Es falso que las políticas de inclusión hayan causado el accidente aéreo en Estados Unidos

Las afirmaciones irresponsables de Donald Trump, señalando las políticas de inclusión como las culpables del accidente aéreo en Washington no solo son mentirosas, sino que alimentan la discriminación hacia poblaciones excluidas históricamente.

enero 31, 2025

AP Alex Brandon - Medium FAA

A raíz del accidente aéreo en Washington entre un avión y un helicóptero, en el que murieron 67 personas, Donald Trump no desaprovechó la oportunidad para lanzar uno más de sus discursos discriminatorios. El presidente estadounidense acusó de responsables del accidente a las políticas de inclusión y diversidad, según él, promovidas exclusivamente por los gobiernos demócratas, en la contratación en la Administración Federal de Aviación (FAA). 

Aunque Trump admitió que no tenía pruebas, sugirió que la contratación de personas con discapacidad y los esfuerzos por diversificar la FAA fueron los culpables, pues se había priorizado la contratación de personas con “discapacidades intelectuales y psiquiátricas”.  Con esto, el presidente recién posesionado alimentó una narrativa engañosa y capacistista que se hizo viral.

Hay que empezar por decir lo que parece obvio pero para muchos ya no lo es y es que los esfuerzos por tener más diversidad en los entornos laborales en Estados Unidos no influyeron en el incidente de ninguna forma. Esto, además de no ser cierto, es claramente discriminatorio. El capacitismo es un tipo de prejuicio social contra las personas con alguna discapacidad. Pero además, lo que dijo afecta los pocos avances que se han intentado implementar en distintas entidades para revertir las prácticas discriminatorias que por años han afectado a poblaciones oprimidas o minoritarias.

Por otra parte, las declaraciones de Trump son incorrectas también porque las políticas de inclusión y diversidad existen desde hace varios años. De hecho, la inclusión de personas con discapacidad en la FAA iniciaron en su primer gobierno, como señaló una investigación de The New York Times. 

Como lo demuestran expertos en el área, no hay registros de que estas políticas tengan un efecto negativo en la seguridad aérea. Los estándares de contratación de pilotos, controladores aéreos y mecánicos se mantienen rigurosos y no se han relajado para cumplir con los objetivos de diversidad, que, en todo caso, siguen siendo casos excepcionales. 

Los datos que desmienten a Trump

La contratación de personas con discapacidad es una política que data de varias administraciones atrás. Asimismo, las estadísticas de la FAA muestran un aumento leve pero no significativo en la diversidad de su personal. 

Por ejemplo, en 2016, el 58,9 % del personal de la FAA estaba formado por hombres blancos y solo el 0,7 % tenía alguna discapacidad. En 2020, bajo el gobierno de Trump, esos porcentajes se mantuvieron similares en el 57,4% y el 1,1%. En 2023, en la administración de Biden, el cambio fue ligero, pues estuvo en el 55,3% y el 2%. Es decir que las políticas de diversidad no han alterado significativamente la composición del personal.

Otro de los datos que recoge la investigación del diario estadounidense, muestra que en 2002 el 4,2% de los pilotos eran mujeres y el 1,4% eran personas afrodescendientes o hispanas, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Quince años después, en 2017, el 6,2% eran mujeres y el 5,1% eran de origen étnico distinto al blanco. Esto fue en el primer año de mandato de Trump. En 2020 el porcentaje fue de 5,6 y el 6%; y en 2023 fue del 8,8% y el 7,6%, respectivamente.

La representación de mujeres y de minorías étnicas en la aviación, como en muchas otras industrias de élite, ha crecido gracias a estas políticas, pero todavía se trata de un porcentaje pequeño en comparación con el total de las personas contratadas.

Pero, más allá de evidenciar la todavía necesaria política de inclusión, los señalamientos irresponsables de Trump son muy perjudiciales porque vinculan una tragedia que captó la atención de Estados Unidos y del mundo, con una idea que ha rondado en sus discursos y los de sus seguidores. Esto es, que las políticas de diversidad e inclusión son innecesarias e incluso perjudiciales.

En las lógicas que Trump y sus aliados usaron para llegar al poder, muy de la mano de poderosos del mundo de la tecnología y las redes sociales, los esfuerzos por hacer del mundo un lugar más justo e incluyente son ridículos. Pero no solo eso. Declaraciones como esta son una muestra de la narrativa que pretende retornar sin ningún pudor a la sociedad elitista, racista, excluyente y discriminatoria que ha prevalecido en ese país y en el mundo por mucho tiempo; una bajo la cual cualquier intento por la equidad es inconveniente, peligroso. El Make America Great Again, su lema de campaña, ha ido instalando poco a poco lo que antes parecía un absurdo y es cada vez es más celebrado: que solo lo blanco, heterosexual, machista, capacitista y profundamente conservador tiene cabida en su idea de nación. 

LAURA VÁSQUEZ ROA

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