Muere Jesse Jackson, activista por los derechos civiles en Estados Unidos

Sin Jesse Jackson, el Estados Unidos de Barack Obama simplemente no existiría.

febrero 17, 2026

Bill Haber / Associated Press

El reverendo Jesse Jackson, heredero de la estafeta de Martin Luther King Jr, dos veces candidato a la presidencia de Estados Unidos en la década de 1980 y ganador de un Grammy Award en la categoría de mejor grabación hablada o no musical, falleció este martes en su casa en Chicago. Tenía 84 años.

El activista en favor de la igualdad económica y racial para la comunidad afroamericana padeció durante más de una década parálisis supranuclear progresiva (PSP), un trastorno neurodegenerativo poco frecuente que afectó progresivamente su capacidad para moverse y hablar, y que en un inicio fue diagnosticado erróneamente como enfermedad de Parkinson.

Su hija, Santita Jackson, confirmó el fallecimiento, que más tarde fue dado a conocer públicamente por la Rainbow PUSH Coalition, la organización de defensa multirracial y multitemática que él fundó, a través de un comunicado oficial.

Entre los líderes mundiales que lamentaron su fallecimiento y expresaron públicamente sus condolencias se encuentran los presidentes Gustavo Petro (Colombia), Cyril Ramaphosa (Sudáfrica), Emmanuel Macron (Francia), entre otros.

Asimismo, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, destacó a través de su portavoz, Stéphane Dujarric, que “el reverendo Jackson prestó su poderosa voz a la ONU para trabajar contra el racismo, contra el apartheid y en favor de los derechos humanos, incluyendo su participación en diversos eventos”.

¿Quién fue Jesse Jackson?

Antes de convertirse en una figura clave para allanar el camino que llevaría a Barack Obama a la presidencia y de formarse en el activismo junto a referentes históricos como Martin Luther King Jr., Jesse L. Jackson había iniciado su trayectoria activista en una cancha de fútbol americano en Greenville.

Era 1940 y la segregación racial en Estados Unidos se encontraba en uno de sus momentos más arraigados. Apuesto y carismático, con talento natural para la oratoria y una marcada pasión por el deporte, Jesse L. Jackson enfrentó una lección amarga: los prejuicios raciales de la época le cerraron el paso a la posición de quarterback.

Ese fue el punto de inflexión que lo llevaría, cuatro décadas más tarde, bajo el lema “Keep Hope Alive”, a postularse para la nominación presidencial demócrata en 1984 y 1988, convirtiéndolo así en el primer aspirante afroamericano a la Casa Blanca con un éxito electoral tangible.

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Gracias a ello formó la Rainbow PUSH Coalition, una organización sin fines de lucro que dirigió durante décadas en la búsqueda de la igualdad racial, la justicia económica y el derecho al voto.

Así, Jesse L. Jackson canalizó los clamores por el orgullo negro y la autodeterminación hacia las salas de juntas corporativas, donde presionó a ejecutivos para que Estados Unidos fuera una sociedad más abierta y equitativa.

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