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Keith Morris/Off!: el tío incómodo le inyecta punk-rock al Primavera Sound Buenos Aires

Fundador de bandas icónicas como Black Flag y Circle Jerks, el californiano detonó de hardcore y acoples la segunda jornada del festival porteño

Por  Daniel Flores

noviembre 26, 2023

Keith Morris te lo advierte: "¡Lo peor está por venir!"

Imaginemos una gran comida familiar. En torno a la mesa larga, todo transcurre dentro de una controlada cordialidad. Hasta que… llega el tío Keith. El pariente incómodo. Estimado, incluso muy respetado por glorias cada vez más lejanas en el tiempo, pero también incomprendido y desafiante. Entra en escena, entonces, el tío y empieza a hacer su show habitual. Los comensales mayores se dividen entre los condescendientes y los que deben reprimirse para no intentar callarlo. Pero, curioso, los sobrinos más chicos, que normalmente pasan de cualquier otro adulto, están cada vez más encantados con el viejo Keith; se matan de risa con sus cuentos incorrectos, su desprolijidad militante, su falta de respeto por cualquier protocolo social y su innegociable desinterés por las formas, la conversación “seria” y el qué dirán.

Foto: Adán Jones

Ahí está Keith Morris, en el centro, no de una mesa familiar sino del escenario Barcelona. Californiano, 68 años, diabético, un par de dreadlocks como sogas deshilachadas colgando hasta los tobillos. Y vino con Off!, la banda en la que lo acompañan tres músicos más jóvenes (incluyendo el explosivo guitarrista Dimitri Coats, de Burning Brides). Es el disruptivo en la grilla del Festival Primavera Sound Buenos Aires 2023. El elemento que no encaja con ningún otro. No es joven, no es moderno, no no es primaveral ni tiene nada que ver con ningún artista de hoy ni de ayer. Y, sobre todo, no le importa nada de eso.

Bajo el sol de las 16.30, Morris, una leyenda viva (contra todas las apuestas que corrían hacia 1980) del punk de Los Ángeles está pegando con cinta negra, él mismo, la lista de temas para el inminente set sobre el escenario. No debe haber más de un par de cientos de curiosos listos para verlos, en un festival de 50.000 tickets.

Foto: Adán Jones

Antes que el tío molesto en los megafestivales, Keith Morris era el chico molesto en los clubes más ásperos de Estados Unidos. Primero, al micrófono de Black Flag, próceres malditos del punk norteamericano, fines de los 70. Morris fue su cantante original, bastante antes que Henry Rollins llegara desde Washington DC a la Costa Oeste, y grabó su EP inaugural con clásicos del rock más molesto de la historia, como los (muy) autobiográficos “Nervous Breakdown” y “Wasted”. Muy pronto, Morris dejó una de las bandas fundamentales del punk-rock para armar otra: la no menos esencial Circle Jerks.

El estilo vocal y musical que Keith aportó a ambos proyectos es el mismo, exactamente, que, unos 45 años después, engalana a Off!, su “tercera” banda, ni remotamente tan mítica como Black Flag y Circle Jerks, pero consistente. Así lo comprueba cada uno de los festivaleros que se aventuran hasta el Barcelona, el más apartado sector del festival. Es que Off! (así como antes Black Flag y Circle Jerks), no tiene nada que ver con el pop-punk, ni con el hardcore melódico, con el punk rock “romántico” ni con las cómicas versiones punkeadas de clásicos de los 80, ni con ninguna otra estrategia para convertir el punk en un producto accesible y amigable y apto hasta para la mesa familiar. Keith Morris está acá para incomodar no solo a los padres del público sino incluso a los fans de Green Day y, ni te digo, Blink 182.

Foto: Adán Jones

En menos de una hora, Off! va a atronar nada menos que 25 temas, con momentos de esplendor y feedback como “Panick Attak” y “Muddy the Waters”, en los que Dimitri Coats presiona unos controles a un lado del escenario que parecen diseñados para hacer volar todo.

Como Morris y otros ex compañeros de armas cada tanto gira con Flag (sin el Black) y también con Circle Jerks, el show de Off! es de Off!: no hay lugar para la nostalgia por esos otros grupos, ni siquiera en los bises. Ni tampoco hay tiempo para los mensajes de esperanza: “Lo peor está por venir”, advierte el tío Keith antes de lanzarse al terremoto hardcore de Off! llamado, justo, “Worst is Yet to Come”. Los empleados de seguridad miran el mosh frente al escenario con gestos de “pensé que este iba a ser un laburo más tranquilo”.

Foto: Adán Jones

Hasta que a los Off! les avisan que se terminó su tiempo y abandonan el escenario sin más ceremonias que una montaña mística de acoples. Y un sub-18 con remera de Germs le dice a otro con remera de Las Tussi: “Parece que el tío Keith, de chico, tuvo una banda punk muy buena. Tiene onda, ¿no?”.

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