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Grandes directores del cine de terror

Cineastas de antes y ahora cuyos filmes han plasmado en la cinta tus más grandes pesadillas

Por  MELISA PARADA BORDA

octubre 19, 2023

Kyle Cassidy; Leonardo Cendamo; Suki Dhanda; IMDb; Chris Pizzello; SAGindie. Ilustración: Santiago Sanabria Uribe

Es octubre y qué mejor que amenizar el mes de Halloween con un poco de cine de horror. Si todavía no sabes por dónde empezar, te presentamos una pequeña muestra de algunos de los mejores directores y directoras que le han apostado a un género cinematográfico que no es tan sencillo de hacer (bien). Aquí encontrarás nombres de “maestros del terror” y otros más recientes que han demostrado que aún se pueden hacer buenas películas de este estilo.

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Carlos Enrique Taboada

Antes de ser conocido como el ‘Duque del cine de terror mexicano’, Carlos Enrique Taboada comenzó a abrirse paso dentro de la industria del entretenimiento de México como guionista y argumentista de televisión. Luego de trabajar en varios programas y en la película Kid Tabaco, se tomó un descanso para estudiar Filosofía y Letras, pero hacia finales de los años 50 regresó a la pantalla grande, aún escribiendo guiones. Su debut en la dirección de cine se dio en 1964 con el filme La recta final y aunque sus largometrajes no se encasillaron en un único género, sus trabajos más recordados son conocidos como la “tetralogía del terror”: Hasta el viento tiene miedo (1967), El libro de piedra (1968), Más negro que la noche (1974) y Veneno para las hadas (1984). También existe la leyenda de una quinta película llamada Jirón de niebla; hay quienes dicen que nunca pudo ser filmada, pero otros tantos afirman que sí se realizó, más sus registros no han podido encontrarse.

Darío Argento

El cine de terror de los 70 y los 80 no hubiera sido el mismo sin la influencia de Darío Argento. El cineasta italiano comenzó su carrera escribiendo guiones, llegando a colaborar con Bernardo Bertolucci en Érase una vez en el Oeste (1968), el spaghetti western de Sergio Leone. Dos años más tarde, Argento se adentró en el cine giallo y dirigió su primera película, El pájaro de las plumas de cristal. Aquella también fue la primera parte de su trilogía de animales que continuaría en 1971 con El gato de las nueve colas y Cuatro moscas de terciopelo gris. A partir de entonces, y también con el estreno de Rojo profundo (1975), el director empezó a ser considerado como un maestro del género nacido en Italia. Fue finales de los años 70 cuando exploraría otro subgénero del terror con Suspiria (1977), filme sobrenatural ambientado en Alemania que presenta a la primera de “las tres madres”, un triunvirato de brujas poderosas que se presentan en tres ciudades distintas. La continuación de esta trilogía llegó en 1980 con Inferno y culminó en 2007 con La terza madre.

David Cronenberg

El cine de terror es tan amplio que bien podría decirse que existe un subgénero que encaja con los gustos de cada persona. Para los amantes del body horror, David Cronenberg seguramente esté entre sus favoritos o al menos lo reconocen como una de sus piedras angulares. Los dos primeros largometrajes del director canadiense fueron Stereo (1969) y Crimes of the Future (1970) que, aunque tenían un corte más experimental, en estos ya se notaba su inclinación por explorar los horrores humanos a través de la ciencia ficción. La primera película que le merecería críticas fue Shivers en 1975, pues su contenido grotesco irrumpió en una época en la que la industria cinematográfica de Canadá se enfocaba más que todo en el cine documental. Cronenberg tuvo la misma suerte con su siguiente filme, Rabid (1977), pero a pesar de la polémica que suscitaron ambos trabajos, tuvieron un buen desempeño en taquilla. El cineasta continuó explorando temáticas filosóficas a través de lo abyecto con otras cintas como The Brood (1979), The Dead Zone (1983) y su versión de La Mosca (1986).

