“No es protestar, no es una guerra”

Esteman presenta su perspectiva en el Mes del Orgullo.

Por  ESTEBAN MATEUS

junio 21, 2024

Cortesía.

Para algunos, este mes es motivo de celebración, para otros podría ser el impulso perfecto para salir del closet, y para muchos más, desgraciadamente, es motivo de lucha; pero para ojos externos a esta situación, todo esto parece ser un simple capricho. Y eso es lo que no entienden: ojalá sólo fuera un mero “capricho”, pues en pleno 2024, donde la población LGBTTIQ+ está más visible que nunca, enfrentamos una resistencia que se vuelve cada vez más poderosa, buscando invalidar, anular y desprestigiar los logros y avances que se han logrado a lo largo de tantos años.

Seguimos viendo países que criminalizan la diversidad sexual e identitaria, países que no han logrado legislar para proteger y reconocer a nivel jurídico a la población queer; el desconocimiento y la falta de empatía por parte de la sociedad siguen provocando violencia física, verbal y psicológica hacia la gente que tiene una orientación o una identidad sexual diferente.


“No es protestar, no es una guerra. Es lo que soy y lo que tengo. Por nuestro espacio, por nuestra esencia”. Esteman


Hasta hace unos días, en Colombia se intentó legislar para prohibir las “terapias de conversión”, así como lo lograron en México y en muchos otros países. Desgraciadamente, el congreso hundió este proyecto, que nace con el único fin de evitar dañar la salud mental y la identidad de las personas de la comunidad, que de por sí, están viviendo un proceso muy delicado de aceptación en medio de un contexto social tan hostil. Este y muchos otros temas son los que nos atañen como comunidad. Por eso seguimos marchando año tras año, para seguir presentes, para seguir siendo visibles, porque si en cualquier momento nos distraemos, todo eso que hemos ganado se nos puede arrebatar. Mientras tanto, hay que educar a la gente, predicar con el amor, empatía y el respeto a nuestros iguales y a los que no lo son tanto.

Siempre he creído que el diálogo y las múltiples formas de generar conversación son la mejor manera de combatir los prejuicios y el desconocimiento. En mi caso la música es mi herramienta y mi trinchera para visibilizar mi realidad y la de muchas personas de la comunidad. No se trata de pelear, ni de imponer nada, sino simplemente de entender que la diversidad es parte fundamental de nuestro mundo. Negarlo y satanizarlo sólo perpetúa desigualdad, violencia y prejuicios.

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