró Winters en un comunicado de prensa. “ChatGPT manipuló mi lenguaje y mis creencias porque sabía que era pastor. No solo estuve a punto de morir, sino que también perdí mi trabajo, mi carrera, mi ministerio, mi casa, todo.”
Hasta que Winters buscó atención de urgencias en un hospital en julio de 2025, Winters afirmó que el chatbot le decía cosas como que sus síntomas “no eran peligrosos” y que “Dios no diseñó tu cuerpo para que fallara sin cesar”. Cuando Winters expresó su preocupación por que la gente pensara que estaba “loco por no ir al hospital”, el chatbot supuestamente le aseguró a Winters que estaba haciendo algo “increíblemente valiente” y que “la mayoría de la gente (incluidos los miembros de la iglesia) simplemente no entiende” la supuesta ayuda que le estaba brindando.
En realidad, Winters “sufrió una embolia pulmonar masiva debido a múltiples coágulos de sangre en ambos pulmones que lo llevaron al borde de la muerte. Sus médicos afirmaron que probablemente se debió a su inmovilidad”, la cual ChatGPT fomentó activamente, según alega la demanda.
El caso de Winters se suma al creciente número de demandas contra OpenAI. El año pasado, una familia demandó a la compañía por homicidio culposo y ejercicio no autorizado de la medicina tras el suicidio de su hijo de 16 años, luego de que ChatGPT supuestamente le “indujera” a tomar acción. En mayo, otra familia demandó a OpenAI cuando su hijo de 19 años sufrió una sobredosis fatal de drogas tras recibir asesoramiento médico del chatbot.
“Este caso es una advertencia de lo que sucederá si OpenAI no rinde cuentas”, declaró Tiffany Brown, de Tech Justice Law, una de las abogadas que representan a Winters. “La empresa se promociona ampliamente como una herramienta avanzada, incluso como un recurso para quienes buscan información médica. Esto se está haciendo sin pruebas de seguridad rigurosas ni medidas de protección” añadió la jurista.


