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Los últimos días de Taylor Hawkins como Foo Fighter

El legendario baterista lo dio todo por la banda que amaba, pero en los meses antes de que muriera en medio de una gira, Hawkins le dijo a varios amigos que “no podía seguir haciéndolo”

Por: ANDY GREENE Y KORY GROW

El 22 de marzo de 2022 fue un día nublado en Asunción, la capital de Paraguay. Las tormentas eléctricas habían arruinado el lugar donde se realizaría el festival Asunciónico, obligando a los Foo Fighters a cancelar su presentación de esa noche, pero el clima no fue un impedimento para que cientos de fans se congregaran a las afueras del Hotel Sheraton, donde el grupo se estaba quedando. Taylor Hawkins, el carismático baterista y cantante de la banda, conocido por sus presentaciones atléticas y su agilidad vocal sorprendente, se estaba paseando por el lobby cuando el sonido de una batería interpretando sus partes en ‘The Pretender’ y ‘Everlong’ resonó entre el bullicio. El sonido llamó su atención, así que decidió averiguar de donde provenía.

Entre la multitud, una pequeña de nueve años llamada Emma Sofía Peralta, quien agarró unas baquetas por primera vez a los siete, estaba sentada detrás de su batería cerca de una valla con la esperanza de captar la atención de sus héroes, Dave Grohl y Hawkins. “Ese día se iba a convertir en el peor de mi vida”, dice a través de Zoom, refiriéndose a la cancelación del concierto. “Y de repente se convirtió en el mejor”. Una vez afuera, el músico examinó la aglomeración en busca de la joven baterista. Después de dirigirse a los fans anunciando que los Foo Fighters probablemente regresarían a Asunción, posó para una fotografía con la niña, agachándose junto a ella y mostrando ese tipo de sonrisa cálida que lo había consolidado como uno de los bateristas más queridos en el rock. Pero varias de sus amistades le revelaron a ROLLING STONE que él estaba conflictuado por la gira; tres días más tarde había muerto por causas aún desconocidas.

En el mes y medio que ha transcurrido desde su fallecimiento, ROLLING STONE ha entrevistado a 20 personas, incluyendo a algunos de sus mejores amigos, sobre su carrera, legado y el panorama de sus últimos días. Ellos cuentan que antes del regreso monumental postpandemia de los Foo –que inició en junio pasado con conciertos en Los Ángeles y el Madison Square Garden en Nueva York–, Hawkins no estaba seguro de salir de gira ni tampoco de si podría continuar siendo su baterista de tiempo completo de seguir a ese ritmo. Aun cuando se mantenía en buena forma, de acuerdo con sus amistades, le molestaba la condición física que requería tocar en conciertos de casi tres horas noche tras noche. ROLLING STONE solicitó con insistencia entrevistar sus familiares y compañeros de banda para esta historia, sin embargo, su familia se negó a declarar y Foo Fighters y su equipo no querían dar entrevistas. Pero a través de un representante, rebaten las versiones de los amigos de Hawkins sobre cómo se sentía.

“Tuve una conversación profunda con Dave y sí, me dijo que él ‘no podía seguir haciéndolo’. Esas fueron sus palabras”, cuenta el baterista de Pearl Jam, Matt Cameron, un amigo cercano de Hawkins que por décadas grabó música junto a él y que hace poco lo hizo bajo el nombre de Nighttime Boogie Association, uno de los muchos proyectos secundarios del difunto músico. “Así que supongo que llegaron a un consenso, pero parece que después de eso la agenda del tour se intensificó mucho más”. El representante de los Foo niega que Hawkins haya comunicado alguna vez dichas inconformidades, agregando que “nunca hubo una conversación ‘profunda’ ni ninguna reunión al respecto con Dave y [Silva Artist Management]”.

“Honestamente, creo que él estaba tan cansado”, opina su amigo de años y antiguo jefe, el cantante Sass Jordan. “Cansado de todo”. “El hecho de que finalmente haya hablado con Dave y le haya dicho que no podía seguir haciéndolo nunca más, fue liberador para él”, cuenta una amistad y colega de Hawkins que pidió proteger su identidad. “Para eso necesitaba tener huevos, y le tomó un año agarrar el coraje para hacerlo”. Aunque las amistades de Hawkins insisten en que él quería un cambio, qué tan grande lo quería exactamente aún es materia de discusión. El representante de los Foo dice, “Nunca ‘informó a Dave y [a management]’ de nada de eso”.

A pesar de que los amigos sostienen que Hawkins le dijo a Grohl y al management de los Foo Fighters que quería bajar el ritmo, creen que accedió a seguir de gira por ponerse la camiseta. “[Una banda como esa] es una maquinaria gigante [con] mucha gente a bordo”, dice Cameron. “Así que realmente tienes que entender la parte burocrática cuando algo es así de enorme y conlleva una presión, como pasa con cualquier otro negocio”.

La persona anónima, que le pidió a ROLLING STONE usar pronombres neutros para referirse a elle, resalta que Hawkins estaba siendo presionado para tocar en más shows. “Él dijo, ‘Voy a hacer un par más’”, cuenta, añadiendo que cree que el baterista no sabía con exactitud cuántas presentaciones más debía hacer. Los Foo Fighters dieron alrededor de 40 conciertos el año pasado, y tenían cerca de 60 más programados para 2022.

Cuando Hawkins se enteró de que el grupo había añadido una fecha única en Australia para marzo, la persona anónima dice que Hawkins estaba tan molesto que le llamó para desahogarse y decirle que la banda se había comprometido a tener una agenda más ligera de ahora en adelante. “Y él tenía todas las razones para creerlo”, sostiene. “Él quería creerlo”. El representante de la banda indica que Hawkins nunca expresó sus molestias con la fecha en Australia y niega que en algún momento haya manifestado su inconformidad con la gira, asegurando que “en definitiva, no había límite” con la cantidad de conciertos a los que había accedido tocar. Además, dice que, “La agenda del tour había estado concretada por más de un año”.