George A. Romero

La imagen de los zombies que tenemos ahora probablemente no sería la misma si no hubiese sido por La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero. A pesar de que allí los monstruos originalmente se llaman “ghouls”, fueron la pieza clave para el subgénero del cine en el que los seres humanos –y en ocasiones los animales– vuelven de la muerte y buscan alimentarse de la carne de los vivos. Su estreno coincidió con el asesinato de Martin Luther King Jr., por lo que la cinta y su final terminaron por adquirir un tono político por “accidente” (según el mismo Romero). Después de su aclamado debut, el horror siguió permeando su filmografía, creando otros largometrajes de terror psicológico y ciencia ficción que pese a no tener el mismo éxito de su saga de zombies en su momento, con el tiempo se han convertido en filmes de culto. El director también dirigió Creepshow, cinta que significó el debut de Stephen King como guionista.

Guillermo del Toro

La historia de origen de los personajes que el cineasta mexicano más disfruta crear e incluir en sus películas se remonta a su infancia, cuando solía tener sueños lúcidos en los que veía criaturas que lo atemorizaban y no le permitían ir al baño por las noches. “Una noche me levanté y le dije a los monstruos: ‘si me dejan ir a orinar seré su amigo toda la vida’, y lo he estado cumpliendo”, relató hace unos años en una entrevista con CNN En Español. En efecto, la filmografía de Guillermo del Toro como director se ha caracterizado por incluir elementos fantásticos, que encubren una reflexión más profunda, en historias que aún conservan algún componente de realismo. Aunque sus seres sobrenaturales en ocasiones puedan parecer inquietantes, él mismo ha explicado que en sus cintas los monstruos son los humanos. Para la muestra, un botón: El laberinto del Fauno (2006) y La forma del agua (2017). Pero si buscas algo de suspenso y terror más tradicional, se dice que su película más aterradora es La Cumbre Escarlata (2015).

Herschell Gordon Lewis

El gore continúa siendo controversial pues ver en pantalla representaciones ficticias y exageradas de violencia, tripas y sangre ciertamente no es para todo el mundo. Aún así, grandes directores como John Carpenter o Quentin Tarantino se han inspirado en el trabajo de Herschell Gordon Lewis para sus propias películas. El difunto cineasta ha sido acreditado como el creador del cine splatter en el que la trama es dejada en un segundo plano para centrarse en la visceralidad. Tras dejar la docencia y la realización de filmes conocidos como nudie cuties, hizo su primera cinta gore en 1963, siendo promocionada bajo el slogan de “no existe nada tan espantoso en los anales del cine”. Blood Feast se rodó en menos de una semana con un presupuesto mínimo y fue todo un éxito en taquilla, pero no tanto con la crítica que la despedazó. Gordon Lewis continuó explorando el gore a la par que otros géneros hasta su retiro en 1972 y 30 años después regresó para la secuela de Blood Feast.

Jaume Balagueró

El director español inició su carrera a mediados de los 90 con sus cortometrajes Alicia y Días sin luz, en los que plasma sus influencias del body horror y algo de sci-fi. Su primer largometraje fue Los sin nombre (1999), para el cual adaptó la historia de la novela La secta sin nombre de Ramsey Campbell. Este filme lo hizo merecedor en 1999 del premio Méliès de Oro, otorgado por la Federación Internacional de Festivales Méliès. Este reconocimiento impulsó que su nombre empezara a ganar notabilidad fuera de España. Tras el éxito de su primera cinta, hizo un par de trabajos para televisión y posteriormente estrenó Darkness en 2002 y Frágiles en 2005. Dos años más tarde, unió esfuerzos con su compatriota Paco Plaza para dirigir una de las películas españolas de terror con mayor popularidad: REC. La cinta –que utiliza la técnica found footage–posteriormente se convirtió en una saga, aunque Balagueró no participó en la tercera entrega. El director ha continuado trabajando en cintas de suspenso y terror como Way Down (2021) y Venus (2022).

