Los desaciertos de Spotify: ¿Un infierno para artistas emergentes y sus usuarios?

La plataforma de streaming dejó desconcertados a sus usuarios con su última alianza

Por  ROLLING STONE

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El año pasado varios artistas independientes intentaron hacer un ‘boycott’ a la plataforma debido a su política de negocios que no beneficia a quienes deciden publicar su música allí.

Spotify

El inicio de mes llegó marcado por el lanzamiento más esperado de los usuarios de  esta plataforma de streaming, el famoso ‘Spotify Wrapped’, el cual resume en un listado estéticamente llamativo las canciones y artistas más escuchados por sus consumidores. No obstante, la incorporación de rarezas y curiosidades como el ‘aura musical’ no fueron suficientes para opacar la pelea cazada que tiene esta aplicación con quienes se encargan de darle vida.

El año pasado se desató un escándalo por las regalías destinadas al pago de los artistas (sobre todo los emergentes) puesto que, para que el intérprete ganara un dólar por su música, una de sus canciones debía ser reproducida al menos 250 veces, sin tener en cuenta que solo debía ser añadida a playlists con millones de seguidores; dejando al autor con las manos vacías, pocas opciones para obtener el dinero que merece y otorgándole a Spotify millones de streams que no significan nada realmente. 

En 2014 Taylor Swift removió todo su catálogo musical de Spotify como símbolo de protesta por el presupuesto destinado al pago de los artistas, el cual era prácticamente nulo.
Taylor Swift

No es un secreto que ser parte de la industria musical es todo un negocio, pero lastimosamente, para la mayoría no es algo rentable porque, teniendo en cuenta que la plataforma genera un tercio de la cuota del mercado de trasmisión, esta paga un estimado de $0.04 dólares por reproducción, un monto que no va directamente al bolsillo del intérprete; por lo contrario, se divide entre la casa discográfica, el productor/compositor y el artista mismo. En añadidura a este calvario, ahora el CEO de la empresa fundada en 2006, Daniel Ek ha decidido invertir en Helsing, una impulsora de tecnología basada en la defensa de inteligencia artificial. 

Con aquel dinero destinado a Helsing se avecinaba algo aún más importante, la incorporación de dicha organización a la junta directiva de Spotify. Para lo que muchos parecía una jugada magnífica realmente ocultaba al macabro tras de sí. De acuerdo con la compañía, ellos emplearían la tecnología artificial para proporcionar “ventajas de información para los gobiernos democráticos” y “evitar que las democracias liberales sufran daños”; en otras palabras, apoyar directamente, con el presupuesto que maneja la plataforma de streaming, al desarrollo de la industria militar y corporaciones de armas.

Entonces ¿Qué tiene que ver la industria musical con las armas? Bueno, según Maurizio Monti, experto en seguridad Helsing consolidará “una enorme cantidad de información, la procesarán mil millones de veces más rápido” para así aplicarla la información captada por tanques, drones, satélites y “llegar a conclusiones en el campo de batalla en segundos en lugar de semanas”. Esta decisión no solo representa una movida peligrosa para este modelo de negocio, sino para sus usuarios por quienes se tomarán decisiones sin su consentimiento. 

¿Por qué emplear la música como un mecanismo de guerra? Aún se desconocen las razones, pero lo más probable es que el viral ‘Spotify Wrapped’ quede en el olvido cuando se devele el peligro de compartir y escuchar a sus artistas favoritos por este medio. Ahora bien, la plataforma cuenta, por el momento, con más de 320 millones de usuarios activos; pero no sería una sorpresa que ellos decidieran migrar a otro servicio de streaming como Tidal, Amazon Music o Apple Music tras conocer lo que estarían promocionando al hacer uso de esta aplicación.