La ciudad perdida

Una hilarante comedia romántica de aventuras que hará las delicias del público femenino

Aaron Nee, Adam Nee

Sandra Bullock, Channing Tatum, Daniel Radcliffe, Brad Pitt

Por  ANDRÉ DIDYME-DÔME

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Cortesía de UIP

La ciudad perdida es la segunda película este año protagonizada por un escritor de novelas románticas cursis que termina encontrando el amor. En la insoportable El libro del amor, el escritor era un hombre que termina enamorado de la traductora de su libro. En esta película, infinitamente superior a su predecesora, la escritora es una mujer que termina enamorada del modelo de las portadas de sus libros. 

Ayuda mucho que la mujer en cuestión sea Sandra Bullock, una actriz que construyó su carrera a partir de años de comedias románticas. También ayuda mucho que el modelo sea Channing Tatum, el actor que le robó el aliento a gran parte del público femenino con las películas semiautobiográficas sobre el bailarín de strip tease conocido como Magic Mike (¡Atención muchachas! Ya viene una tercera parte). 

Bullock encarna a Loretta, la viuda de un arqueólogo quien, para sobrevivir, se dedicó a escribir novelas románticas con toques eróticos, las cuales se convirtieron en todo un éxito en ventas. Las portadas de sus libros siempre están adornadas con la presencia de Alan, una especie de modelo a lo Fabio con todo y melena rubia, que encarna a Dash, el protagonista de las novelas de  Loretta. 

Como es de esperar en una comedia romántica, Loretta y Alan son diametralmente opuestos, pero los opuestos se atraen, como lo decía Paula Abdul en los años noventa. Alan se siente terriblemente agradecido (y tal vez algo más) por Loretta, y la amargada escritora va a aprender a sonreír (y a vivir)  cuando gradualmente descubra que Alan no es tan tonto como ella pensaba y que posee un corazón noble.

Este rom-com se convierte en una cinta de aventuras al estilo de la esperpéntica Amor y tesoro (¡glup!), cuando aparece el excéntrico millonario Abigail Fairfax (Daniel Radcliffe), quien secuestra a Loretta para que le ayude a encontrar un tesoro escondido en la ciudad perdida del título, ubicada en una isla remota y paradisiaca, como si se tratara de la trama de una de sus novelas.

Alan, quien no ha podido separar la realidad de la ficción, quiere comportarse como Dash y piensa en rescatar a la damisela en peligro. Para ello buscará la ayuda de Jack Trainer (un Brad Pitt que luce mucho más rubio y sexy que en Leyendas de pasión, y eso ya es mucho decir). Jack es un mercenario altamente entrenado que le hace honor a su apellido, y que Alan conoció en sus cursos de meditación, el cual inicialmente se va a encargar de la peligrosa misión. 

Es así que Sandra Bullock hace realidad la fantasía de muchas (y de muchos ¿por qué no?), al ser rescatada por dos de los hombres más bellos de la pantalla, aunque no se sabe quién de los dos es más fanfarrón o patético. La escena de las sanguijuelas (no pregunten) será recordada como una de las más eróticas, perturbadoras y graciosas en la historia del cine. Ninguna mujer podrá resistirse a dicha escena. Quedan advertidas.La ciudad perdida no se acerca a los altos niveles alcanzados por Indiana Jones o La Reina Africana, dos de los grandes clásicos del cine que mezclan efectivamente el romance con la aventura (de hecho es inferior a la reciente Jungle Cruise) . Pero la actitud de los actores protagonistas (al parecer, se divirtieron mucho), hace que esta película sea ridícula y divertida por partes iguales.