La visibilidad trans es un acto de valentía y debe ser protegida 

El Día de la visibilidad trans nos permite celebrar la lucha por la dignidad de las personas con experiencia de vida trans, en un mundo que parece empeñado en negar su existencia.

marzo 31, 2025

pexels

El 31 de marzo marca una fecha central en el calendario para las personas con experiencia de vida trans. Ante la falta de días conmemorativos que no se centren solo en reconocer las violencias y la memoria trans, sino en celebrar su existencia, este día es también un acto profundo de resistencia. La visibilidad trans implica un firme reclamo de existencia, amor propio y el derecho fundamental a ser reconocidas como personas que se salen de la norma social que tantas veces ha intentado borrarlas de la historia. Se hace mucho más necesario destacar esto en el momento político actual donde los discursos ultraconservadores quieren tomar cada vez más notoriedad a costa suya. 

Ser visible en una sociedad que a menudo ha tratado de invisibilizar a las personas trans no es solo un gesto simbólico, sino un acto radical de habitar los espacios que históricamente se les negaron. Como diferentes activistas trans han dicho, este es en esencia, un llamado a no permitir que otros hablen por ellas, ellos y elles. 

Las personas trans han alzado su voz de muchas formas en un mundo que niega sus derechos y que por supuesto también se niega a escucharlas. Sin embargo, a pesar de los obstáculos, la lucha por los derechos trans es colectiva, global y continúa avanzando.

Visibilidad y derechos

A pesar de que este día se centra en celebrar y reconocer, también subraya la importancia de la visibilidad para el acceso a derechos. La lucha por la visibilidad de las personas trans ha sido crucial para que muchos de los derechos que hoy se reconocen no fueran solo posibles, sino que se protejan de los ataques de sectores antiderechos. La visibilidad trae consigo la posibilidad de resistir, de ser libres, de existir con plenitud, explica Jahira Quintero Rodríguez, licenciada en psicopedagogía y creadora de contenido colombiana. Si no existiera la visibilidad, muchos de los avances legislativos y sociales que hoy parecen garantizados no habrían sido posibles jamás. Por supuesto, una cosa es lo que ocurre en el plano jurídico y otra la que ocurre en la realidad. Ese es el gran reto: que las personas con experiencia de vida trans tengan acceso a lo que se ha luchado desde tantos lugares. 

Te puede interesar Los hombres trans existen y resisten

La amenaza de los discursos de odio

Es imposible no pensar en este día sin recordar que los discursos de ultraderecha han ganado terreno en tiempos recientes. Lo que muchos políticos han capitalizado para ganar votos, se ha hecho a costa de negar la existencia de las personas trans o retratándolas como una anomalía a corregir. Estos discursos no son un simple prejuicio individual, sino parte de una lógica discriminatoria que busca perpetuar la exclusión y la negación de derechos fundamentales para poblaciones históricamente marginadas, como las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas. 

A nivel global, políticos que se oponen a la igualdad de derechos para las personas trans se aprovechan de la desinformación y el miedo para radicalizar a sus bases, utilizando eslóganes como “ideología de género” para manipular a los votantes y encasillar a una población que sufre múltiples discriminaciones, como el ejemplo del peligro para la “familia tradicional”. 

Este fenómeno no se limita a Estados Unidos como lo hemos visto con el ascenso de Trump a un segundo mandato. Líderes como Javier Milei en Argentina, Jair Bolsonaro en Brasil (que pretende presentarse de nuevo a la presidencia) y Nayib Bukele en El Salvador, entre otros, han adoptado estas posturas antiderechos. De esta forma, asumen un discurso que niega el acceso a derechos básicos como la educación sin prejuicios, el reconocimiento de la identidad de género, y el acceso a salud sin estigma adaptada a las necesidades de las personas trans.

El ataque contra las personas trans no solo se refiere a un conjunto de prejuicios sociales, sino que refleja una resistencia al reconocimiento de su humanidad y dignidad. “Las personas trans, como cualquier otra, merecemos vivir con dignidad y en paz”, dice Jahira Quintero. Desde su perspectiva, resalta la necesidad de un cambio cultural profundo. Este cambio implica, entre otras cosas, reconocer y nombrar las existencias trans, hablar de sus historias, y acercarse a comprender sus realidades. Solo así se podrá construir una sociedad más inclusiva y justa. 

Jahira habla también del lugar de las personas aliadas de los derechos y la vida digna de las personas con experiencia de vida trans, por tanto menciona que “quienes deseen acompañarnos y apoyarnos deben ser cómplices de una transformación cultural: una donde, en lo cotidiano, reconozcan y nombren nuestras existencias, hablen de nuestras historias y se acerquen a conocernos. Solo así podrán comprender nuestras realidades y vulnerabilidades”.

Ante su llamado se hace urgente pensar en que debe ser constante la reflexión y el apoyo a las vidas trans, así como por las condiciones de acceso pleno a sus derechos.

LAURA VÁSQUEZ ROA

CONTENIDO RELACIONADO

  • 00:00
00:00
  • 00:00