John Carpenter

Uno de los subgéneros más populares del cine de terror es el slasher, en donde un villano, ya sea un humano o un ser humanoide con características sobrenaturales, persigue a los protagonistas de la historia buscando asesinarles. Para muchos expertos y fanáticos, fue Halloween de John Carpenter el filme que inauguró la época de oro del cine slasher que tendría lugar a lo largo de la década de los 80. Antes del éxito que supuso la cinta protagonizada por una Jamie Lee Curtis de 20 años y de dirigir su primer thriller (Assault on Precinct 13), el cineasta neoyorquino había debutado en 1974 con su comedia de ciencia ficción, Dark Star. Carpenter continuó enseñando su destreza para relatar historias que jugaran con la mente y las emociones de los espectadores con sus siguientes películas The Fog (1980), The Thing (1982) y They Live (1988). Además de desempeñarse como director y guionista de la gran mayoría de sus filmes, también se ha destacado por ser el compositor de sus scores. Fue él mismo quien compuso el tema principal de Halloween, aquel que suena cuando Michael Myers está cerca.

Jordan Peele

Jordan Peele comenzó su carrera en Hollywood como comediante y por mucho tiempo fue conocido por la serie que tenía junto a Keegan-Michael Key, Key & Peele. Mientras hacía sketches en otros programas de televisión, también participaba como actor y/o guionista en filmes de comedia como Little Fockers (2010) y Keanu (2016). Pero su destreza para hacer críticas sociales respecto a la raza, en especial en la cultura estadounidense, no solo se limitaría a hacer contenido satírico. En 2017 debutó como director de cine de terror con la aclamada Get Out que junto Us (2019), se convertirían en dos de las mejores cintas de thriller social que se hayan producido en los últimos años. En estas, Jordan Peele toca temas como el racismo que ejercen las personas blancas sin siquiera cuestionarlo y la lucha de clases dentro del capitalismo. “La mejor comedia y el mejor terror parecen suceder en la vida real”, le explicó Peele a The New York Times sobre los puntos en común de ambos géneros. “Estás rompiendo alguna regla o dos, pero el mundo que te rodea es real. Siento que todo lo que aprendí en la comedia lo pude aplicar en [Get Out]”.

Julia Ducournau

En el Festival Internacional de Cine de Toronto 2016 hubo reportes de que algunos asistentes requirieron atención médica durante la proyección de Raw. La película sigue la historia de una joven vegetariana que al iniciar su carrera en Veterinaria, descubre que posee un gusto insaciable por la carne. Julia Ducournau estuvo detrás de la cinta, con la que ganó un par de premios en su paso por varios festivales de cine alrededor del mundo. Desde entonces, la directora francesa únicamente ha dirigido un largometraje más, Titane, el cual se estrenó en 2021 y que inmediatamente le permitió llevarse a casa la Palma de Oro de Cannes, siendo la segunda mujer en la historia del festival en ganarse aquel reconocimiento. Aunque por ahora su filmografía no es tan extensa, Ducournau ya es considerada como una de las grandes herederas del body horror gracias a sus cintas y cortos que tratan temas complejos de la existencia humana mediante el shock.

Leigh Janiak

En medio de la epidemia de la nostalgia en Hollywood en la que reinan los remakes, reboots, secuelas y precuelas de películas que fueron exitosas en el pasado, la trilogía de Fear Street fue un buen homenaje al cine slasher. Las cintas fueron una adaptación de las novelas de R. L. Stine que llevan el mismo nombre y en la gran pantalla, Leigh Janiak supo mantener las proporciones entre la novedad y las referencias al horror de los 70 y los 90. Después del estreno de su primer filme, Honeymoon, la cineasta había sido enlistada para dirigir una nueva versión de The Craft, la cinta de 1996 que sigue la historia de cuatro brujas, pero tres años más tarde se desligó del proyecto. Su trabajo se ha centrado más que todo en la televisión, llegando a escribir capítulos para series de suspenso y terror como Scream y Outkast.

Natalie Erika James

Una visita a su abuela que padecía de Alzheimer y no pudo recordarla inspiró a Natalie Erika James a escribir y dirigir su primer thriller psicológico, Relic, un drama familiar en donde el enemigo es el temor a la soledad y al olvido. “Es un momento emocionante porque las audiencias están más abiertas a la idea de que el horror puede ser un espacio perfecto para hablar sobre problemáticas sociales o asuntos emocionales profundos”, declaró la directora de origen australiano y japonés en una entrevista con The Guardian. James también ha abordado temáticas como la vejez y la maternidad en sus cortos Creswick y Drum Wave, pero sin duda Relic es su mejor trabajo hasta el momento.

