Nacho Vegas: protesta, reencuentros y nuevas conexiones

En plena celebración de sus veinte años de trayectoria, el cantautor asturiano comparte los detalles de su nuevo material discográfico, su regreso a los escenarios y su sentir respecto al activismo de la izquierda

Por  KARLA LEÓN

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Laia Sabaté

En mayo de 2020, mientras el mundo se postraba ante uno de los momentos más lúgubres de la pandemia, un grupo de trabajadores de la terminal granelera de EBHI inició una huelga de hambre para exigir el cumplimiento de sus derechos laborales y retener la privatización de la empresa semipública de Gijón. Durante 37 días, los estragos físicos y emocionales de los obreros trastocaron el espíritu de Nacho Vegas, quien encontró un estímulo para plasmar su indignación en ‘La flor de la manzana’, la carta de presentación de Mundos Inmóviles Derrumbándose, su nuevo material discográfico.  

Así, ante una sonoridad llena de ritmos afrocaribeños y la energía del combo puertorriqueño Mancha ‘E Plátano, el músico, quien se ha posicionado como un ícono de la canción protesta, consolidó un canto de esperanza y resistencia con el que, además, rompió un bloqueo creativo que lo llevó a refugiarse en un pueblo de Asturias. “Este tema nació como una canción más íntima de lo que terminó siendo. La situación de los trabajadores me revolvió por dentro e hizo que saltara en mí una chispa para empezar a escribir”, detalla Nacho. 

“Cuando la compartí con mi equipo, me sugirieron darle un ritmo diferente. Platicamos de los referentes que teníamos en común, como el álbum Teatro de Willie Nelson, y Cristian Pallejà me habló sobre Mancha ‘E Plátano, un grupo afincado en Barcelona. Me hice muy fan de su ritmo, de sus voces y de la manera en la que enfocan la música popular y puertorriqueña. Tuvieron el detalle de colaborar de principio a fin en este tema, y de darle esa sonoridad que contrasta con una letra de ambientes amargos, pero que también habla de una lucha por seguir sintiéndonos vivos”, añade.

En plena celebración de sus veinte años de trayectoria, Nacho Vegas decidió viajar a México para reencontrarse con su público y, al mismo tiempo, preparar la antesala de lo que será el lanzamiento de su décimo cuarto material discográfico. Sobre las paredes blancas y un cartel fosforescente del dúo Chumi Chuma, el rostro de Vegas transmite atrevimiento, experiencias, historias y una constante lucha por hablar, desde la música, sobre las causas que lo mueven y lo hacen ser. 

En Mundos Inmóviles Derrumbándose, Vegas compuso nueve temas que se definen bajo sus propios términos, pero que, en conjunto, construyen un universo lleno de contrastes. “Todas las canciones se terminaron en los últimos dos años y, por encima de todo, plantean la necesidad que tenemos de resistir de forma activa ante un mundo que muchas veces se nos presenta de una manera muy hostil. Es algo que la música puede conseguir, un poder transformador que nos remueve las entrañas, el alma, el corazón, la consciencia; era algo que yo también necesitaba ante el momento tan duro que vivimos”, afirma, mientras reflexiona sobre la experiencia de volver al estudio. 

“Me reuní con un equipo nuevo cuando conseguí el repertorio. Grabamos en Cataluña, con algunas escalas en Asturias y creamos una comunidad en la que hablamos mucho sobre canciones, discos y así lo armamos. Es lindo rodearte de gente nueva que comparte su sabiduría, eso les hizo un gran favor a las canciones. Este álbum está hecho con mucho cariño, son temas que salen de muy adentro y que fueron tratados con mucho esmero. Ha pasado mucho tiempo desde el último disco y todo es muy incierto, pero eso me provoca una especie de nerviosismo e ilusión por ver cómo lo va a recibir el público”. 

Laia Sabaté

Junto con ‘La flor de la manzana’, Nacho Vegas presentó hace unos días un adelanto más de Mundos Inmóviles Derrumbándose con ‘El don de la ternura’, un tema con aires sinfónicos inspirado en el escritor estadounidense Raymond Carver, cuyas obras, han sido un gran referente en la vida del cantautor. “Soy muy fan de Carver. A los 18 años, me regalaron un libro de sus poemas y, desde entonces, intenté conseguir más libros de su autoría. Recuerdo que hacía traducciones horribles, malísimas de sus poemas – ríe –, aunque en todo caso, él estaba acercándome a su universo”. 

“Escogí un fragmento de un poema que tiene dos traducciones al español y luego está la que yo hice a los 18, así que diseñé una mezcla de estas versiones. Raymond habla de la ternura como: ‘the tenderness as a gift’; en algunos casos, lo traducen como un regalo, en otros, como un don. Yo creo que es más acertado hablar sobre el don de la ternura. Él decía que la ternura era lo más importante, lo que le hacía avanzar y moverse cada mañana, así que saqué el concepto de ahí para darle un guiño a Carver. La letra de la canción va por lo derroteros, pero es verdad que la ternura es un arma de empoderamiento vital, implica empatía, cuidado, un amparo entre los unos y los otros, no solo por una cuestión de apoyo mutuo, sino para entablar esas batallas y luchas colectivas que tenemos que librar a diario, y eso es lo que está presente en el disco en general”, narra. 