“Él intentó mantener el ritmo”, dice Cameron. “Él había hecho todo lo que fuese necesario para lograrlo, y al final no lo consiguió”. En junio, Hawkins le había dicho a ROLLING STONE que estaba teniendo problemas. “Estoy muy nervioso por esta noche”, declaró el mismo día del regreso de la banda. “Tengo mucho pánico escénico, mucho, mucho, mucho. Es como si estuviera en el infierno ahora mismo”.

Más allá de expresar sus emociones sobre el pánico escénico, el baterista también comentó que estaba “intentando descubrir cómo seguir manteniendo la fuerza de un joven en un cuerpo de 50 años, y es muy complicado”.

La situación se escaló en diciembre pasado cuando diferentes amigos relatan que perdió la consciencia dentro de un vuelo hacia Chicago, más en los medios se reportó, anónimamente, que había sido un “miembro de Foo Fighters”. “Él dijo que estaba exhausto y se desplomó, entonces tuvieron que suministrarle suero y esas cosas”, cuenta su amigo Chad Smith, baterista de los Red Hot Chili Peppers. “Estaba deshidratado y todo eso”. Si Hawkins perdió la consciencia en el avión, todavía no es claro cómo o por qué sucedió. Cuando se le preguntó al representante si la banda tenía algo que decir respecto a las versiones de que Taylor había perdido el conocimiento en el avión, este dijo, “Eso no es cierto”. Smith asegura que después del incidente, Hawkins le dijo, “No puedo seguir así”.

Hawkins con Emma Sofía Peralta, 22 de marzo de 2022.
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Luego de la cancelación de Asunciónico, la agrupación había volado a Bogotá, Colombia, donde eran cabeza del Festival Estéreo Picnic para la noche del 25 de marzo. Según su amigo el productor Andrew Watt, con quien había trabajado para el próximo disco de Ozzy Osbourne, Hawkins estaba de buen humor ese día. “Recibí un montón de llamadas de él”, relata. “No pude contestar porque estaba en el estudio, pero nos estábamos mensajeando y todo parecía normal. Él me dijo, ‘Eres un imbécil, presionaste el botón de ‘jódete’ y ni siquiera lo dejaste sonar’, y luego comenzó a enviarme cosas. Él siempre me mandaba la música en la que estaba trabajando y el último mensaje que obtuve de él era un audio de una batería. Acababa de enviar esta línea extraordinaria de batería y dijo, ‘Haz algo con esto y uno de tus artistas. Sería increíble. Es funky y groovy, escúchalo’”.

Los Foo Fighters se estaban hospedando en el Four Seasons cuando, a las 7:40 p.m., los paramédicos llegaron al hotel tras recibir una llamada de auxilio para un huésped que estaba teniendo un dolor en el pecho; ese huésped más tarde sería identificado como Hawkins. Para el momento en el que llegaron los paramédicos, ya no pudieron reanimar al baterista y fue declarado como muerto en el lugar.

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Una autopsia preliminar solo dejó interrogantes. Un reporte toxicológico de orina encontró la presencia de marihuana, antidepresivos, benzodiacepinas y opioides en su sistema. Los médicos forenses presuntamente habían destacado que su corazón pesaba al menos 600 gramos, que era de dos veces el tamaño normal y que pudo haber colapsado sin la influencia de las drogas. Los resultados oficiales de la autopsia aún no son públicos.

Aunque Hawkins había sobrevivido a una sobredosis de heroína más de dos décadas antes que lo dejó en coma, sus amigos creen que no estaba usando drogas duras de forma recreativa al momento de su muerte. «Desde su sobredosis, nunca quiso que Dave volviera a preocuparse por eso», dice Chad «Yeti» Ward, técnico de batería de Hawkins de 2005 a 2019, quien se separó de Foo Fighters pero se mantuvo cerca de Hawkins. El año pasado, Hawkins le dijo a Kerrang! que había cambiado el lugar que ocupaban las drogas en su vida por el ciclismo de montaña. Y después del incidente del avión, Smith dice que Hawkins comenzó a andar menos en bicicleta para evitar sobrecargar su corazón.

Debido a que Hawkins parecía tan vibrante, su muerte conmocionó al mundo. Desde 1997 había sido como un contraste de Grohl en Foo Fighters, replicando el alto nivel del antiguo baterista de Nirvana pero siendo una estrella por derecho propio. Personificaba perfectamente las desafiantes voces de Freddie Mercury en covers de Queen. Antes de Foo Fighters, se curtió apoyando a Sass Jordan y Alanis Morissette, y durante su tiempo con la banda, exploró todas sus capacidades en proyectos paralelos que incluyen a Taylor Hawkins and the Coattail Riders, Birds of Satan y el grupo de versiones, Chevy Metal. Su objetivo, al parecer, era ser una estrella de rock consumada. 

Pero aunque grabó y actuó con varios de los artistas que idolatraba (Queen, Led Zeppelin, Jane’s Addiction), probablemente nunca entendió del todo el impacto que tuvo en el mundo. Todos, desde Paul McCartney hasta la primera dama Jill Biden, compartieron palabras de condolencias para Foo Fighters y la familia del baterista: su viuda Alison y los tres hijos de la pareja, Oliver, Annabelle y Everleigh. Muchos de sus amigos y compañeros, incluidos Smith, Watt y Travis Barker, se hicieron tatuajes de halcones que hacían juego con el del hombro izquierdo de Hawkins. Y allá en Paraguay, Emma Sofía Peralta está destrozada porque nunca verá a Hawkins en vivo, pero su breve encuentro la inspiró a enfocarse más en la batería. Incluso recibió una invitación para tocar con uno de los grupos más populares del país. “Taylor nos dio algo en lo que creer”, escribió en Instagram.

Cuando los Chili Peppers tocaron en el Jazz Fest en Nueva Orleans el 1 de mayo, reemplazando a los Foos en el último minuto, Smith lideró a toda la multitud, que incluía a Dave Grohl, en un canto extendido de «We love Taylor». Recibió tributos dignos de un héroe, pero los misterios que rodearon la muerte de Hawkins dejaron a sus amigos preguntándose cómo terminó su vida tan prematuramente.