Terence Fisher

Ya sea que se trate de una adaptación fiel al libro original o una reinterpretación de sus personajes, Drácula de Bram Stoker es una de las novelas que más versiones ha tenido en toda la historia del cine y la televisión. La versión cinematográfica de Terence Fisher, estrenada en 1958, hasta el día de hoy continúa siendo considerada como una de las mejores que se haya filmado. El director británico tiene una larga lista de trabajos entre los que se encuentran películas de drama, crimen y comedia, pero una vez la productora Hammer Films le pidió dirigir The Curse of Frankenstein (1957), su carrera agarró otro rumbo. Desde entonces, las criaturas sobrenaturales y los monstruos serían los antagonistas de sus largometrajes. Fisher dirigió más de 20 películas de este tipo, siendo Frankenstein su personaje más recurrente.

Tod Browning

La primera adaptación de cine sonoro que tuvo Drácula estuvo a cargo de Tod Browning y fue protagonizada por Béla Lugosi, quien en el pasado ya había interpretado al conde en Broadway. El filme se estrenó en 1931 y por el éxito que tuvo, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) llamó a Browning para dirigir un proyecto basado en el cuento corto de Tod Robbins, Spurs. El director aceptó ya que durante su juventud fue parte de un circo. El proceso de casting fue de maravilla, pero cuando comenzó el rodaje de Freaks (1932), la misma MGM comenzó a discriminar a los actores, quienes tenían diferentes discapacidades, dentro del set. El capacitismo se tradujo en el recorte de una media hora del metraje original al encontrar el material “bastante desagradable” para el público, así como en el posterior rechazo que recibió la cinta tras su proyección en teatros. Varios expertos en cine clásico y de terror han llegado al consenso de que Freaks sepultó la carrera de Browning, cuya vida tumultuosa estuvo rodeada por la tragedia y el alcohol. La película solo comenzaría a ser apreciada después de su muerte en 1962.

Wes Craven

Junto a John Carpenter, Wes Craven fue uno de los más grandes exponentes de la época de oro del cine slasher. Luego de presentar The Hills Have Eyes en 1977, el director fue capaz de hacer realidad –casi que literalmente– las pesadillas de las personas en 1984 con la creación de Freddy Krueger en A Nightmare in Elm Street. A pesar de que únicamente dirigió dos películas de la franquicia y sirvió como guionista en tres, la semilla ya había sido plantada. Un poco más de una década después, aceptaría dirigir un filme basado en un guión de Kevin Williamson, el cual le daría un nuevo aire al subgénero. Scream (1996), protagonizada por Neve Campbell y Courteney Cox, planteó una nueva forma de hacer slashers. Craven dirigió las primeras cuatro entregas, pero hasta el sol de hoy continúan desarrollándose secuelas.

William Castle

Antes de que el cine 4D se conociera con tal nombre, ya existía el cine de William Castle. Tras quedar encantado con el Drácula de Béla Lugosi en teatro, supo que jugar con las reacciones de la audiencia era lo suyo. Dejó la escuela a los 15 años y comenzó a abrirse paso dentro de la industria del entretenimiento desde abajo hasta que pudo dirigir sus primeros cortos y películas. Desde entonces, dedicó su vida a dirigir filmes de clasificación B que si bien no eran unas joyas cinematográficas, sí poseían un encanto –además de la participación de Vincent Price en algunos de ellos–, especialmente en sus proyecciones. Castle ganó popularidad por llevar la experiencia de ir al cine a otro nivel: en Macabre (1958), cada asistente recibió un “seguro de vida” de mil dólares en caso de morir a causa del terror; en House on Haunted Hill (1959), un esqueleto flotaba sobre el público hacia el final de la película; mientras que para The Tingler (1959), los asientos emitían una vibración para que las personas saltaran inesperadamente. El director también llegó a producir Rosemary’s Baby (1968), pero siempre será mejor recordado por sus trucos.