Reencuentro, lírica y conexión

“Aprecio mucho el cariño que me tienen en México. Es mucho más colorido, hay pasión y un arraigo por la cultura popular que me parece especialmente bonito”, dice Nacho. Hace tres años, el cantautor presentó Violetica en el Teatro Metropolitan; ahora, tras una pausa forzada, Vegas regresa a los escenarios mexicanos para ofrecer una serie de conciertos y noches bohemias llenas de intimidad, versos y nuevas conexiones, que tomarán lugar en Querétaro, Toluca, Ciudad de México y Guadalajara. 

“No pudimos venir a México para presentar Oro, Salitre y Carbón, así que me planteé regresar con un nuevo disco y hacer eventos con aforos reducidos para reencontrarme con las personas que me siguen y, por lo menos, devolverles un poco el cariño, la atención y los ánimos que me brindaron durante todo este tiempo. Espero estar cerca del público y que conecten con las canciones que serán interpretadas de la forma más desnuda posible. Solo vengo con mi guitarra y eso es algo que no hacía desde hace mucho tiempo”, señala Nacho, quien, asegura, volverá el próximo año al país para ofrecer más conciertos. 

Hablar sobre el impacto de Nacho Vegas en la cultura iberoamericana no solo se define en términos musicales o literarios, además, a lo largo de estos años, el también activista ha levantado la voz para plantear su visión y sentir con respecto al mundo y múltiples causas ciudadanas. “México es un país que está lleno de estímulos”, puntualiza Vegas. “Siempre vengo con el tiempo muy justo, pero, una vez que regreso a casa, me llevo algo de aquí, e inevitablemente, se cuela en mis canciones”. 

Fiel a su vena sociopolítica, Nacho Vegas asevera que la izquierda activista experimenta momentos difíciles alrededor del mundo. “El activismo se vive en las calles y nos las quitaron. Lo peor fue que la ultraderecha aprovechó para envalentonarse, lanzar discursos de odio, racistas, homófobos y enarbolar la bandera de la batalla cultural; eso es algo que está pasando en España, Europa y Latinoamérica. Creo que hay que recuperar todo esto, esa lucha contra el paradigma hegemónico neoliberal que nos convierte en mercancía y erradicar el auge neofascista que vivimos a nivel global. Tenemos que reconstruir todo poco a poco”, puntualiza y amplía. 

“Curiosamente, ahora mismo hay una delegación de 180 compañeros y compañeras zapatistas que están haciendo una gira por Europa y cuando arribé a México, ellos se encontraban en Asturias, en mi tierra. Me invitaron a Madrid, al cierre de su visita, porque saben el cariño que le tengo a México, pero yo regreso un día después. Es una casualidad que me hizo mucha ilusión, pero estoy emocionado de estar aquí y, desde luego, los zapatistas son un referente para todos los que creemos en las luchas emancipatorias. Les tengo mucha admiración”. 

Laia Sabaté

El futuro de Nacho Vegas

Nacho Vegas es sinónimo de lucha y, al mismo tiempo, de evolución, sin embargo, para el intérprete de “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, el futuro es incierto. “Cuando hice Oro, Salitre y Carbón, me di cuenta de que aproveché para hacer un repaso de lo que había sido la última década, de cómo inició, cómo terminó y cómo cambió mi vida. Nunca sabes lo que va a pasar, precisamente porque todo es tan incierto, nunca sabes cuáles serán los estímulos que te van a provocar una urgencia por escribir una canción.

¿Qué es lo que me gustaría? Me gustaría no tener que escribir canciones, porque en realidad, siempre nacen de momentos que son duros, reales, dolorosos y que se convierten en una mezcla de sentimientos encontrados, que te hacen consciente de que el mundo y la vida son poco armoniosos. Me gustaría que el mundo fuera diferente, pero por naturaleza no lo es y tenemos que lidiar con esa falta de armonía. No me atrevo a hacer un vaticinio sobre el futuro porque, cuando lo hago, me he equivocado”, relata.  

Con la mirada fija en el 14 de enero – fecha en la que saldrá a la luz su nuevo material discográfico -, Nacho Vegas se mantiene en constante atención de artistas nuevos y consolidados. Lila Downs, Natalia Lafourcade y Cristóbal Comala son algunos de los nombres que surgen en su mente como parte de posibles colaboraciones. “Me parece que la música es un acto de colaboración, siempre estás trabajando en conjunto para producir un disco. Hay cantantes y músicos de México a los que admiro mucho, pero no las planifico, surgen cuando conectas musicalmente”.

Ante el inicio de una nueva década en su trayectoria artística, Nacho Vegas es renuente al considerar un legado en la música. “Hablar de ello me parece un poco soberbio. Soy consciente de que lo que hago es un oficio, me considero un trabajador de la canción y todos los que nos dedicamos a esto somos un eslabón de una cadena larguísima de la música popular, así que me conformaría con tan solo ser un eslabón sólido, eso sería mi legado, pero simplemente diría que dejé un puñado de canciones que, espero, le hayan hecho la vida un poco más fácil o bonita a una persona”, expresa Nacho, quien hoy, ante un mundo que se derrumba a pasos agigantados, aún piensa en el mañana.