Desde el momento en que Hawkins se unió a Foo Fighters enfrentó una enorme presión. El grupo no solo estaba encabezado por uno de los mejores bateristas de una generación, sino que también estaba reemplazando a William Goldsmith, quien dejó la banda después de que Grohl considerara inutilizables sus contribuciones a The Colour and the Shape de 1997. Grohl había dejado de lado las pistas de Goldsmith, optando por tocar las partes él mismo, una advertencia que congeló a Hawkins hasta la médula.

“Estaba tan asustado cuando fuimos a grabar Nothing Left to Lose”, recordó Hawkins sobre sus primeras contribuciones a la banda en una entrevista de Rolling Stone de 2021. “En un momento solo le dije a Dave: ‘simplemente no creo que pueda hacer esto’. Estaba muy asustado”.

Se había estado preparando para ese momento desde su infancia. Oliver Taylor Hawkins nació el 17 de febrero de 1972, el menor de tres hermanos, en Fort Worth, Texas. Su padre, Terry, tenía la «frialdad pétrea, típica de un hombre de los setenta», dijo Hawkins una vez, mientras que su madre, Elizabeth, «estaba llena de amor, dulzura y ternura, y todo lo contrario de mi padre». Elizabeth nutrió su lado musical y lo alentó a tocar la batería. Ella también lo llevó a ver a Queen para su primer concierto de rock, en 1982. “Le dije: ‘Algún día tocaré en ese estadio’”, recordó. “Ella me miró con ojos que coincidían con mi ambición”.

La familia Hawkins se mudó a Laguna Beach, California, donde Taylor se hizo amigo de Jon Davison, quien desde entonces se ha convertido en el cantante principal de Yes gracias a la recomendación de Hawkins. “Tengo este vívido recuerdo de Taylor llamándome cuando teníamos 10 años y expresándome con tanta personalidad y entusiasmo sobre el descubrimiento del álbum The Game, de Queen”, dice Davison. “A partir de ese momento, se enamoró por completo de su baterista, Roger Taylor. No mucho después, convenció a sus padres para que le compraran una batería”.

Además de Queen, Hawkins se obsesionó con Rush, Yes, Genesis, Black Sabbath y The Police, y trató de aprender las partes de batería de sus canciones favoritas. Tocó en una serie de bandas de versiones con Davison durante la secundaria y la preparatoria, sin importarle prácticamente nada más que el surf y la música. Soñaba con actuar en Sunset Strip, aunque no le interesaban las bandas de hair-metal que dominaban la escena, centrándose en cambio en el floreciente movimiento de rock alternativo. “Soñé con salir con Jane’s Addiction”, le dijo a Rolling Stone el año pasado.

Se mudó a Venice Beach después de la escuela secundaria y se matriculó brevemente en Santa Monica College, pero tomó un trabajo en una tienda de instrumentos y tocó con lo que luego llamó una «copia de Jane’s Addiction» llamada Sylvia. Su vida cambió para siempre cuando el guitarrista Stevie Salas entró en uno de sus conciertos en Club Lingerie. Salas había sido contratado para respaldar a Sass Jordan en una gira por estadios europeos como teloneros de Aerosmith, y tenían poco tiempo para encontrar un baterista.

“Acabo de llegar al Club Lingerie y había una banda de mierda tocando”, dice Salas sobre Sylvia. “Pero seguí mirando al baterista y pensando: ‘Tiene este aspecto único y extraño’. Hay algo interesante en él’. Quería un niño que realmente entendiera la música alternativa y punk”.

Hawkins tenía solo 22 años. Nunca había tocado en algo más grande que un club, pero aprovechó la oportunidad. “Hizo una audición y tocó como un maníaco”, dice Salas. “Tenía una energía que estaba en otro nivel. Comenzaba una canción a 95 BPM y tal vez la terminaba a 130 BPM”.

Salas no estaba seguro de arriesgarse con un niño que aún no podía mantener un ritmo confiable, pero Jordan quería darle una oportunidad. “Se notaba que era una estrella”, dice. “Lo supe en el momento en que entró en la habitación. Cuando alguien emana tanto amor y tanta luz, simplemente te sientes atraído por ellos. Yo estaba como, ‘Podemos trabajar con este tipo. Sería genial tenerlo de gira’”. 

“Era el epítome de un tipo surfista de California”, agrega el guitarrista de Jordan, Nick Lashley. Rubio, bronceado, en forma y delgado. Solo esta increíble energía, entusiasmo, pasión por la música y la batería. Casi siempre estaba vestido solo con sus pantalones cortos de surf que colgaban hasta la mitad de su trasero todo el tiempo”.

Jordan abrió para Steve Perry a fines de 1994 y Hawkins llamó la atención del gerente de Perry, Scott Welch, quien estaba trabajando con una canadiense de 20 años llamada Alanis Morissette, que estaba de gira ese verano en apoyo de su próximo álbum, Jagged Little Pill. Hawkins tenía la apariencia y la sensación correctas, así que consiguió el trabajo y logró llevar a Lashley al viaje, que terminó siendo una gira mundial de 18 meses detrás de uno de los álbumes más exitosos de los años noventa. 

Morissette y el productor Glen Ballard habían usado bucles de batería en algunas de las canciones más importantes del álbum, pero Hawkins les dio vida en el escenario. “Con Taylor en la batería, su música se convirtió en algo completamente diferente”, dice Lashley. “Realmente se convirtió en una banda de rock y funcionó. Realmente combinó con el espíritu de las canciones de Alanis y el mensaje”.

«Era como un ‘chico de playa’ en la batería, una especie de Jeff Spicoli», recuerda Jesse Tobias, quien tocó la guitarra en la gira de Alanis. “Pero era un tipo tan agradable y muy cariñoso, que en ese momento no era algo común. Todos eran demasiado cool para ser amables”. 

Cuando se trataba de compartir habitación con Hawkins, las tendencias Spicoli del baterista eran nuevas para el autoproclamado «fanático de la limpieza» Tobias, pero los dos músicos pronto se dieron cuenta de que tenían suficiente en común como para que el desorden de Hawkins no importara. “Encontraría calcetines sucios por todas partes y shorts viejos en el piso”, dice. “Pero éramos niños, y esa gira fue muy libertina. Así que vivimos de todo. Pero era un gran compañero de cuarto, aparte de tirar mierda por todas partes todo el tiempo. Y lo otro era que me encantaba la música; Yo nunca veía televisión, ni nada, y él era igual. Siempre poníamos álbumes que encontrábamos. Recuerdo que escuchamos por primera vez el primer disco de Supergrass, y estábamos rebotando contra las paredes”.

