Al final de Willy Wonka y la fábrica de chocolate (1971), el magnate de los caramelos interpretado por Gene Wilder, le recuerda a Charlie Bucket, el ingenuo que está a punto de heredar su empresa, sobre una criatura mítica: “No olvides lo que le pasó al hombre que de repente consiguió todo que siempre quiso”. ¿Qué le ocurrió? “Vivió feliz para siempre”, dice Wonka, abrazando al niño.
Durante una década y media, el cantante y compositor de Toronto Abel Tesfaye — mejor conocido como The Weeknd — ha explorado la otra cara de esa historia con una profundidad a veces insoportable. La música de The Weekend, desde sus mixtapes atmosféricas que lanzaron su carrera hasta las joyas de pop que le llevaron al Super Bowl en 2021, ha profundizado en el hedonismo del siglo XXI y sus efectos novios, con el ágil falsete de Tesfaye cantando desde un punto de vista omnisciente que abarca a los depredadores, las presas y los espectadores de su enrarecido entorno. (A veces, incluso son la misma persona).
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Hurry Up Tomorrow, el sexto álbum de larga duración de The Weeknd, encuentra a Tesfaye — y a una serie de colaboradores entre los que se encuentran el padrino de la música disco Giorgio Moroder, el abstraccionista pop Daniel Lopatin y la melancólica del siglo XXI Lana del Rey — reconciliándose con su pasado reciente de una forma que sugiere que los rumores sobre un último álbum podrían ser ciertos. Con casi 90 minutos de duración, las 22 canciones de Hurry Up Tomorrow son por momentos deslumbrantes y frustrantes, con momentos de claridad lírica y densidad sonora que destacan entre las reflexiones pesadas y sintetizadores aún más pesados.
“Todo lo que tengo es mi legado/He estado perdiendo mi legado” [All I have is my legacy/ I’ve been losing my legacy], lamenta Tesfaye al comienzo de ‘Wake Me Up’, la primera canción del álbum, impregnada de cuerdas sintetizadas y coros que le añaden un dramatismo catedralicio. Estas finalmente se convierten en la serpenteante pista rítmica de ‘Thriller’ de Michael Jackson, haciendo explícitas las comparaciones musicales que han seguido a Tesfaye, así como la idea de que su carrera es, de hecho, un cuento con moraleja sobre el éxito y el exceso en el negocio de la música.
El momento de verdadera oscuridad del álbum llega temprano con ‘I Can´t Fucking Sing’, un breve interludio que rememora su concierto de 2022 en el SoFi Stadium de Los Ángeles, en el que perdió la voz, obligándolo a cancelar el espectáculo. Es desgarrador y aterrador, el punto más bajo de un trabajo que se sumerge profundamente en la suciedad del éxito. En ciertos momentos, como el mensaje de voz preocupado de su compañero de XO, Chxrry22, que puntualiza la espectral ‘Reflections Laughing’, es profundamente humano, pero en otras ocasiones, parece más bien los lamentos de alguien sentado en un trono que podría ser demasiado dorado.
Es justo reconocer la astucia pop que Abel Tesfaye ha ido acumulando a lo largo de los años, así como el equipo de compositores y productores de primera que ha reunido para los momentos más resplandecientes de Hurry Up Tomorrow. El electro-funk brasileño de ‘São Paulo’, que continúa con el relato del incidente en el SoFi, es tan inmersivo que llega a ser claustrofóbico, con un ritmo implacable que transmite la angustia pura provocada por los incidentes previos. ‘Open Hearts’, una colaboración con los cirujanos del pop Max Martin y Oscar Holter, es un corte refractado de New Romantic, con un sintetizador musculoso como base, mientras Tesfaye explora las profundidades más bajas de su registro de manera conmovedora. ‘I Can´t Wait To Get There’ sitúa la balada clásica de R&B bajo la luz más dura del siglo XXI, con un coro ligero como una pluma, llamando a un mundo más allá del enfermo y triste en el que reside The Weeknd. Y ‘Drive’ es tan resplandeciente como escapista, con la liberación que Tesfaye anhela casi al alcance de sus manos entre afelpados sintetizadores.
Hurry Up Tomorrow cierra con el tema que da título al disco, en la que los pecados de Tesfaye pasan frente a sus ojos y pronuncia su penitencia en su lecho de muerte: “Prometo que lo siento/Pero ahora me estoy ahogando en la misma bañera en la que aprendí a nadar/Con mi madre intentando salvar cada gramo de mi inocencia/ Le fallé como me fallé a mi mismo” [ I promise I’m sorry/ But now I’m drownin’ in the same tub where I learned how to swim/ With my mother trying to save every ounce of my innocence/ I failed her like I failed myself], canta mientras los arpegios de sintetizador se arremolinan a su alrededor, su belleza recordando la luz blanca a la que uno se adentra durante el viaje final al más allá. Puede que esto no signifique necesariamente el fin de The Weeknd, después de todo, la película de Hurry Up Tomorrow se estrenará en mayo, y este verano habrá una gira de estadios. Sin embargo, podría significar que Tesfaye está listo para emprender un nuevo camino en búsqueda del siempre escurridizo “felices para siempre”.
