Estados Unidos oficializó este jueves su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), poniendo fin a casi 78 años de participación ininterrumpida en el principal organismo de salud global. La decisión concreta el proceso iniciado por el presidente Donald Trump tras firmar una orden ejecutiva el 20 de enero de 2025 para retirar al país de la agencia internacional. El mandatario ya había intentado desvincularse de la OMS durante su primer mandato, aunque esa iniciativa no llegó a materializarse.
El gobierno de Trump justificó la medida al acusar a la OMS de haber fallado en su manejo de la pandemia de COVID-19, de no implementar reformas estructurales y de estar sujeta a influencias políticas de otros países, especialmente China. Como consecuencia, Estados Unidos puso fin a toda financiación, retiró a su personal y dejó de participar en los comités y programas del organismo.
Además, la salida deja una deuda estimada de alrededor de 260 millones de dólares, correspondiente a cuotas impagas y compromisos financieros previos. La administración Trump reiteró que no planea abonar esos fondos, correspondientes al período 2024-2025.
“La retirada de la OMS es también una pérdida para Estados Unidos y para el resto del mundo”, afirmó el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien subrayó que la permanencia del país en la agencia “no es una cuestión económica”, sino estratégica para la salud global.
Expertos en salud pública y autoridades de la OMS han manifestado su preocupación por las repercusiones internacionales de la decisión, advirtiendo que podría debilitar la vigilancia de enfermedades, la coordinación en crisis sanitarias y el acceso a información clave sobre brotes epidémicos.
El tema será objeto de debate entre los Estados miembros durante las reuniones previstas para febrero y mayo, según indicó el principal asesor jurídico de la OMS, Steve Solomon, en rueda de prensa.
En cuanto a la nueva estrategia del gobierno norteamericano, los pormenores de esta aún no han sido divulgados. Sin embargo, la administración adelantó que Estados Unidos continuará colaborando con otras naciones y organismos por fuera del marco de la OMS. Estas acciones estarán coordinadas por el Centro de Salud Global de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
La salida de Estados Unidos es legalmente efectiva desde el 22 de enero de 2026, aunque aún quedan cuestiones prácticas por resolver, entre ellas el impacto sobre programas de vacunación, control de enfermedades y cooperación internacional en salud.