Después de más de un año de giras sólidas, tocando las mismas canciones de Jagged Little Pill hasta la saciedad mientras los sets de Morissette se hacían más largos a medida que subía de nivel de clubes a anfiteatros, la cantante y su banda comenzaron a explorar formas de relajar el set.

En retrospectiva, Tobias llama a Hawkins el «arma secreta» de la banda de Alanis Morissette. “Simplemente tocaba cada vez mejor”, dice Tobias sobre la transición de los clubes a las arenas y a los estadios. “Fue alucinante. Simplemente tenía este carisma que suelo asociar con los guitarristas, donde el tono está en sus manos. Hay algo en su presencia física junto con la forma en que toca, y definitivamente él tenía eso”.

“Empezamos a juguetear”, dice Lashley. “Algunas noches hacíamos ‘We Will Rock You’ con Taylor en la voz principal y Alanis en la batería. Hizo una muy buena personificación de Freddie Mercury”.

Detrás de escena, según Sass Jordan, Hawkins lidió con la monotonía de las giras de formas menos saludables. “Había un miembro del equipo que mi manager puso en nuestra gira que no fue una buena influencia para Taylor”, dice ella. “Se llevó a ese tipo con él a la gira de Alanis Morissette, y se metieron en un verdadero problema con él porque había abuso de sustancias”.

Morissette tocó en varios de los mismos festivales que Foo Fighters a lo largo de 1995 y 1996, lo que llevó a muchos encuentros entre bastidores entre Hawkins y Grohl, quienes pasaron largas noches juntos fumando cigarrillos y hablando de sus bandas favoritas. “Nuestra química era tan obvia”, escribió Grohl en su libro de 2021, The Storyteller: Tales of Life and Music. «Incluso la propia Alanis le preguntó una vez: ‘¿Qué vas a hacer cuando Dave te pida que seas su baterista?'». 

Hawkins y Grohl en 1997.
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Ese momento llegó en 1997. Los Foos tocaron principalmente en clubes y teatros en ese momento, y Morissette estaba en la cúspide de su éxito. Grohl supuso que reclutar a Hawkins era una posibilidad remota. “Pensé que nunca dejaría la banda de Alanis”, dijo a Entertainment Weekly el año pasado. “En ese momento, estaban llenando estadios en todo el mundo. ¿Y qué, se subirá a nuestra furgoneta Dodge roja y tocará de nuevo en el puto Viper Room?

Pero tocar con los Foos fue una oportunidad para que Hawkins se convirtiera en algo más que un asesino a sueldo para una estrella del pop y se uniera a un grupo real. “Parecía que estaba hecho para esa banda”, dice Tobías. “Solo desde el aspecto físico hasta amar todos los diferentes tipos de música y cómo tocaba para uno de los mejores bateristas del mundo. El hecho de que Dave confiara en Taylor para ejecutar ese papel dice mucho. Y no creo que nada de eso haya sido desperdiciado en él. Creo que era muy consciente de que era un gran honor y que lo iba a sacar del parque sin importar nada”.

Incluso cuando Hawkins tocaba partes de batería que Grohl había grabado originalmente, las interpretaba con una energía hiperactiva propia. Podía canalizar la potencia de Grohl, pero añadía una destreza ágil que reflejaba su aprecio por bateristas más ocupados y meticulosos como Neil Peart de Rush y Stewart Copeland de Police. Cuando tocaba un solo de batería, a menudo en un elevador a cuatro metros de altura en las últimas giras de Foo Fighters, improvisaba, dando a cada ciudad una actuación única.

“Nunca fue mi objetivo sonar como Dave”, dijo Hawkins a Rolling Stone el año pasado. “Por mucho que me guste su forma de tocar la batería y desearía tener algunas de las habilidades que él tiene como baterista, esa cosa gigante que hace detrás del ritmo, nadie podría tocar Nirvana como él toca Nirvana. Y como dije, cuando tengo que tocar sus canciones de los dos primeros discos [de Foo Fighters], simplemente no suena como él, y eso está bien”.

Tocar con los Foos fue también una oportunidad para que Hawkins se probara a sí mismo en el estudio, algo que no había tenido la oportunidad de hacer con Jordan o Morissette. No anticipó lo difícil que sería. “Una vez me llamó y me dijo: ‘¿Sabes cuánta presión es?’”, cuenta Salas. “Me dijo: ‘¿Sabes cómo me siento cuando estoy sentado ahí luchando, tratando de conseguir una pista, y sólo sé que Dave puede dejar la guitarra, venir a sentarse en mi batería y hacerlo en una sola toma?’”.

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Al final tocó la batería en la mitad de There Is Nothing Left to Lose, de 1999, y cuando volvieron al estudio para grabar One by One tres años después, Grohl confió en él lo suficiente como para tocar en todos los temas. En In Your Honor de 2005, Hawkins incluso llegó a cantar la voz principal en una canción, Cold Day in the Sun. Hawkins contribuiría en gran medida a Foo Fighters durante los siguientes 20 años, aunque su papel en el proceso de composición real siguiera siendo mínimo. “Foo Fighters es en gran medida la banda de Dave”, dijo Hawkins el año pasado. “Muchas veces, cuando hacemos un disco de Foo Fighters, Dave tiene demos que se acercan bastante a lo que quiere escuchar. Nosotros simplemente vamos y rellenamos los espacios en blanco”.

Eso no significa que Hawkins no añadiera un elemento único a las canciones de los Foo, aparte de lo que Grohl podría haber añadido por su cuenta. “Taylor a veces tocaba partes un poco más sueltas, quizá más salvajes”, dice el productor Butch Vig. “Intentaba colar rellenos en las canciones. A veces lo dejaba ir, y Dave lo dejaba ir, pero otras veces lo frenábamos. Sabía que su batería tenía que encajar en el contexto de una canción de Foo Fighters”.

