La FIFA dio marcha atrás. Tras varios días de críticas procedentes de medios de comunicación, periodistas y aficionados de España y América Latina, el organismo rector del fútbol mundial decidió permitir el uso del español en todas las ruedas de prensa oficiales del Mundial 2026, incluso en partidos donde no participen selecciones hispanohablantes.
La rectificación llega después de una polémica que expuso una contradicción difícil de justificar: el segundo idioma más hablado de Estados Unidos y lengua oficial de uno de los países anfitriones del torneo, México, había quedado fuera de varias conferencias de prensa por cuestiones de traducción.
El origen del conflicto
La controversia estalló durante la previa del encuentro entre Brasil y Marruecos. Un periodista intentó formular una pregunta en español a Achraf Hakimi, nacido y criado en Madrid, pero un moderador de la FIFA interrumpió la intervención al explicar que ese idioma no estaba habilitado para la conferencia. Algo similar ocurrió con Vinicius Júnior y posteriormente con Frenkie de Jong, futbolistas que dominan el español y estaban dispuestos a responder en ese idioma. Sin embargo, el protocolo vigente lo impedía por la ausencia de intérpretes oficiales.
La situación generó una rápida reacción en redes sociales y en numerosos medios hispanohablantes, que cuestionaron la exclusión del castellano en un torneo disputado en Estados Unidos, México y Canadá. El debate trascendió lo deportivo para convertirse en una discusión sobre representación cultural y lingüística.
Una rectificación silenciosa
La FIFA no emitió un comunicado oficial para anunciar el cambio de criterio. Sin embargo, desde el 14 de junio incorporó el español entre los idiomas disponibles en su sistema de traducción para medios acreditados y asignó intérpretes en las ruedas de prensa de distintos partidos, independientemente de las selecciones participantes.
A partir de ahora, los periodistas podrán realizar preguntas en español y los futbolistas o entrenadores responder en ese idioma con traducción garantizada para el resto de asistentes. La medida se mantendrá durante todo el torneo.
Más que una cuestión de protocolo
El episodio puso de relieve el peso global del español dentro del fútbol contemporáneo. Según los datos citados durante la polémica, cerca de 57 millones de personas hablan español en Estados Unidos, una cifra que convierte al país en uno de los mayores espacios hispanohablantes del mundo. Además, México es uno de los tres organizadores de la Copa del Mundo.
La decisión también fue celebrada por instituciones vinculadas a la promoción del idioma. El Instituto Cervantes consideró que la exclusión inicial carecía de sentido y valoró positivamente la rápida corrección por parte de la FIFA.
Una lección temprana para el Mundial
Aunque la FIFA defendió que nunca existió una prohibición explícita del español y atribuyó el problema a cuestiones operativas relacionadas con los sistemas de traducción, el caso evidenció la distancia que a veces existe entre los reglamentos y la realidad cultural de un evento global.
La rectificación evita que se repitan escenas que resultaban difíciles de explicar: jugadores hispanohablantes obligados a responder en inglés mientras periodistas de habla española asistían a las conferencias desde las gradas. En un Mundial que busca proyectarse como el más global de la historia, el reconocimiento del español parece menos una concesión que una adaptación necesaria a la realidad del fútbol moderno.


