Le ocurre con cierta frecuencia. Alguien le dice: “¡No puedo creer que toque en (x) tema!”. El interlocutor se puede referir a la mayoría de los clásicos de Toots & the Maytals, como “Monkey Man”, “Pressure Drop”, “Sweet and Dandy”; a “Small Axe”, de Bob Marley, a “Freedom Street”, de Ken Boothe, la increíble “Young Gifted and Black” o a decenas de títulos del Great Jamaican Songbook. Paul Douglas es uno de los mejores bateristas de reggae, band leader de la mayor parte de la carrera de Toots Hibbert y sesionista en incontables grabaciones. Y desde ese lugar de “actor de reparto” en el Hall of Fame del reggae, acaba de lanzar nada menos que su primer single solista: “That’s What They Call You”, junto a un all-star de instrumentistas jamaiquinos, como él mismo, a los que quiso rescatar y homenajear.
¿Cómo eran esas sesiones de las que salieron tantos clásicos? Normalmente, ¿el productor les pedía algo específico o cada músico aportaba lo que le parecía mejor?
Lo segundo sería más preciso. Porque nosotros teníamos mucho para aportar. El cantante entraba al estudio a grabar su tema, pero los sesionistas debíamos encontrarle la onda adecuada para llevar la idea en la dirección correcta. Por eso creo que muchos músicos no recibieron suficiente crédito por todo lo que transpiraron en el estudio. La verdad es que nadie me decía qué hacer o cómo encarar un tema. Escuchaba cómo venía y decidía qué tocar.

Y de la combinación de lo que cada músico aportaba salía algo nuevo...
Esa es justo la inspiración de mi nuevo tema, “That’s What They Call You”: las leyendas detrás de las leyendas. Una celebración de los héroes desconocidos de la música jamaiquina, los que colaboraron a elaborar el sonido de una música que tocó a millones de personas. Esta es mi manera de reconocer a los talentosos instrumentistas detrás de las estrellas. No por vivir del pasado sino para saber de dónde venimos. El tema incluye a muchos veteranos, fundamentales para el sonido de hoy también: el pianista Monty Alexander, Sly Dunbar y Robbie Shakespeare, Jackie Jackson [bajista de los Maytals], el tecladista Leslie Butler…
En aquellas sesiones, ¿tenían la sensación de formar parte de algo más grande, algo histórico?
Para ser absolutamente honesto, no, para nada. Yo era el más joven entre todos esos músicos, como Winston Wright, Jackie Jackson, los Super Sonics [la legendaria banda de estudio]. Y aprendía mucho. Algunos ya eran sesionistas veteranos y me permitieron ser parte. Tocamos para Treasure Isle, Federal, para Joe Gibbs, para Randy’s, grabábamos en distintos estudios y terminamos acompañando a Bob Marley en la primera versión de “Small Axe”, “Soul Shakedown Party”, “Go Tell It on the Mountain”. Pero no es que, entonces, pensáramos: “Oh, ¡qué bueno es esto!”. Podías darte cuenta de que la música era buena, pero nadie tenía conciencia de a qué nivel.
Hasta que Bob Marley y los Maytals empezaron a girar por Europa y a vender discos en el exterior…
Bueno, el reggae se volvió global. Empezamos a viajar, Nueva Zelanda, Japón, República Checa. Jamaica apareció en el mapa.
¿A qué edad hizo su primera sesión?
Creo que 17 años. Vengo de una familia musical. Tenía varios primos que trabajaban acompañando cantantes y otros parientes tocaban jazz. Estuve rodeado de música desde chico. Mi tío Clarence era baterista y mi padre, percusionista. Así que la música era una cuestión importante. Crecí en Saint Ann, viví muy cerca de Oracabessa, la playa que hoy es conocida como James Bond Beach [nota: donde vivió Ian Fleming, autor de las novelas de 007]. Ahí había un nightclub de un amigo de mi padre, donde siempre había música en vivo. De chico no me dejaban entrar, pero podía oír de afuera y me encantaba. Cuando fui un poco más grande y me permitieron entrar, conocí al gran Lloyd Knibb [baterista de The Skatalites], una influencia muy fuerte para mi, que me enseñó mucho. Además, fue fundamental para meterme en el negocio de las grabaciones.
¿Era fan del ska?
Absolutamente. Amaba a los Skatalites, sabía todos sus temas, todas las melodías. Su música era muy compleja aunque no lo pareciera. Tenían la habilidad de simplificarla para que pudieras cantarla con ellos. Eran magníficos.
Es difícil saber quién toca en qué disco porque la información en esa época no era clara y, además, la misma banda podía aparecer con distintos nombres. ¿Alguna vez le pasa que escucha un tema y dice “¡Ese soy yo!”?
Sí, absolutamente. Es gracioso que lo digas porque fui parte de The Crystalites, The Upsetters, The Dynamics… ¡Todos esos nombres y éramos casi siempre los mismos! ¿Cómo se llamaba la banda de Federal? ¡The Dynamic All Stars! Todos tocábamos para todos. Podíamos grabar días y días, desde las 4 de la tarde hasta las 8 de la mañana, y los cantantes iban pasando: Pioneers, Nicky Thomas, Ken Boothe…
¿Cuál siente que fue su aporte a toda esa música?
Tocar la batería desde un punto de vista “musical”, en el sentido de que nunca se trató de mí sino de la canción. Tuve la oportunidad de compartir giras con los Rolling Stones, Jackson Browne, Eagles, The Who, Bonne Raitt, y algo que aprendí fue a combinar distintos estilos, a observar y agregar un giro propio. No sé, uno siente el poder de la música, pero no lo puede explicar.
¿Cómo era tocar con Toots?
Toots era el showman total. Siempre listo para entretener. Y a la vez era tan humilde, era un placer tocar con él. Lo acompañé durante décadas. Fui el director de su banda. Nunca hacía una canción dos veces igual. Lo veías una noche y, a la siguiente, hacía algo totalmente diferente.