Durante sus primeros años en la banda, Hawkins llevaba un estilo de vida de rock & roll. Había experimentado con las drogas desde sus primeros días en la carretera, pero en agosto de 2001, cuando tenía 29 años, Hawkins sufrió una sobredosis de heroína en un festival del Reino Unido, lo que le hizo entrar en un coma de dos semanas. Grohl estuvo a su lado en un hospital de Londres todo el tiempo. Cuando Hawkins volvió en sí, le dijo en broma a Grohl que “se fuera a la mierda”. La recuperación fue difícil; Hawkins tuvo problemas para leer y desarrolló un extraño tic, según Chad Smith. Pero a medida que procesaba lo que había pasado, intentaba mejorar.

“Lo llevé demasiado lejos”, dijo Hawkins en 2002, “pero gracias a Dios que lo llevé demasiado lejos, y no me quebré, y estoy aquí para saber lo retardado que era y lo lamentable que se había vuelto mi vida. Me estaba convirtiendo en un idiota cliché del rock. Pero no quitaría nada de eso, ninguna de las veces que me drogué, ni siquiera la sobredosis. Porque aprendí mucho sobre mí mismo a través de todo esto”.

Antes de la sobredosis, Hawkins dijo que Grohl sabía que se drogaba “y siempre me hacía saber que no le gustaba”. Después, Hawkins dejó de fumar, empezó a comer más sano y a hacer ejercicio. “Si Taylor iba a tomarse una cerveza de vez en cuando, no sería hasta mucho después de que terminara el show”, dice Yeti. “Nunca quería hacerlo delante de Dave, porque no quería que Dave tuviera que preocuparse por el pasado”.

“Le gustaba decir: ‘He tomado mi siesta prolongada’, y eso es una mierda que da miedo, obviamente”, dice Smith. “Tenía sus demonios, como cualquier otra persona, y simplemente te excedes una noche y pasan estas cosas”.

Tras la sobredosis, Hawkins trabajó para corregir el rumbo de su vida. En 2005, se casó con Alison y formó el proyecto paralelo Coattail Riders. Grabó su propia música con el grupo y la llevó de gira. Los Foos habían llegado a los estadios gracias a éxitos como Learn to Fly, Best of You y Times Like These, pero los Coattail Riders se limitaron a pequeños conciertos en clubes poco conocidos. “Recorrimos todo el país en una Winnebago”, dice el guitarrista de Coattail Riders, Gannin Arnold. “Íbamos a paradas de camiones y comprábamos cintas como Out of the Cellar de Ratt. Él iba desgranando las canciones de Ratt mientras conducíamos por la carretera. Taylor vivía y respiraba música”.

“Veíamos muchos vídeos de Rush”, añade el guitarrista de Coattail Riders, Nate Wood. “Y luego debatíamos cosas como [el batería de jazz-fusión] Billy Cobham contra Neil Peart o cualquier otra conversación tonta y ridícula sobre la batería o la música”.

“Me dijo directamente que los estadios y los clubes eran sus lugares favoritos para tocar”, dice Yeti. “Me dijo: ‘Odio los anfiteatros y odio las arenas, pero me encantan los clubes, y me encantan los estadios’”.

Yeti empezó a ser técnico de Hawkins en 2005 y formó un vínculo inmediato con el baterista. “Era extremadamente divertido, muy desenfadado, muy TDHA (trastorno por déficit de atención e hiperactividad)”, dice. “Quiero decir que, literalmente, se trepaba mucho a las paredes”. Yeti cree que Hawkins tenía tantos proyectos paralelos porque era una oportunidad de tener el control. “No tiene que responder a nadie más que a sí mismo”, dice. “Tiene el 100% de la creatividad para sí mismo. Recuerdo que cuando empezó a componer el primer álbum de Coattail Riders, no era tan bueno con la guitarra, pero podía juntar sus ideas lo suficiente como para enseñárselas a alguien que supiera tocar la guitarra muy bien y que le ayudara a terminarlo. Cada vez que me tocaba material de Coattail Riders, podía ver en sus ojos lo feliz que era. Le encantaba escribir su propia música”.

“No llames a Taylor Hawkins ‘baterista’”, dice Watt. “Era un músico. Era increíble con la guitarra, increíble con el piano, entendía el bajo. Algunos de mis momentos favoritos con él en el estudio fueron cuando me producía. Grabábamos juntos las canciones de Ozzy y grabábamos la pista de batería… Los solos de guitarra que yo hacía, él se sentaba allí conmigo, revisaba y tenía ideas. Y era casi como si pudiese impresionarle y él podía pensar que era genial, entonces sabía que lo había hecho lo suficientemente bien porque él tenía un gusto increíble. Era mi maestro”.

También se divertía conociendo a sus músicos favoritos. “Siempre fue “Mister Fanboy”, pero eso formaba parte de él”, dijo Stewart Copeland, ídolo de Hawkins en The Police, a Rolling Stone tras la muerte de Hawkins. “‘¡Bien, bien, Taylor, cálmate!’… Tenía 50 años volviendo a los ocho”.

“Varias veces en Londres, Taylor y yo, en medio de la noche, fuimos a la casa de Freddie [Mercury] y nos sentamos en la puerta”, dice Yeti. “Era su héroe”.

“Lo que me encantaba de él es que no tenía miedo de decir que era un fan”, dice Perry Farrell, el líder de Jane’s Addiction al que Hawkins idolatraba y del que luego se hizo amigo. “Hay muchos hombres que tienen miedo de decir eso porque pueden tener envidia del talento del otro. No quieren darle ninguna luz. Taylor no tenía ese problema en absoluto. Si pensaba que eras genial, hablaba de ello. Era una cualidad muy entrañable e infantil la que tenía”.

Una noche en Londres en 2010, Hawkins convenció a Brian May y Roger Taylor de Queen para que se unieran a los Coattail Riders para un bis de canciones de Queen súper oscuras que nunca habían tocado en vivo. “Taylor estaba muy emocionado de que lo hicieran”, dice Wood. “Decía: ‘Me encantan estas canciones, así que me encantaría que lo hicieran…’ Pero en fin, ese fue un día más en la vida de Taylor. Era el tipo de persona que podía hacer que esas mierdas sucedieran porque todo el mundo lo quería mucho”.

