abril 9, 2021

‘Judas y el mesías negro’: una apología a la segregación social

Este 25 de abril competirá en la 93° entrega de los Premios Óscar

Por  LILIANA GARCÍA

Shaka King 2021

Judas y el mesías negro es una película que debutó en el festival Sundance y que es una de las grandes cintas a vencer en los próximos premios de la Academia. Llega de la mano de Shaka King y es el segundo largometraje en el haber del director, quién nos presenta en un formato de thriller la infiltración de William O’Neal (interpretado por Lakeith Stanfield), un delincuente afroamericano en las filas del Partido Panteras Negras liderado por el activista Fred Hampton. La cinta busca exponer todo el clima de segregación racial después del asesinato de Martin Luther King y Malcom X en la década de 1960.

Sin titubeos, la premisa que se ejecuta a partir de la primera escena nos engancha con secuencias tensas, explotando el conflicto inicial a los primeros minutos, el cual hace una muy discreta referencia al título de esta película, brindándonos uno de los guiones más memorables este año.

Es importante aclarar un punto para los que de alguna forma conocen el previo de la historia y es que Fred Hampton es una figura secundaria en esta película, siendo William O’Neal el hilo conductor y al que visualizamos por más tiempo en pantalla. Un personaje que se llena de dilemas, con acciones que comprometen sus ideales con la causa, pero con arrebatos que hacen cuestionarse a cada paso. Así que si se espera una cinta biográfica sobre Fred Hampton podrían salir desilusionados; no obstante, Daniel Kaluuya (actor que interpreta a Hampton) se roba las miradas en automático, por la forma en cómo liga su actuación con este personaje histórico.

Entrados en este aspecto, hay algo que debemos destacar: las actuaciones, mismas que son un elemento fundamental para que la película resulte una experiencia total. Y es que si bien, el reparto en general hace un trabajo bastante estable y dinámico, son las dos actuaciones principales a cargo de Kaluuya y Stanfield las que nos hacen no querer perder cuadro alguno.

A través de cintas como Selma y Straight Outta Compton, y series como Atlanta, Stanfield nos ha mostrado una faceta alegre y divertida, pero es en Judas y el mesías negro donde ha decidido salir de su zona de confort y presentarnos una brillante actuación sobria e incluso oscura, dándonos una idea del gran potencial que el actor poco a poco se atreve a explotar. Por su parte, Kaluuya encarna a la perfección a uno de los líderes sociales más importantes de Estados Unidos durante el siglo pasado, causando escalofríos en cada toma donde se pone frente a la multitud y hace suyos cada uno de los discursos que Fred Hampton recitó en vida y que lo volvieron una figura importantísima en la lucha contra la violencia racial.

En cuestión técnica, todos los elementos están manejados con mucho tacto, ya que, para ser el segundo trabajo cinematográfico de King, es sumamente admirable el nivel de producción y detalle qué parecería que vemos a un director más experimentado y establecido. Cada aspecto está profesionalmente organizado para encajar y complementar la experiencia de forma orgánica y sustancial.

Otra de las herramientas que nos ayudan a complementar la experiencia es el trabajo en la edición, esto gracias a escenas que nos remiten a otra en el momento justo y que nos hacen alcanzar un mayor impacto visual. La fotografía es excelsa y si tomamos en cuenta que no son muchos los planos que resaltan, la iluminación y el encuadre a detalle hacen enfatizar el texto temático.

Judas y el mesías negro está de cierta forma relacionada con otra gran nominada al premio de la Academia: El Juicio de los 7 de Chicago, donde se unen elementos en la continuidad de sus personajes, pero de una forma mucho más mesurada. Judas, por su parte, es mucho más radical y compromete a la producción con el mensaje que brinda la obra al tener gran fidelidad de los acontecimientos, con el plus de guardar perfectamente el respeto a los involucrados en las líneas narrativas.

Una adaptación muy bien lograda, una ambientación sin mayor problema, Judas y el mesías negro es una gran película que desde ya, se ubica como una de las mejores este 2021. Un largometraje que, como todo presenta pros y contras, pero que sobresale a sabiendas de la carga que representa el llevar un caso real por detrás.