Moonfall

Un trío de astronautas viajan al espacio exterior para evitar que la luna se estrelle contra la Tierra. ¿En serio?

Roland Emmerich 

/ Patrick Wilson, Halle Berry, John Bradley-West, Donald Sutherland

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía de Diamond

Desde su película de 1984, El principio del arca de Noé, Roland Emmerich se ha obsesionado con el fin del mundo y los futuros distópicos. Prueba de ello son las exitosísimas cintas Universal Soldier, Stargate, Día de la independencia, Godzilla, El día después de mañana y 2012, las cuales podrían catalogarse como trabajos de ciencia ficción, con el inconveniente que el componente científico está prácticamente ausente. 

El absurdo y las teorías de la conspiración son también aspectos recurrentes en su cine (los peinados estilizados de los hombres prehistóricos de 10,000 A.C., la tesis de que Shakespeare no escribió sus obras en Anónimo, el policía invulnerable de Ataque en la Casa Blanca). Pero lo más imperdonable del cine de Emmerich, radica en su pésima dirección de actores, en su ridículo espíritu patriotero (pese a que es de origen alemán y no estadounidense) y en lo vacío de su cine (equiparable a la obra de ese otro cineasta tóxico y cínico, conocido como Michael Bay). 

Emmerich regresa a lo suyo con su nueva cinta llamada Moonfall, otro producto palomitero de ficción sin ciencia, que bien puede pensarse como su versión propia de Armagedón. En ella, dos astronautas llamados Brian Harper (Patrick Wilson) y Jo Fowler (Halle Berry) se enfrentan a una extraña creatura que surge de la luna y mata a su compañero, en el transcurso de una misión espacial. 

Nadie le cree a Brian y como Jo estaba inconsciente, no pudo ver con claridad a la criatura. El resultado es la destitución de Brian, la separación de su esposa (Carolina Bartczak) y un hijo con problemas de conducta (Charlie Plummer). Pasan los años y K. C. Houseman, un astrónomo aficionado (John Bradley-West de Juego de tronos, asumiendo el papel cómico que bien hubiera asumido Steve Buscemi en los años noventa para financiar sus proyectos personales), descubre que la luna se ha salido de su órbita y el fin del mundo se aproxima. Esta especie de Chicken Little, busca avisarle a la NASA de su descubrimiento, pero nadie le cree, ni siquiera del desafortunado Brian. 

Como era de esperarse, el gobierno descubre la inminencia del apocalipsis y Brian, Jo y K.C. terminan reuniéndose para viajar en un transbordador espacial y salvar al mundo viajando a la luna, como si se tratara de un pésimo remake del clásico silente de Georges Méliès.

Siguiendo al pie de la letra la estructura narrativa típica de Emmerich, vamos a ver a Sonny, el hijo de Brian, convertirse en un joven responsable, protegiendo la vida del pequeño hijo de Jo, en compañía de Michelle (Kelly Yu), una valiente joven de intercambio que vivía en la casa de la astronauta. Tom López (Michael Peña reemplazando a Stanley Tucci), el odioso y millonario padrastro de Sonny, complementa la cuota de inclusión junto con Doug Davidson (Eme Ikwuakor), el alto mando militar exesposo de Jo, a quien le ordenan bombardear con bombas nucleares a la luna. 

El enigmático Holdenfield (Donald Sutherland en un papel indigno), les advierte a los astronautas antes de embarcarse en su misión que detrás del desastre hay un secreto inimaginable que cuadra a la perfección con la teoría disparatada de K.C. La luna es una megaestructura creada por alienígenas y la criatura, que una década atrás amenazó a Brian y a Jo, es la responsable de la catástrofe inminente. 

¿Qué más hay que decir? Moonfall es una película que va a causarle una apoplejía al astrofísico Neil deGrasse Tyson cuando la vea. Este es un megadesastre convertido en película, más que una película acerca de un megadesastre.