Momentos monumentales como tocar con Queen, dice Arnold, hicieron que fuera más fácil disfrutar de conciertos en clubes como el que los Coattail Riders tocaron durante una ventisca en Colorado, cuando sólo se presentaron un puñado de personas. “Había un local de sushi al lado, y los llevamos a todos a comer sushi”, dice el guitarrista. “Y Taylor se portó muy bien. Pasaba el rato con ellos, hablando con ellos. Así era él”.

Andy Keilen

Con el paso de los años, los proyectos paralelos de Hawkins crecieron hasta incluir a los Birds of Satan, NHC con los miembros de Jane’s Addiction, Dave Navarro y Chris Chaney, y la banda de covers de hard-rock Chevy Metal. “Nunca quiso sentarse en casa y relajarse”, dice Arnold. “Siempre tenía un propósito cuando se levantaba por la mañana. Quería crear un nuevo grupo, escribir una canción o tocar en una banda de covers. Sólo sentía que tenía que crear”.

Tobias, que ahora toca en la banda de Morrissey, se cruzaba a veces con Hawkins en el local de ensayo que su banda compartía con Foo Fighters y Chevy Metal. “Nunca cambiaba”, dice. “Siempre era el mismo, con pantalones cortos, normalmente sin zapatos, conduciendo su Camaro o su camión, y entraba en la oficina, y estaba hablando con David Coverdale, o algo así. Este tipo podía hablar con cualquiera”.

Sin embargo, Foo Fighters siguió siendo el centro de su vida. Y mientras sus compañeros de Pearl Jam y Radiohead bajaron el ritmo al llegar a la mediana edad, dejando tiempo para que sus miembros se centraran en proyectos en solitario y en la familia, Grohl se aceleró. Foo Fighters dio más de 200 conciertos entre 2017 y 2021 y fue una presencia constante en entregas de premios y eventos especiales. Durante el tiempo de inactividad de la carretera, trabajaron en proyectos cinematográficos como los documentales Sonic Highways y Sound City, así como en la película de zombis de 2022, Studio 666.

El trabajo constante permitió a Hawkins perfeccionar su arte y librarse de la “fiebre de los focos rojos” que marcó sus primeros días en la banda, incluso durante la grabación de Sonic Highways, cuando un equipo de cámaras de la HBO estaba presente para captar todos sus movimientos. “Recuerdo cuando grabamos Something From Nothing”, dice Vig. “Sentía mucha presión porque es una canción de seis minutos y es realmente complicada. Yo esperaba que hubiera bastantes tomas de esa canción ese día, y Taylor la grabó en una sola toma. Estaba tan jodidamente feliz. Saltó del kit. Se sintió muy orgulloso de haberlo logrado”.

Esa confianza se extendió al escenario, y Grohl acabó programando un momento en casi todos los conciertos en el que cambiaban los papeles y Hawkins se ponía al frente de la banda mientras Grohl tocaba la batería, a menudo para versiones como Somebody to Love de Queen. En un memorable concierto en el estadio de Wembley, Jimmy Page y John Paul Jones se unieron a la banda para Rock and Roll. Hawkins cantó como vocalista, haciendo realidad su máxima fantasía infantil de liderar Led Zeppelin, antes de ponerse detrás de la batería para Ramble On.

“Creo que Taylor tenía muchas ganas de ser grande, y creo que nunca creyó que fuera grande”, dice Salas. “Creo que Taylor se sentaba cada día y pensaba que no era lo suficientemente bueno, y trabajaba y trabajaba y trabajaba para ser grande. Yo le decía: ‘hombre, ya puedes relajarte. Todo está bien’. Pero no creo que nunca se haya relajado, ni se haya sentido bien como músico”.

Sass Jordan, que se mantuvo cerca de Hawkins después de que éste dejara su banda por la de Morissette, le envió un mensaje de texto un par de meses antes de su muerte. “Le dije que quería fundar una comuna de artistas en México donde todos pudiéramos pasar el rato en la playa y hacer surf”, cuenta. “Le dije que podía traer a su mujer y a sus hijos y pasar el rato. Dijo: ‘Eso suena utópico. Me apunto’”.

Cortesía de Sass Jordan 

Le dijo que quería verla cuando los Foo tocaran en Toronto en verano, sólo una parada de una extensa gira que mantendría a la banda en la carretera desde febrero hasta Navidad, con pequeños descansos periódicos. “Le dije: ‘Me encantaría verte. ¿Cuándo es la fecha?’” recuerda Jordan. “Y él dijo: ‘Oh, mi puto Dios. No puedo mirar el maldito calendario de la gira. Me da ansiedad’”.

Había 62 fechas en el calendario para 2022 (más o menos tantos conciertos como los que la banda hizo en 2017, así como en 2018) por toda Norteamérica, Sudamérica, Europa y Australia. Volvería a vivir con una maleta durante gran parte del año, dejando a su familia en casa.

La pandemia de Covid-19 obligó a los Foo a abandonar la carretera a principios de 2020. Hawkins aprovechó el respiro para formar NHC y grabar un álbum de canciones, aunque sólo publicaron un puñado de temas en vida de Hawkins. NHC era uno de los muchos proyectos paralelos que estaba llevando a cabo al mismo tiempo. Mientras tanto, Grohl estaba deseando que la banda volviera a salir de gira lo antes posible, comenzando con un espectáculo íntimo en el club Canyon de Los Ángeles el 15 de junio de 2021. “He echado mucho de menos esta mierda”, dijo Grohl al público esa noche. “No tienen ni idea”.

Cuando Rolling Stone entrevistó a Hawkins en su casa en Los Ángeles en la mañana de ese concierto, el baterista no compartía la exuberancia de su líder y compañero de banda, comparando su pánico escénico con sentirse “en el infierno”. También reveló que un doctor le dijo que tenía apnea de sueño y un corazón más grande de lo normal. “Tu corazón es así de grande porque te ejercitas mucho, es como el de un corredor”. De todas formas, Hawkins dijo con orgullo, “Estoy saludable”.

Le dijo a Cameron esa mañana que iba a tocar en un concierto esa noche, cuando pocas otras bandas se aventuraban a salir. “[Matt estaba] como, ‘¿Vas a tocar? Mierda. ¿Qué diablos?”, recordó Hawkins. “Estoy como, ‘No sé. Tengo miedo, en realidad. Me sentía bien sin hacer nada. Es agradable ser un perdedor durante un año y medio”.

Luego del concierto en Canyon, los Foo volvieron a girar más rápido que cualquier otra banda de rock. Se convirtieron en el primer grupo en tocar el Madison Square Garden luego de la cuarentena en junio 20 de 2021, y fueron cabeza de cartel en varios festivales de ese año, incluyendo al Lollapalooza. Hubo conciertos de los Foo en lugares lejanos como Fairbanks, Alaska, también tocaron en México, Billie Eillish les entregó el Premio de Ícono Global en los VMAs e ingresaron al Salón de la Fama del Rock and Roll de la mano de Paul McCartney. Hacia el final de ese año, comenzaron a promocionar su más reciente álbum, Medicine At Midnight, y su filme de terror que terminaron antes de la pandemia, Studio 666. Los amigos de Hawkins dicen que les dijo que sentía que la carga de trabajo era abrumadora. “Taylor sabía realmente que no lo quería hacer”, dice su amigo anónimo. “Y él estaba tratando de cumplir”.

“Por momentos parecía anoréxico”, dice Yeti. “Justo antes de que salieran camino a Suramérica [este año] me dijo, ‘Hombre, Yeti, estarás muy orgulloso de mí. Contraté a un entrenador. Estoy haciendo las cosas bien. Ya gané seis kilos. Las cosas nuevamente toman su lugar’. Él estuvo totalmente estresado durante los últimos años, eso definitivamente se estaba notando en su peso”. 

“Durante los últimos meses, estaba levantando pesas y tomando electrolitos, estaba intentando mejorar las cosas para tocar al nivel con el que quería tocar”, dice Smith.

“Pueden ver que estoy haciendo todo lo posible por tomar la mayor cantidad de agua para esta noche”, le dijo Hawkins a Rolling Stone el día del concierto de regreso en Los Ángeles de los Foo Fighters. “Agua, lagartijas y pesas. Así no estaré cansado. Mis músculos estarán cansados, pero yo no. La adrenalina te quita la mitad de la energía de inmediato. Y no te la devuelve sino hasta la segunda mitad del concierto”. 

Hawkins se dirigió a Cameron para un consejo, ya que el baterista de Pearl Jam tenía problemas similares. “Solo hay un puñado de muchachos en nuestra profesión que todavía tocan esta música rock intensa de los 90, de alta energía”, dice Cameron. “Ambos tuvimos que lograr ese equilibrio de ‘nunca debemos quejarnos’, pero hay cosas reales y específicas sobre lo que hacemos que son realmente desafiantes y difíciles … Es como si tuviéramos que ser capaces de correr una maratón cada vez que subimos al escenario, solo porque la música requiere ese tipo de energía”.

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Pero Pearl Jam se tomó todo 2019 y 2020. Tocaron solamente cuatro conciertos en durante 2021. En ese mismo lapso de tres años, los Foo tocaron más de 70 conciertos. “Fueron los primeros en volver con toda la energía, y [Taylor y yo] lo discutimos”, dice Cameron. “Estaba un poco temeroso, comprensiblemente, solo por toda la mierda de Covid que estaba pasando. Así que hubo todos estos diferentes factores que pesaban sobre él para volver al ring”.

En noviembre de 2021, NHC tocó su primer concierto oficial en The Trobadour en West Hollywood. Hawkins pasó la mitad detrás del kit y la otra mitad como el líder del grupo, terminando con una interpretación eufórica de «Ziggy Stardust» con su hijo de 14 años, Oliver, en la batería.

Ese espectáculo terminó siendo su última actuación aparte de los Foo. Alrededor de 10 días después, Foo Fighters viajó a Las Vegas para un concierto en el Park MGM y siguió con fechas en Sacramento y Fresno. Se suponía que iban a tocar en el Gran Premio de Abu Dhabi el 12 de diciembre, pero Hawkins colapsó en un avión durante en el camino.

“Esa fue una de las gotas que derramaron el vaso”, dice Smith. “Luego de eso tuvo una conversación realmente importante con Dave y los administrativos. Él les dijo, ‘no puedo continuar con el calendario, tenemos que hacer algo”. (Nuevamente, la banda y su gerencia niegan que Hawkins se haya acercado a ellos con estas preocupaciones).

La banda se tomó un descanso programado en enero, pero aceleró nuevamente a mediados de febrero para un concierto en Los Ángeles que celebraba Studio 666 y un espacio como cabeza de cartel en el Festival Innings en Tempe, Arizona. A principios de marzo, volaron a Geelong, Australia, para un espectáculo único en un estadio. Un día, Grohl se despertó con la noticia de que el continente reabriría el 21 de febrero. “A las 5 de la mañana, le envío un mensaje de texto a mi manager y le digo: ‘Tenemos que ir allí la semana que viene para ser la primera banda’”, dijo Grohl al presentador del programa de entrevistas James Corden. «Entonces, él dijo, ‘OK’, y [el próximo] fin de semana iremos allí y tocaremos en el primer gran espectáculo que han tenido en dos años».

Un par de semanas antes del viaje a Australia, Hawkins cumplió 50 años. Lo celebró con una pequeña fiesta en su casa con una docena de personas. “Estábamos todos alrededor de la mesa y todos nos levantamos y le dijimos cuánto lo amábamos y cuánto significaba para nosotros”, dice Smith, luchando por contener las lágrimas. “Todos contamos una pequeña anécdota de Taylor. Estoy muy contento de que tuviéramos esa oportunidad porque él no quería escucharlo. Estaba haciendo pequeños comentarios y pequeñas cosas inteligentes como él. Pero me alegro de que sus amigos más cercanos pudieran decirle cuánto significaba para nosotros y qué hermosa persona era. Sé que lo asimilaba.

Los invitados a su fiesta de cumpleaños fue un pequeño grupo de sus amigos más cercanos, cada uno de los cuales había forjado un vínculo único con él. “Me seguía enviando estos videos en vivo de Génesis cuando Phil Collins todavía era el baterista”, dice Cameron con una sonrisa, mirando hacia atrás a sus comunicaciones finales. “Admití que no era el mayor fanático de Genesis, por lo que se convirtió en su objetivo hacermeque me gustaran. Me envió un video nuevo todos los días durante dos semanas seguidas. Decía: ‘Amigo, tienes que ver el fill de batería en el minuto 28:40’. Era algo realmente específico. Se tomaba tiempo de su día para trabajar en mi incapacidad para escuchar la grandeza en Génesis”.

Smith normalmente hablaba con Hawkins luego de que él dejara sus hijos en el colegio. “Él se levantaba temprano”, dice. “Luego me di cuenta de que llamaba a muchas personas”. 

E incluso después de registrar casi un cuarto de siglo como baterista en una de las bandas más grandes del planeta y tocar con prácticamente todos sus héroes, incluidos Rush, Queen, Paul McCartney, Jimmy Page y John Paul Jones, Hawkins siempre se aferró a el sentimiento de pura alegría que le dio la música rock cuando era adolescente. «No se trataba de las trampas del estrellato del rock ni nada de eso», dice Smith. “Era solo un niño de Laguna Beach que sabía que había encontrado lo que amaba hacer, y trabajó duro en eso, y lo amaba, y lo llevó hasta la cima, pero nunca olvidó quién era. ”

Un tema frecuente cada vez que Hawkins hablaba con Smith era su temor de larga data de que no era un baterista lo suficientemente talentoso para los Foo. «Yo le decía: ‘¿De qué diablos estás hablando?'», recuerda Smith. “‘Eres uno de los mejores bateristas’. Luego se giraba hacia mí y decía: ‘Todo es pelo y dientes’. Me reía de eso. Pero luego decía: ‘Hombre, me duele. Me duele el cuerpo.'»

Unas semanas después de que Hawkins cumpliera 50 años, la banda viajó a México y Sudamérica para comenzar lo que se convertiría en la última gira de Hawkins. Cinco días antes de que el baterista fuera encontrado muerto en su habitación de hotel en Bogotá, los Foo encabezaron Lollapalooza Argentina. «Es el maldito mejor baterista del mundo», dijo Grohl a la multitud de Hawkins antes de entregarle el micrófono para que cantara «Somebody to Love» de Queen. “Lo amamos mucho”.

Ignacio Arnedo

“Amo a Dave Grohl, hombre”, dijo Hawkins desde el escenario. “Estaría repartiendo pizzas si no fuera por el maldito Dave Grohl”.

“Simplemente se alimentaban de la energía del otro”, dice Butch Vig sobre la dinámica de Hawkins y Grohl. “Eran como hermanos de sangre, unidos por la cadera. Y creo que Taylor era el mejor amigo de Dave, y viceversa. Terminaban las oraciones del otro, se hacían bromas y era muy divertido estar cerca de ellos. Simplemente amaban la compañía del otro”.

Días después de la muerte de Hawkins, los Foo cancelaron todos los espectáculos para el futuro cercano. La banda voló de regreso a Los Ángeles con un miembro menos a bordo que cuando se fue. Las cámaras de los paparazzi captaron a Grohl sollozando y abrazando al manager de los Foo, John Silva, en el aeropuerto.

Mientras tanto, los amigos de Hawkins han estado tratando de dar sentido a su muerte en ausencia de respuestas reales. Un informe inicial sugirió que Hawkins podría haber tenido heroína en su sistema y que se encontró un polvo similar a la cocaína en su habitación de hotel. Yeti cree firmemente que Hawkins no estaba consumiendo heroína ni ninguna otra sustancia porque se suponía que iba a dar un concierto esa noche. “Taylor nunca tocó drogado en su vida”, dice. “Siempre tocó lo más sobrio posible. Ese fue un día de espectáculo. Entonces, para que alguien diga que estaba consumiendo drogas ese día, eso es casi lo más falso que alguien podría decir sobre él”. Yeti también dice que un miembro de la tripulación de Foo Fighters con el que todavía es amigo le dijo que no había cocaína en la habitación de Hawkins.

“Hay tantas preguntas sobre qué diablos pasó en Bogotá”, dice Cameron. “Ni siquiera sé si creo en alguno de los informes de toxicología que salen de ese país, con toda honestidad, porque sucedió muy rápido”.

Grohl había fundado Foo Fighters en 1995 como una forma de escapar de la tragedia de la muerte de Kurt Cobain, y durante 27 años el grupo fue su refugio. No está claro si intentarán continuar sin Hawkins. “[Taylor] es algo irremplazable”, dice Cameron. “Sería muy raro si continuaran sin él. Taylor era la mitad del show”.

Sass Jordan siente lo mismo. “Él era la cara de la banda en muchos sentidos”, dice ella. “Hizo que todos a su alrededor se vieran mejor. Ni siquiera puedo concebir [que sigan adelante]. Y odiaría ser el baterista que se supone que debe ponerse en los zapatos de Taylor”.

Mientras tanto, los amigos de Hawkins esperan que su legado perdure a través de las muchas grabaciones que hizo, aún inéditas. «Una canción en la que estábamos trabajando justo antes de que falleciera se llama ‘Condo in Redondo'», dice Cameron. “Es una canción fantástica que realmente espero que vea la luz del día”.

«Grabó tanta música», dice Watt. “Habrá más contribuciones suyas en el mundo. Y eso es todo lo que él querría, hombre. Quería que la gente escuchara su mierda. Estaba tan emocionado”.

Había pasado casi un mes desde la muerte de Hawkins cuando Smith llamó a Rolling Stone para hablar sobre él, pero apenas podía comprender que su amigo se había ido para siempre. Al final de la entrevista, estaba llorando tan fuerte que apenas podía pronunciar las palabras. “Las mejores [personas], a veces simplemente se queman de forma brillante y extra fuerte”, dijo, conteniendo las lágrimas. “Realmente creo que la esencia de quién eres y el espíritu que tienes va a alguna parte. Puede sonar New Age, o lo que sea, pero me da algo de consuelo saber que él está cuidando a su familia y a todos sus amigos que lo aman. Está esparciendo su luz en otro lugar”.


Información adicional de Jason Newman y Diego Ortiz.

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